El fin de un capítulo

8096

Una de las protagonistas más populares de la saga Final Fantasy regresa a nuestras consolas una vez más para dar final a la historia del episodio XIII, en un juego deliciosamente oscuro y más entretenido que nunca.

Coincidiendo con el día de San Valentín llega al territorio europeo Lightning Returns: Final Fantasy XIII, la épica conclusión del decimotercer episodio de la saga de rol japonés más famosa del planeta, y cuyo anuncio fue sin embargo recibido con gran escepticismo. ¿Será Lightning en esta ocasión del agrado de todo el colectivo fan?

Cuando Final Fantasy XIII llegó a las tiendas, la acogida fue excelente, como se esperaba de un nuevo capítulo de la saga Final Fantasy, siendo además el primero en llegar a la séptima generación de consolas (PS3 y Xbox 360). Con él se inauguraba la colección Fabula Nova Crystallis, que incluye además de sus dos secuelas al título para portátiles Final Fantasy Type-0 y a Final Fantasy Versus XIII, actualmente renombrado a Final Fantasy XV, y del que aún esperamos nuevas noticias como agua de mayo. Con semejantes créditos y espera, las ventas fueron buenas, pero la crítica y los fans se vieron divididos entre aquellos que adoraban el juego y aquellos que lo detestaban, cuya principal pega era su linealidad y su "pérdida" del componente de rol clásico que caracteriza a la saga. Con el anuncio posterior de Final Fantasy XIII-2, Square Enix se puso manos a la obra para alimentar la secuela con las ideas recibidas del feedback de los usuarios, y aunque el resultado se juzgó mucho más positivamente, la acogida del título fue sensiblemente más tibia en materia de ventas.



Sin embargo, desde el estudio nipón se niegan a que un personaje ya icónico como Lightning caiga en el olvido tan pronto, por lo que veremos una vez más a la heroína de pelo rosa asaltar nuestras pantallas en la conclusión de Final Fantasy XIII bajo el sobrenombre de Lightning Returns, por si había alguna duda de quién será la protagonista absoluta del videojuego. Un episodio que los fans de la franquicia que disfrutaron de las dos entregas anteriores adorarán, pero también un juego que invita a la reconciliación a aquellos que quedaron desilusionados con la saga, y más aún: Lightning Returns es capaz de llamar la atención de aquellos menos interesados en el género.

La historia se ambienta varios cientos de años después de los acontecimientos de Final Fantasy XIII-2, situándonos en un momento fatídico para el mundo de Nova Chrysalia: apenas quedan unos pocos días para su apocalipsis. Si tu primera idea fue que nuestro objetivo es salvarlo de tal aciago destino, me temo que tendrás que olvidarte de ello, pues Lightning deja claro desde el inicio que no es el caso. Nuestra protagonista ha vuelto, pero ya no es la misma de siempre, y su misión es muy concreta: debemos recolectar todas las almas que podamos de este mundo infectado de Caos, centrándonos en ciertos objetivos principales, para transportarlas a un nuevo mundo donde empezar de cero. Todas aquellas que no consigamos se perderán para siempre, pero no hay suficiente tiempo para salvarlos a todos, y las decisiones que tomemos serán claves durante el transcurso de la historia.
Una tarea dura y a contrareloj, pues como ya explicaremos después el tiempo será el factor clave del juego, donde podremos disfrutar de reencuentros más o menos felices con varios personajes de la colección como es el caso de Snow, que ya habréis presenciado aquellos que hayáis jugado a la demo, y empaparnos de toda la magia del universo Final Fantasy, en uno de sus juegos más oscuros y misteriosos hasta la fecha.

