Terrorífica herencia

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Layers of Fear expande su pavorosa experiencia con un DLC que cierra la historia de la familia mentalmente torturada por un pintor venido a menos. Inheritance nos pone en la piel de la hija del artista en una nueva experiencia más visual que jugable y, en esta ocasión, con una duración excesivamente reducida.

A principios de este año un pequeño estudio polaco (país en claro auge en cuanto al desarrollo de videojuegos) nos trajo una propuesta de terror que sorprendió a propios y a extraños por su asfixiante atmósfera, su chocante diseño de escenarios y por tomar el relevo del cancelado P. T. Demo, que ha creado escuela en el género de terror. El estudio es Bloober Team y ahora tratan de redondear su videojuego con un DLC que cierre la historia.

Inheritance es el primer y último contenido descargable de Layers of Fear y nos pone en la piel de la hija del pintor mentalmente torturado que controlábamos en el videojuego original. Ya han pasado años desde los acontecimientos de Layers of Fear y la hija de este artista regresa a la casa familiar para reconstruir su pasado y superar el trauma que arrastra desde que su padre le amargara la infancia con gritos y una exigencia impropia de pedir a una niña pequeña. Los problemas de salud de su madre y la vena artística venida a menos del pintor son los pilares argumentales de este DLC en el que la hija a la que controlamos tratará de dar respuestas al porqué del comportamiento de su padre.

En Layers of Fear: Inheritance nos movemos en los mismos escenarios que aparecían en el título original de Bloober Team, pues la hija a la que damos vida trata de revivir su desgraciada infancia. La novedad en este aspecto es la dualidad de realidades a la que nos enfrentaremos. Así, comenzaremos la breve aventura controlando al personaje del presente, donde la casa ya está abandonada, quemada y con una oscuridad que apenas permite ver nada. Cada vez que interactuemos con un ítem que traiga recuerdos a la protagonista nos transportaremos a su infancia, ya sea en forma de flashback o de recuerdo jugable, las partes más interesantes del programa.

Precisamente esta es tanto una de las fortalezas del contenido adicional como una de sus debilidades. Y es que a lo largo del transcurso del juego hallaremos alrededor de diez objetos con los que interactuar, desembocando la mayoría de ellos en flashbacks no jugables. Como es evidente, esto se traduce en una considerable caída del ritmo del título, pues nos pasamos buena parte de él escuchando en lugar de estando dentro de la acción. Por el contrario, los recuerdos jugables constituyen lo mejor del videojuego, pues nos permiten situarnos en la óptica de una niña pequeña, por lo que la sensación de pavor es mayor todavía.

Lamentablemente, la fórmula que tan bien funcionaba en el Layers of Fear y que tantísimo lograba asustar con escenarios que cambiaban con solo darnos la vuelta pierde algo de eficacia en Inheritance. No solo porque su duración sea realmente escasa (poco más de una hora), sino porque deja de usar elementos que funcionaban bien en el juego lanzado a principios de año y se centra en otros menos inspirados, como la resolución de sencillos puzles que consisten en encontrar un determinado objeto para poder proseguir en nuestra investigación por la casa familiar.

Del mismo modo, la sensación de terror pierde también algo de fuelle. Y es que esos escenarios cambiantes desaparecen para dar cabida casi exclusivamente a sonidos muy estridentes. El juego hace cierta trampa al tratar de asustarnos, pues, de hecho, la mayor parte de sus secciones de miedo se basan en subir el volumen de los efectos de sonido repentinamente para hacernos saltar del sofá, especialmente si llevamos puestos unos auriculares a un volumen adecuado para lo que requieren este tipo de experiencias.

Lo que sí genera una terrible sensación de pánico es la ausencia de una de las características fundamentales de Layers of Fear: la posibilidad de encender lámparas nada más acceder a las habitaciones. En Inheritance el paso del tiempo y el abandono del domicilio del pintor han hecho mella y no hay electricidad, por lo que nos moveremos completamente a oscuras en las fases del presente. En contrapartida, la imagen es demasiado oscura y en ocasiones cuesta distinguir el camino a seguir o el ítem a localizar. En los fragmentos del pasado, debidamente iluminados, nos encontramos con el inconveniente de un desagradable efecto de distorsión para dejar claro que nos encontramos en una realidad anterior a la actual, lo que también repercute a la hora de permitirnos disfrutar de las bondades gráficas del título.

Otro de los objetivos que tendremos en Inheritance es, como ocurría en Layers of Fear, encontrar documentos en los distintos armarios, cajones y estantes que componen las estancias de la casa. Gracias a ellos no solo podremos profundizar en la historia del pintor, sino en la vida de su hija, a la que encarnamos. Para hacerla más partícipe de la acción, de hecho, cada objeto que hallemos desencadenará un discurso de la protagonista en el que nos explicará sus sensaciones y pensamientos. No es excesivamente novedoso, pero a nivel argumental Inheritance se desenvuelve con acierto.

Joel Castillo

 

Jugabilidad: Nos encontramos en el mismo lugar que en Layers of Fear y realizando acciones similares. En Inheritance se da más relevancia a la resolución de sencillos puzles consistentes en encontrar determinados ítems, aunque pierden importancia, por ejemplo, los escenarios cambiantes que tan bien funcionaron en el título original.

Gráficos: El título de Bloober Team sigue luciendo un adecuado apartado gráfico. Pese a un rendimiento irregular en la versión de PlayStation 4 (la que hemos jugado) y una oscuridad excesiva, el videojuego se mueve a un gran nivel teniendo en cuenta su condición de obra independiente.

Sonido: Una de las grandes fortalezas del programa. Terroríficos sonidos ambientales, correcto doblaje al inglés (el título goza de textos en castellano) y verdadero pavor con cada grito fuera de lugar. Eso sí, juega mucho al subidón de volumen para asustar al usuario.

Duración: Poco más de una hora, siendo, además, poco rejugable.

Historia: Funciona bien como conclusión de la historia presentada en Layers of Fear y como profundización en uno de los personajes fundamentales a los que se hacía referencia en la aventura original. Narrativa correcta a través de documentos, discursos y flashbacks completada con un final a la altura de lo esperado.

Conclusión: Inheritance es un DLC necesario a nivel argumental para cerrar como se debe Layers of Fear. En cuanto a lo jugable es otra cosa: la repetición de algunos elementos y la omisión de otros dada la escasísima duración del título hace que la propuesta sorprenda y atemorice bastante menos que su antecesor. Sin embargo, por cinco euros puede merecer la pena este desenlace de poco más de una hora de duración.

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Layers of Fear

En Inheritance controlamos a la hija del pintor protagonista en Layers of Fear.

Nacho Castañón

Editor y PR en Andro4all. Licenciado en Periodismo y Comunicación Integral. Formado en El Referente, Agencia Colpisa y AlfaBetaJuega, y escribiendo sobre el mundo de la tecnología, videojuegos y deporte desde 2013. Mi perfil en LinkedIn.
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