Ventana al suspense

Sucesor espiritual del recordado Hotel Dusk que narra las nuevas aventuras del detective protagonista de este. Convertimos nuestra portátil en una novela de misterio al más puro estilo Agatha Christie.

Ha pasado un año desde lo visto en el título de culto Hotel Dusk, uno de los juegos más exitosos y recordados de Nintendo DS. Y, una vez más, el detective Kyle Hyde vuelve a la carga al verse envuelto en una aventura muy similar a la anterior, que sigue unos patrones propios del cine de género norteamericano.

Buscando la clave

La historia de Last Window empieza cuando el bueno de Hyde es informado de que todo su bloque de Cape West va a ser demolido y que, por lo tanto, tiene que dejar su piso. Casi al mismo tiempo recibe una oferta de trabajo: encontrar un objeto llamado Estrella Roja, desaparecido hace más de veinte años. No desvelaremos más de la historia, puesto que a partir de ese momento somos nosotros los que vamos tirando de los hilos.

Como decíamos, Last Window se lleva a cabo como si de una novela negra se tratase. Todo Cape West, especialmente sus vecinos, resulta de lo más intrigante, como si todo a nuestro alrededor escondiera algo. Y para eso estamos nosotros, claro, para descubrir de qué se trata.

El juego vuelve a utilizar la consola Nintendo DS como si de un libro de tratara (horizontalmente), y tiene un desarrollo típico de aventura gráfica. Es decir, que tenemos que ir dialogando con diferentes personajes, recorriendo lugares e interactuando con todos los objetos que encontramos. Todos los que sean asiduos a este género más propio de PC se harán enseguida con la mecánica, que requiere algo de paciencia, eso sí.

Contrariamente, Last Window no es un título especialmente exigente (más aún para los que estamos acostumbrados con las aventuras gráficas en general). El desarrollo del juego es bastante lineal y no propone un gran reto, pese a estar salpicado de todo tipo de puzles que tenemos que resolver con ayuda de nuestro ingenio, el control táctil de la pantalla inferior de la consola y las muchas pistas que nos muestra continuamente el juego.

Donde tampoco notamos mucha evolución con respecto a su antecesor (para bien o para mal) es en el apartado técnico. Volvemos a ver un juego que no hace grandes alardes gráficos pero que se basa en una estética oscura y sombría, casi en blanco y negro en ocasiones, que ayuda a crear una atmósfera singular. Es bastante parecido a estar ante una película de misterio, sí. Además, muchas de las melodías que escuchamos, melancólicas y envolventes, ya estaban en Hotel Dusk (o son primas hermanas de la de aquél). En definitiva, un juego muy pensado para todos aquellos aspirantes a detectives aficionados al cine negro y a todas sus variantes literarias.

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