A la hora de hablar de la jugabilidad del título, hay que empezar destacando la primordial importancia del tiempo. La totalidad de Lightning Returns se basa en el tiempo, y deberemos medir muy bien este a la hora de planear lo que queremos hacer, pues tendrá consecuencias muy importantes en la historia y en el mundo en que se desarrolla. El apocalipsis es una realidad, llegará en un momento concreto, pero el Caos es cada vez más poderoso e intrusivo, por lo que tendremos que recolectar las almas de los ciudadanos ya mencionadas con un doble motivo: salvarlas es el principal, pero cuantas más salvemos, más horas ganaremos para el mundo, pues si este muriera antes de la llegada del apocalipsis, las consecuencias serían terribles.

En orden de ser conscientes del peso de este factor durante nuestra aventura, contaremos con un reloj en la esquina superior derecha de la pantalla, dónde inexorablemente irán avanzando las 24 horas del día, a las cuales tendremos que sacar el máximo partido si queremos tener éxito. Esta sensación de tener que estar permanentemente alerta a las horas, moviéndonos y actuando de la manera más eficaz y rápida posible, se acrecenta en el propio juego gracias a multitud de factores: misiones que solo se pueden cumplir a determinadas horas, zonas del mapa que permanecen cerradas durante el día o la noche, e incluso el tren que nos transporta entre localizaciones tiene también su propio horario.

Por supuesto el tiempo también tiene su influencia a la hora de pelear, lo que nos lleva a nuestro siguiente punto de análisis: el sistema de combate mediante arquetipos.

En una adaptación bastante libre y original del clásico sistema de profesiones, jobs y clases de los juegos de rol, Lightning Returns cuenta con un sistema de combate muy dinámico y completamente personalizable, haciendo que en cada batalla machacar botones no sirva de nada si no establecemos cierta estrategia.

El sistema de arquetipos, junto a nuestro estresante reloj, configuran sin lugar a duda los dos puntos más fuertes del videojuego, pues combatir del modo en que lo hacemos en Lightning Returns abre la posibilidad ya no solo de que cada usuario personalice su propia historia con sus decisiones durante la aventura, sino también de tener su "propia" Lightning, adecuándola a su modo más cómodo de superar cada combate.Contaremos con tres arquetipos para intercambiar durante las peleas, que consistirán en un atuendo, un arma, un escudo, accesorios de mejora, unas habilidades fijas, otras habilidades personalizables y adornos sin ninguna capacidad especial, todo un fan service para los amantes de la cultura japonesa y de añadirle mil detallitos a los personajes. Como configuremos estos arquetipos es una decisión completamente personal y fundamentalmente estratégica, pues en un mismo personaje podemos tener los poderes de un guerrero, de un mago, de un curandero, de un mago especializado en ataques de hielo, un guerrero ligero, otro que ataque a distancia… Pero de las decenas de posibilidades que podremos combinar mediante la asignación a cada perfil de arquetipo de traje y armas, solo tres serán los conjuntos finales que usaremos y por tanto debemos tener claro dos cosas: la primera, a qué nos enfrentamos, y la segunda, que no importa que, si queremos ganar de manera eficaz a los enemigos más poderosos, tendremos que hacer uso de los tres arquetipos en cada batalla.

¿Y por qué es necesario usar los tres arquetipos en las batallas más largas, aunque solo uno o dos de ellos sean efectivo? Una vez más el tiempo se inmiscuye en nuestro camino, y es que mientras luchamos no podremos perder de vista nuestra barra de BTC, que se irá consumiendo conforme realicemos ataques con un arquetipo. Cuando esta se agote, lo cual no llevará mucho, sólo nos quedarán dos opciones: esperar a que se rellene sin poder realizar operaciones, o cambiar de arquetipo para continuar atacando. Cada arquetipo tiene su propia barra BTC, que se rellenará de manera gradual incluso aunque no estemos usando ese en el momento, y que tardará su propio tiempo, por lo que podremos confeccionar arquetipos muy poderosos pero que se recarguen muy lentamente, y otros más equlibrados que se recarguen mucho más rápido. Es importante no perder esto de vista, pues hasta el movimiento Guardia, que sirve para bloquear o disminuir el daño de los ataques enemigos cualquiera que sea su naturaleza, consume puntos de BTC.


