Análisis de Lost Sphear – La salvación está en los recuerdos

 

 

Tiempo atrás pudimos probar Lost Sphear cuando todavía estaba en una fase muy temprana de su desarrollo, pero por aquel entonces ya nos dejó claro que iba a tener un estilo bastante peculiar. La obra de Tokyo RPG Factory y Square Enix está claramente influenciada por los JRPG de corte clásico, pero también han tomado nota de los aciertos y errores que tuvieron en su día con I Am Setsuna para aquí obrar correctamente.

En un principio estaba previsto que este Lost Sphear llegase solo en formato digital, pero finalmente también lo hará en formato tradicional para que los amantes de lo físico lo puedan adquirir de esta forma. Mientras que las versiones de PlayStation 4 y Nintendo Switch se distribuirán tanto en formato físico como digital, los jugadores de PC se tendrán que conformar con adquirir el mismo a través de Steam.

Además, si te interesa probar este título antes de adquirirlo te conviene saber que es posible descargar su demo en todas las plataformas en las que está disponible. En cualquier caso esperamos que este análisis te haga salir de dudas a la hora de comprar el juego.

Como viene siendo costumbre en el género nos encomendamos en la misión de salvar el mundo, aunque esta tarea aparece a raíz de otros acontecimientos más pequeños. Nuestro protagonista llamado Kanata despierta de un sueño al que no le otorga ninguna explicación, pero poco después cuando se encuentra en compañía de sus fieles amigos el grupo descubre que su pueblo ha desaparecido y todo está en blanco. Por acontecimientos de la historia que no queremos indicar para que cada uno los descubra por sí mismo, Kanata llega a la conclusión de que los recuerdos son el mejor arma para hacer que todo vuelva a la normalidad. De esta forma nuestros protagonistas no solo tienen que recuperar el estado original de su pueblo, también el del mundo entero.

Eso sí, antes de comenzar la aventura cada jugador pueda adaptar la experiencia y para ello se ofrecen tres niveles de dificultad diferentes. De esta forma si vemos que la aventura no se adapta a lo que buscamos siempre podemos cambiar dicho parámetro. En nuestro caso hemos disfrutado del juego en su nivel intermedio y no ha supuesto un paseo ni mucho menos, pero tampoco una experiencia imposible, por lo que creemos que es el mejor nivel para la mayoría de los usuarios.

El sistema de combate se siente bastante similar a lo ofrecido en I Am Setsuna en cuanto a comandos y mecánicas se refiere, aunque en este título se incluye una característica que hace los enfrentamientos más dinámicos. Cuando seleccionamos el movimiento a realizar tenemos la opción de desplazar al personaje en cuestión por el terreno de combate. Esto supone una característica muy importante, ya que de esta forma podemos situarnos de manera estratégica para por ejemplo poder atacar a varios enemigos en un mismo turno. Como es de esperar esto también puede jugar en nuestra contra y podemos caer en las garras de los enemigos fácilmente en caso de no prestar atención a nuestra situación en el campo de batalla.

Ya hemos comentado que los combates son dinámicos gracias a la posibilidad de mover a los personajes, pero a eso se le suma la fórmula Momentum con la que podemos recargar nuestros ataques si tenemos la energía necesaria. La evolución de los personajes es otro factor importante y a medida que los hacemos luchar mejoran sus estadísticas y aprenden nuevas habilidades. Cabe destacar que también podemos equipar armaduras especiales (Vulcosuits) que nos otorgan mejoras y habilidades especiales, así como no se pueden obviar los movimientos en los que interactúan los miembros del grupo para realizar grandes dosis de daño.

La exploración es un factor importante dentro del desarrollo del juego, tanto a lo que se refiere en el mapa mundi como en los propias mazmorras o escenarios en los que tienen lugar las aventuras de nuestros protagonistas. Por su parte el mapa mundi bebe de los que presentaron en su día algunos referentes clásicos del género y muestra a Kanata en miniatura para movernos por el mundo y llegar a las diferentes localizaciones. En ocasiones encontramos elementos que impiden nuestros avances, pero con la ayuda de los Vulcosuits podemos acabar con esos obstáculos.

Dentro de los pueblos, mazmorras o en el resto de escenarios en general nos topamos con cantidad de cofres y objetos ocultos que esperan que investiguemos todas las zonas para dar con ellos. Cabe destacar que para avanzar no contamos con indicadores y nos debemos guiar por los carteles que nos encontramos o de las indicaciones de nuestros compañeros o el resto de personajes, al puro estilo clásico.

La nota negativa para un sector de jugadores lo pone la ausencia de subtítulos en castellano, por lo que el inglés es la selección que viene por defecto, aunque también se puede seleccionar francés o alemán en el caso de que se tenga más nivel de este idioma.

A nivel artístico nos encontramos con un juego realmente bonito en el que los tonos claros y pastel toman el protagonismo de muchos de los escenarios que nos topamos. Las diferentes mazmorras quizás pecan un poco de repetitivas y sus pasillos en algunas ocasiones se llegan a convertir en auténticos laberintos por no contar con elementos demasiado diferenciadores. El título nos ofrece estampas realmente preciosas y es que como pasaba en Iam Setsuna mezcla a la perfección su propio estilo con el de los clásicos.

Si hay un componente a nivel artístico que es realmente importante ese es la música. Lost Sphear cuenta con una banda sonora original creada por Tomoki Miyoshi para la ocasión. Las melodías acompañan fielmente la experiencia en todo momento, tomando ritmos más lentos y pausados cuando exploramos bellos escenarios y optando por ritmos más rápidos y frenéticos para los enfrentamientos.

En las semanas previas al lanzamiento de Lost Sphear el propio Atsushi Hashimoto, director del juego,comentó en una entrevista que el mensaje que querían transmitir con este título era el de la fugacidad y mostrar lo fácil que algo puede ser olvidado. Tomando cómo ha sido contada la historia y los diferentes apartados artísticos que ayudan a que esta misión se cumpla podemos corroborar que lo han logrado.

Jugabilidad: El funcionamiento de los combates de Lost Sphear bebe de los clásicos del género de los JRPG, pero a su vez se introducen mecánicas como el poder mover a los personajes que le sienta como anillo al dedo. Lo que respecta a la exploración también cumple con las expectativas, con la pequeña pega de que algunos escenarios se hacen monótonos o repetitivos.

Gráficos: Artísticamente nos encontramos ante un juego realmente bonito. Quizás de primeras no es tan llamativo como I Am Setsuna, pero el título nos ofrece puestas en escenas para el recuerdo.

Sonido: Sin lugar a dudas uno de los apartados más destacables del juego. La banda sonora está compuesta a medida por Tomoki Miyoshi y supone toda una delicia para nuestros oidos.

Conclusión: Ante nosotros tenemos un JRPG realizado con mucho mimo que ofrece ciertas características clásicas pero que a su vez toma elementos más modernos. Sus apartados artísticos son también una muestra del gran trabajo que ha habido detrás. Eso sí, desgraciadamente no llega con subtítulos en castellano, por lo que puede echar atrás a muchos jugadores dada la gran cantidad de texto que se presenta. En cualquier caso todo aficionado al género debería probarlo.

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