Aventura en blanco y negro

Los juegos desarrollados en exclusiva para los servicios de descarga de los diferentes formatos cada vez tienen más tirón entre las compañías desarrolladoras. Y fruto de esta tendencia hemos degustado auténticos clásicos, categoría y grupo de juegos al que se une este trabajo de los estudios Playdead: Limbo.

En la actualidad apenas hay hueco para la innovación y la originalidad. Dada la situación económica tan lamentable en la que nos encontramos, las compañías tratan de maximizar en la medida de lo posible todas sus producciones. Y eso pasa por lanzar títulos para el mayor número de plataformas (nada de juegos creados en exclusiva salvo casos muy específicos) y que se centren en los géneros más populares y demandados, es decir, de acción y deportes. Pero por fortuna todavía existen estudios independientes creativos y descarados que desafían esta situación, estudios que de vez en cuando nos sorprenden con propuestas tan interesantes, únicas y sorprendentes como este Limbo.

Piensa y avanza

Verdaderamente, Limbo es un título bastante curioso que huye de catalogaciones convencionales. En esencia es una aventura, sí, pero no como muchas otras que hayáis visto y experimentado. La historia nos sumerge en un mundo realmente bello y melancólico, que en este caso ha sido recreado en blanco y negro. Este efecto rara vez se ha utilizado en videojuego alguno (aunque se nos vienen a la cabeza títulos como MadWorld de SEGA), por lo que el impacto visual que brinda Limbo a los jugadores al inicio  es grande. Y en este mundo debemos guiar a un niño más o menos normal por diversos escenarios, fondos que presentan serios peligros en forma de enemigos letales y, sobre todo, trampas y obstáculos casi constantes.

Poco más queremos deciros acerca del argumento porque este forma parte importante de la aventura y, debido a la falta total de diálogos, voces y textos de la que hace gala esta obra de culto de Playdead, se va desvelando progresivamente en escenas puntuales. Pero os avisamos que termina por llamar nuestra atención…

La jugabilidad es tradicional en 2D, teniendo que avanzar de un lugar a otro de la pantalla y de izquierda a derecha, normalmente tratando de alcanzar una nueva zona del escenario. Pero no todo es tan fácil, puesto que dichos decorados presentan retos constantes que hay que superar. ¿Y cómo? Pues dado que nuestro personaje no posee ningún poder especial, lo único que podemos (y debemos) hacer es darle a nuestra materia gris. Y no un poquito precisamente, ya que los puzles juegan un papel vital en el desarrollo de este juego.

Y la resolución de dichos puzles puede daros más de un quebradero de cabeza. Al principio son asequibles, pero a medida que avanzamos estos van complicándose paulatinamente hasta llegar a ciertos casos bastante ingeniosos y complejos. Para dar con la clave de muchos de ellos es necesario interactuar con múltiples instrumentos y objetos de los fondos, lo que añade más interés a un título que ha conseguido cautivar a miles de jugadores en todo el globo. Si no os dan miedo los retos mentales Limbo puede depararos unas 5-8 horas de diversión, según los casos.

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