Otro punto importante a la hora de tener en cuenta en el combate son los dones divinos. Estas habilidades especiales, que incluye desde la simple huída del combate, hasta el uso de Libra para ver las debilidades y datos recopilados de nuestros enemigos, están encabezados por Discronía, un modo de combate especial que permitirá a Lightning realentizar el tiempo y ganar velocidad para ella misma, de modo que podamos realizar un gran número de ataques sin ser golpeados durante unos preciosos segundos que, usados en el momento adecuado, pueden decidir el transcurso de una pelea. De especial utilidad es esta habilidad en los momentos en los que estamos a punto de conseguir o hemos conseguido que el enemigo esté aturdido, un estado que deja al sujeto en cuestión a la merced de nuestra espada, y que podemos conseguir de dos maneras: usando Guardia en el momento justo de su ataque, o golpeándole repetidamente con el ataque o magia a la cual es más vulnerable. Habilidades como la Discronía consumirán nuestros Puntos de Gracia, los cuales se recargarán al final de cada día, y cuya cantidad viene señalada en un marcador en la esquina inferior izquierda de nuestra pantalla. 

En términos también de jugabilidad, y con más influencia de la que podemos pensar en los combates, es importante hablar de los niveles de dificultad de Lightning Retuns. Inicialmente contaremos con dos opciones: el nivel normal y el nivel fácil, pero sus diferencias van más allá de cuanta caña nos meterán los monstruos. Dos son las principales cuestiones a remarcar: la vida de Lightning, y el momento de huir de enfrentamientos indeseados. En el caso de la primera, Square Enix ha querido de esta secuela que sea algo más compleja de lo que estamos habituados en la actualidad, y más fiel a los primeros títulos de la saga. Así, la idea es que en el modo de dificultad normal nuestra barra de vida no se rellenará sóla tras las luchas, sino que tendremos que estar pendientes de contar con objetos como pociones, panaceas o colas de fenix en orden de no morir antes de tiempo. Por otro lado, pelear en Lightning Returns es muy dinámico y muy entretenido, pero si te has metido en un enfrentamiento no deseado o prefieres escapar antes de que ocurra alguna desgracia, siempre puedes huir de dicha pelea. Ahora, te recomendamos fervientemente no abusar de este comando si estás jugando en modo normal: cada lucha que evites, significará la pérdida de una hora completa de tu siempre presente reloj.

Una penalización dura como pocas y que conviene tener en cuenta. Otros ejemplos de penalizaciones que harán que este Final Fantasy sea más difícil de lo que en un momento aparenta ser, es el encuentro directo con los monstruos. Estos pulularán por el escenario, y puedes evitarlos, enfrentarlos o tratar de escapar cuando te detecten. El primer caso implica dar un rodeo de modo que no te vean, el segundo, lanzarles la primera estocada, y el tercero, ser interceptados por ellos. Si eres de los que dan la primera estocada, fenomenal: según la maestría con la que sorprendas al monstruo podrás empezar el combate habiendo perdido este entre el 10% y el 25% de su vida. Pero si la cosa resulta al revés y eres atacado por un monstruo, será Lightning la penalizada, ya sea con pérdida de vida, estados alterados o semejantes.

Por lo tanto, si no quieres complicaciones y ya te estresa demasiado el cumplir misiones a contrareloj, no le des vueltas y empieza a jugar en modo fácil: es exactamente igual, pero sin penalizaciones de ningún tipo: podrás huir sin consecuencias, que un monstruo te atrape no provocará ninguna desgracia, y tu barra de vida se rellenará paulatinamente después de cada lucha.

