Acción en compañía

La aventurera saga de Capcom vuelve a la carga ofreciendo otra intensa propuesta en un lugar salvaje e inhóspito. Pero no todo vuelve a ser lo mismo. Algo ha cambiado definitivamente en este planeta perdido.

Después de lo bien que tanto la crítica como el público acogieron al primer Lost Planet, Capcom ha decidido retomar su saga de acción, pero enfocándola desde una perspectiva distinta. Lo que antes era un juego de acción en tercera persona sin mayores complicaciones resulta ahora un título enfocado al multijugador, que tiene en su propuesta cooperativa su mayor atractivo.

¿El mismo planeta?

El cambio de orientación que ha sufrido el título se nota desde los primeros compases. Para empezar, Lost Planet 2 deja un tanto de lado el argumento, encaminándose directamente a la acción. Y si es en compañía, mejor que mejor. De hecho la propuesta está muy clara: todas las misiones del título (un total de seis) están planteadas como si de un multijugador se tratase; es decir, sin casi nexo argumental común entre ellas. Y todas se pueden jugar de manera cooperativa o con los aliados controlados por la propia inteligencia artificial del juego, y en cualquier orden. Por supuesto, como suele ocurrir en estos casos, la oferta gana muchos enteros al compartirse con usuarios humanos.

Pero centrándonos en su jugabilidad, ¿en qué consiste lo nuevo de Capcom? Pues Lost Planet 2 sigue siendo un juego de acción en tercera persona rápido e intenso, dividido en misiones. En este sentido, los responsables del título han incluido una mayor variedad de situaciones, aunque nada fuera de lo común dentro del género: eliminar un grupo de enemigos, tomar un lugar determinado, destruir tal objetivo, etc.

Todo ello respetando e incluso potenciando las bases del primer Lost Planet; vamos, que el juego se centra en luchas contra piratas espaciales, colosales monstruos extraterrestres e incluso continúa permitiéndonos manejar mechas (robots gigantes) en muchos puntos de los niveles. Claro que ahora todo está más enfocado a la acción y se han perdido considerablemente los toques aventureros del original.

Por el contrario, en lo que el juego sí que ha ganado enteros es en todo lo relativo a las posibilidades de personalización. A medida que avanzamos en la aventura vamos desbloqueando tanto armas como aspectos para nuestro personaje, lo cual termina por hacerlo realmente único.

Y algo parecido sucede con el multijugador, que parte de cinco personajes originales pero que permite un alto grado de personalización en todo momento. Un multijugador que cuenta con los típicos modos de juego habituales dentro del género, pero destaca por su solidez y por sus variadas opciones dentro de los combates.

Técnicamente, el título lleva la firma de Capcom, y eso se nota. En términos de producción nos encontramos con una aventura que ha sido cuidada al máximo en todos los detalles, tanto en el modelado de los fondos como en lo que se refiere a la iluminación, sonido o al acabado de los personajes.

En realidad, lo único que sí se le puede criticar al título es, insistimos, lo impersonal y genérica que resulta la campaña individual si decidimos jugarla en solitario. Eso y la pérdida del encanto que sí que atesoraba el original.

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