Maldita dulzura

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No quieres hablar del tiempo aunque esté de nuestro lado. Y hablas para no oírme, y bebes para no verme. Yo callo, y río y bebo. No doy tregua ni consuelo. Y no es por maldad, lo juro. Es que me divierte el juego. Maldita dulzura la tuya”.

Seguro que muchos de vosotros habéis tarareado hasta la saciedad el párrafo anterior, procedente de una de las poesías hechas canción del grupo musical Vetusta Morla. Los de Tres Cantos continúan atreviéndose para trasladar sus letras e inspiraciones al mundo del videojuego, mezclando arte con el ocio electrónico.

En colaboración con el equipo vasco de Delirium Studios, con Arturo Monedero al frente, nos llega a dispositivos móviles iOS y Android una aventura gráfica llamada Los Ríos de Alice, cuyo desarrollo se sustenta en la letra y música de Vetusta Morla. El resultado es una obra atípica pero convincente. Un lienzo de sueños en la palma de nuestra mano capaces de mantenernos despiertos durante mucho tiempo.

El juego hace acopio de la melancolía en todos sus parajes. La historia comienza con Alice, la protagonista de la aventura, metiéndose en su cama. Tras quedarse dormida es cuando todo da comienzo. Unas libélulas le roban su precioso collar y, en sueños, tiene que salir a encontrarlo. Para ello, Alice, representada con un aspecto blanquecino que refleja toda su pureza, deberá afrontar sus miedos, como la envidia o la mentira, para recuperar la reliquia que le pertenece.

El mayor acierto de Los Ríos de Alice es el de ofrecer un particular homenaje a las aventuras gráficas más clásicas, con las que muchos crecimos. Haciendo uso del injustamente denostado sistema point’n’click, aunque eso sí, adaptado a nuestros tiempos y a las pantallas táctiles que son de uso habitual en nuestro día a día. Pero con un sello personal que lo hace especial, diferente a lo que habíamos visto hasta ahora. Y ahí es donde entran en juegos diversos aspectos, como las nueve canciones compuestas por Vetusta Morla específicamente para el proyecto.

Es una propuesta diferente que hay que saber digerir, ya que en ningún momento es posible hablar con los personajes secundarios. En cambio, éstos nos darán las pistas a través de pictogramas que en ocasiones resultan bastante abstractos y difíciles de descifrar. Claro que ahí es donde reside la gracia del juego. Desde Delirium Studios han querido recalcar siempre que nos han hablado de su proyecto que se trata de un título al que hay que jugar con mucha calma y paciencia. Y es verdad, hay que centrarse exclusivamente en él para no perder ningún detalle de los entresijos que guarda. Y estos pequeños detalles convierten a Los Ríos de Alice en un producto atípico que lo desmarca del resto. Puede jugar en su contra, ya que esto acarrea que vaya dirigido a un público muy concreto, ya que no todo el mundo sabrá valorar lo que pretende transmitir.

No es nada extraño quedarse atascado continuamente en un puzle sin tener la más mínima idea de cómo avanzar. Y por ello hay que tener paciencia, porque la escasez de detalles que se nos dan puede provocar la desesperación en los más impacientes. Por suerte ahí está Pereza, un personaje que nos da pistas más exactas cuando estamos cerca de tirar la toalla. Los rompecabezas del juego se desglosan en diversos escenarios. Es una constante en el sueño de Alice el tener claro lo que hay que hacer pero no tener los materiales necesarios para continuar. En uno de los niveles al comienzo de la aventura sabemos que hay que añadir arena a un reloj para comenzar un minijuego, pero no encontramos este material hasta que tres o cuatro pantallas después llegamos a una playa que nos permite recoger dicho elemento. Otros rompecabezas tienen componentes musicales, como no podía ser de otra manera. Hay que tener el oído muy fino para resolverlos. Creedme cuando os digo que llegaréis a odiar a la chica con el arpa y a sus flores.

Como hemos dicho al principio, Los Ríos de Alice trata de acercarnos una propuesta con el tinte clásico de las aventuras gráficas de antaño. Resulta sencillo moverse por los escenarios simplemente pulsando dónde queremos dirigir a Alice. Es especialmente intuitivo si se juega en tablets. En teléfonos móviles el control peca en ocasiones de impreciso. Los elementos de interacción del escenario se iluminarán con un haz de luz blanco, para posteriormente darnos la opción de tocar, ver o hablar con el elemento en cuestión. Los objetos importantes se guardan en el inventario situado en la parte superior derecha de la pantalla y su utilización es bastante sencilla. Cuando sabemos para qué usarlos, claro.

El trabajo artístico de Los Ríos de Alice es totalmente maravilloso. El diseño del juego ha sido completamente realizado a mano con técnicas de acuarela, tinta y grafito por la artista Ane Pikaza. El resultado son unos parajes de lo más preciosistas y transmisores. Una delicia para la vista. Podríamos decir que se trata más de una experiencia para los sentidos que de un juego en sí. Es cierto que como producto entretiene y sus complicados puzles nos hace estar pegados a él, pero su principales bazas para embaucar es la belleza que desprende tanto en el apartado visual, como por supuesto, en el sonoro. Una dosis de melancolía que nunca viene mal.

José L. Ortega

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Valoración final

Jugabilidad: Sencilla y sin complicaciones. Al más puro estilo de las aventuras gráficas clásicas. Es un juego al que dedicarse con mucha paciencia. Tiene rompecabezas muy, pero que muy puñeteros.

Gráficos: Simplemente preciosos. Con lienzos dibujados a mano, el juego transmite una belleza que lo hace especial.

Sonido: Si el principal respaldo del juego es el sello de Vetusta Morla, nada malo se puede decir. El grupo madrileño ha creado nueve temas específicos para Los Ríos de Alice. Ideal para sus fans.

Duración: Todo depende de la pericia de cada uno y la habilidad para agudizar el ingenio y salir airoso de complicados puzles. Ahí es donde reside su gracia. No es un juego sencillo, ¿pero quién dice que eso sea malo?

Conclusión

El equipo español de Delirium Studios plasma en este Los Ríos de Alice una obra que atesora un talento descomunal. Si encima le unimos el lazo con Vetusta Morla, la calidad del juego se incrementa más. Eso sí, hay que saber apreciarlo. Degustarlo con mimo y paciencia y darle el tiempo necesario para que nos atrape y para explorar los escenarios en busca de la pieza necesaria para que todo encaje. Un juego moderno con un toque añejo. Una dulce combinación. Un día en el mundo de Alice.

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Si te ha gustado te gustará:

 

No te quedes solo en el juego.

  • Una canción: Cualquiera de Vetusta Morla.
  • Una película: El viaje de Chihiro.

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