Referente aún a la jugabilidad, sólo faltan dos cosas de las que hablar, y que son especialmente interesantes para todos los jugadores de Final Fantasy desencantados: las localizaciones y las misiones. En cuanto a las zonas en las que nos podemos mover, no son muchas ni son muy grandes. Y diréis, ¿en una generación en la que triunfan los sandbox, qué demonios tiene de bueno esto? Volvamos a referirnos a nuestro "amigo" el tiempo. Si lo que buscáis de este juego es exploración, la encontraréis. Nova Chrysalia está llena de gentes, recovecos, tiendas y multitud de problemas que resolver y objetos que encontrar, pero si os dedicáis a esto, no lograréis el objetivo del juego. Evidentemente, uno de los atractivos de todo el tema temporal de Lightning Returns es su gran rejugabilidad motivada por la necesidad de tomar decisiones drásticas.

En Nova Chrysalia se diferencian cuatro zonas que visitar que no pecan de efecto "pasillo" muy criticado en las anteriores entregas, con cinco focos o capítulos de historia que es necesario superar con la mayor celeridad posible, pero que de ningún modo lograrán que te pierdas. Tienen el tamaño perfecto para que en un par de vueltas (en las que gastarás varias preciadas horas) te familiarices con sus mapas, pero de ningún modo podrás hacer todas las misiones, encontrar todos los coleccionables o salvar a todas las almas en el transcurso de una sóla partida. Y esto nos lleva precisamente al tema de las misiones, que se diferencian en dos tipos: las misiones del tablón de Chocolina, fáciles en su mayoría y que consisten por lo general en encontrar cosas que intercambiar por recompensas de estilo monetario o en forma de mejoras de vida, ataque, defensa, etc (sustituyendo así al sistema Crystarium); y las misiones que nos encomienda la gente y cuyo cumplimiento significará el salvamiento de su alma. Si bien las primeras son entretenidas y no nos llevarán apenas tiempo, pues pueden realizarse conforme avanzamos por el mundo, es muy importante saber cuales de las segundas cumplimos y cuales no. Por un motivo muy sencillo: en materia de almas, cantidad es mejor que calidad, y habrá misiones que nos llevarán un suspiro y la ganancia de un alma enseguida, y otras que se extenderán demasiado en el tiempo, quitándonos horas y minutos que podríamos haber usado en dos o tres misiones más. Como es lógico, estas últimas misiones son las que deberíamos evitar, pero también son las que más llaman la atención y más nos pican para llegar hasta el final del asunto. Al final, será decisión de cada usuario, configurando la partida para si mismo.

Respecto a las funciones online, Lightning Returns no posee modo multijugador, como es habitual en la saga Final Fantasy. No por ello ha ignorado este apartado, pues los chicos de Square Enix han querido implementar algunas funciones online inclinadas por completo hacia las redes sociales. Hablamos del Plano Exterior, una herramienta que nos sirve para tomar capturas del juego y compartir comentarios y puntuaciones via Twitter, Facebook o en la red del propio juego, mediante la cual veremos aparecer de manera ocasional personajes no jugables, desde personas hasta animales, por las diferentes localizaciones del juego con un icono especial sobre la cabeza, que al acercarnos a examinar nos mostrará el mensaje del usuario que lo ha compartido. Esta funcionalidad nos permitirá también acompañar el mensaje de algún objeto, que la persona que lea podrá comprar.

Pasamos a cuestiones más técnicas, como el caso de los gráficos. Lightning Returns: Final Fantasy XIII es muy parecido en este sentido a sus antecesores, pues al igual que Final Fantasy XIII y Final Fantasy XIII-2 hace uso del motor Crystal Tools, aunque con lógicas mejoras. Y aunque las escenas cinemáticas de la saga Final Fantasy están probablemente en el top 10 de mejores escenas de los videojuegos, en lo cual se incluyen las de Lightning Returns, en el resto del juego la calidad gráfica sufre demasiados altibajos. Lightning es, como no podía ser de otro modo, perfecta: su modelado es impecable, al igual que sus animaciones y detalles, y aunque el resto de personajes principales como Lumina, Snow, Noel o Hope no se quedan atrás, a la hora de fijarnos en el entorno se empiezan a notar fallos: texturas terribles, algún diente de sierra, bastantes ocasiones en las que oímos la voz de los personajes, protagonista incluida, pero estos no abren la boca, y cosas semejantes. Son cosas que en otra situación no tendrían mayor importancia o un peor calificativo que "tontería", pero resulta realmente molesto que un juego que lleva ya varios meses publicado en Japón, con tiempo suficiente para parchear estas cosas, llegue con este tipo de errores fácilmente detectables y que te distraen de la experiencia.

