Plataformas amarillas – Análisis DS

La familia más conocida y adorada de la televisión vuelve al mundo de los videojuegos, también adaptándose a las características de la portátil Nintendo DS.

¿Quién no conoce hoy en día a Los Simpsons? Incluso en el caso de que no nos gustaran estos simpáticos personajes, lo cierto es que sabríamos quienes son más que de sobra, dada su inmensa popularidad. Convertidos ya en un icono del humor norteamericano, y después de haber permanecido infinidad de temporadas en antena (más de veinte años), los dibujos creados por el visionario Matt Groening protagonizan un nuevo videojuego.

De salto en salto

Al igual que las ediciones “mayores” de este título, en Nintendo DS nos encontramos con una aventura de plataformas llena de guiños hacia otros videojuegos,  desde el mismísimo Zelda hasta el gran Shadow of the Colossus. Siempre permaneciendo a medio camino entre la burla y el caluroso homenaje.

En lo que el título sí se diferencia de sus hermanos aparecidos para otras consolas es en su estilo. En esta ocasión los programadores de Electronic Arts han decidido que la mejor manera de encajar la aventura en la doble pantalla de Nintendo DS era mediante un plataformas de los de toda la vida; es decir, en dos dimensiones. Y eso es lo que nos encontramos, un juego de desarrollo horizontal que recuerda a los clásicos de la época dorada de los ocho y dieciséis bits.

La principal peculiaridad del título es que, a diferencia de otros plataformas diseñados para la portátil, este utiliza las dos pantallas de la consola. Vamos, que hay que jugar con ella de lado, como sucede en Ninja Gaiden, Hotel Dusk o Sonic Rush. ¿Para qué? Pues para que los escenarios sean dobles, principalmente. Por supuesto, el juego hace uso del lápiz táctil de la máquina y de su pantalla inferior (en este caso derecha).

A pesar de que, en líneas generales, estamos ante un juego de corte muy clásico, el título se permite cierta variedad entre tantos saltos y golpes. Más que nada porque, al parodiar otros juegos, no es extraño encontrarnos con momentos en los que disparamos extraterrestres al más puro estilo Space Invaders, por citar solo un ejemplo.

Pero si el espíritu de muchos videojuegos está presente en el cartucho, lo mismo sucede con la propia serie de televisión. En primer lugar porque sus gráficos son tan coloridos como esta, y en segundo porque visitamos lugares ya emblemáticos del archiconocido pueblo de Springfield. Además, el título esconde algún que otro extra, como minijuegos que se pueden desbloquear en unos recreativos.

En definitiva, una versión que cuenta con todo el humor y el estilo de las versiones de sobremesa y PSP, solo que con una jugabilidad mucho más portátil.

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