En cuanto a la música y al doblaje, el título viene doblado al inglés y subtitulado al castellano con una localización perfecta. No hay quejas en ese aspecto, y contamos con las estupendas interpretaciones de actores como Ali Hillis (Lightning), que también escuchamos en sagas como Mass Effect (Liara); Vincent Martella (Hope), doblador recurrente de personajes Disney como Phineas; Jessica DiCicco (Lumina), que ha participado en la saga Kingdom Hearts; o Troy Baker (Snow), un habitual del doblaje de videojuegos y que ha doblado a Joel de The Last of Us, Booker de Bioshock Infinite o al Joker de los Batman Arkham, por poner algunos ejemplos representativos.
La banda sonora del título está compuesta por Masashi Hamauzu, Naoshi Mizuta, y Mitsuto Suzuki, que ya trabajaron juntos en Final Fantasy XIII-2. Es una composición más que correcta, y aunque no posee ninguna canción vocal destacada, ni su tema principal pasará a la historia de la laureada música de la saga Final Fantasy, acompaña perfectamente al juego y destaca en muchas ocasiones, creando un climax perfecto entre notas de piano, suaves coros, y algún momento de fuertes acordes de guitarra eléctrica. Es además señalable el hecho de que los temas principales de cada personaje son especialmente bonitos, lo que choca un poco con el estridente tema principal del juego que nos recibe en el menú de inicio, pero más allá de eso, es una banda sonora que da gusto escuchar.

En conclusión, Lightning Returns: Final Fantasy XIII es en conjunto un notable broche para este episodio de la saga Final Fantasy, con una historia intrigante y oscura con varios giros de guión y que guarda muchas sorpresas, y una jugabilidad realmente interesante gracias al atrevimiento de los desarrolladores de darle un papel tan crucial al tiempo en un género caracterizado por brillar cuanto más fiel a sus orígenes se mantiene. 

Claudia García

—————————————————————————————

Valoración Final

Jugabilidad: Dinámica, con su punto de estrategia, momentos a verdadero contrareloj, y muy entretenida. Una vuelta de tuerca a la jugabilidad a la que estamos acostumbrados en el resto de la saga Final Fantasy, y que en sus últimos títulos ha encontrado numerosos detractores. Es en definitiva una decisión arriesgada para este juego, pero muy satisfactoria.

Gráficos: Cinemáticas que quitan el hipo, diseños de personajes impresionantes, y, ensuciando el resultado final, pequeños fallos en texturas o movimientos faciales en momentos de diálogo entre otros detalles, que deberían estar mucho más cuidados.

Sonido: Fantástico doblaje en inglés, y muy buena localización con subtítulos en castellano. La banda sonora no pasará a la historia de la saga Final Fantasy, pero cumple su cometido a la perfección y posee algunos temas realmente maravillosos.

Duración:  Entorno a 35-45 horas, y es un título que invita a ser rejugado.

Conclusión: Final Fantasy XIII merecía un cierre que reconciliara a los fans con la saga y en Lightning Returns: Final Fantasy XIII ha encontrado un magnífico broche final. No es un juego perfecto, pero sí es dinámico, arriesgado, te engancha, y te hace querer llegar hasta el final. Tanto si has jugado a los anteriores como si no, sabrás colgarte de la historia de Lightning, y su jugabilidad es todo un acierto asentando esta idea. 

————————————————————————————–

Juegos Relacionados


Si te ha gustado te gustará
 

  • El resto de la saga Final Fantasy, especialmente el resto del episodio XIII.


No te quedes solo en el juego:

Publicaciones relacionadas

Cerrar