La carrera definitiva de Mario

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La veterana serie acelera en la portátil Nintendo 3DS, con su jugabilidad clásica de siempre, un potente multijugador y alguna que otra agradable sorpresa.

Es curioso cómo algunas series consiguen evolucionar al ritmo de los tiempos o, al menos, siguen despertando el interés del público entrega tras entrega, generación tras generación. Este es el caso de la conocida serie Mario Kart, que lleva haciendo las delicias de los usuarios de las consolas Nintendo desde 1992, cuando debutara en la mítica Súper Nintendo. Desde entonces, esta serie de velocidad arcade ha ido viendo la luz en cada máquina de la compañía japonesa. Una tradición que, lejos de mostrar fatiga, sigue adelante más fresca que nunca en la nueva portátil tridimensional.

Acelerando a tope
Como siempre, Mario Kart 7 es un estallido de diversión. Un alocado juego de carreras en el que se dan cita todas las mascotas más importantes del universo Nintendo. Es decir, Mario, Luigi, Peach, Donkey Kong, Bowser, Yoshi, y demás amigos y enemigos del fontanero. En total existen dieciséis personajes -incluyendo desbloqueables- con los que podemos disputar más de treinta circuitos, algunos de ellos totalmente nuevos y otros sacados de ediciones clásicas de la serie. Por ejemplo, tan pronto estamos corriendo por pistas que nos recuerdan a los tiempos de Nintendo 64, Game Boy Advance o la propia Súper Nintendo, como acelerando en una inspirada en Wii Sports. Los nuevos, por lo general, resultan muy inspirados y atractivos, y algunos nos han parecido realmente largos y profundos.

Una vez más, el control del juego es cómodo, preciso y está muy equilibrado. Lo suficiente como para empezar a divertirnos desde la primera carrera, sin más complicaciones que acelerar, lanzar ítems, saltar o derrapar. Por supuesto, cada personaje tiene sus propias características, y cuenta con una velocidad, resistencia o peso determinados.

Las carreras continúan siendo realmente divertidas e impredecibles, tanto por los acertados diseños de los circuitos como por lo locas que resultan. Y gran parte de la culpa lo tienen los muchos ítems que podemos utilizar durante las mismas, y que sirven a modo de armas o ayudas para mejorar nuestra posición. En total hay casi quince objetos de los que valernos, tales como caparazones (con los que golpear a los rivales), pieles de plátanos (para hacerlos resbalar), champiñones (con los que aceleramos), o incluso algún que otro invento nuevo, como la Hoja de Tanuki, que nos permite golpear a los enemigos con una útil cola de mapache.

La oferta de modos, por su parte, sigue siendo prácticamente la misma de siempre. La modalidad principal del juego, al menos en el apartado para un jugador, la encontramos en Gran Prix, una vez más. Aquí podemos jugar un total de ocho campeonatos, divididos en tres niveles de dificultad entre los que elegir. A medida que los superamos, vamos desbloqueando contenido adicional (modos, personajes y opciones), lo que hace que el título tenga un carácter progresivo que nos incentiva a seguir superando retos. Pero además de esta modalidad principal, existen interesantes añadidos como Contrarreloj o Batalla. En total el título dura bastante, especialmente, claro, si nos decantamos por jugar en compañía…

Duelo de masas
Sin duda uno de los grandes alicientes de Mario Kart 7 lo encontramos en su modo multijugador. Este nos permite jugar tanto partidas locales, como a través de Internet. Ambas opciones soportan hasta ocho jugadores (incluso con una misma tarjeta, aunque también con ciertos recortes, eso sí), siendo la segunda la más completa. El online incluye varias modalidades (Mundial, Amigos y Rivales) en las que vernos las caras con usuarios de todo el mundo, siempre buscando rivales de nuestro mismo nivel (gracias a un sistema de puntos desarrollado a partir de nuestras victorias y derrotas). Además, el título también cuenta con una cuidada Comunidad, en la que podemos ver a nuestros amigos -incluso si están conectados- o a los últimos rivales a los que nos hemos enfrentado.

E igualmente hay que destacar lo bien que funcionan las carreras en este sentido (sin tirón alguno), estando posiblemente ante el juego que más y mejor aprovecha las funciones en línea de la última máquina de Nintendo.

Pero ahí no termina la cosa. Mario Kart 7 tiene otras virtudes, como el hecho de poder personalizar en cierta manera los karts antes de cada carrera. Bien es cierto que no estamos ante un simulador de rallies, lógicamente, pero aún así el título nos permite elegir entre características como las ruedas, el material o los complementos del vehículo, con lo que a su vez nos distinguirnos un poco de los rivales y se aumenta el componente táctico de cada competición.

A esto también hay que sumarle una de las novedades más significativas de Mario Kart 7: la posibilidad de movernos por tierra, mar y aire durante las carreras. Ahora los karts cuentan con un ala delta como complemento (a lo Sonic 2), con los que podemos planear durante los saltos. Y también hay tramos en los que hemos de conducir debajo del agua. Esto, como es lógico, no solo afecta un poco a la jugabilidad, sino que la hace más variada y adictiva.

Color y 3D

Con respecto a los gráficos, el título presenta circuitos llenos de colorido, con texturas cuidadas y, en definitiva, toda la magia habitual dentro de la serie. Está claro que Mario Kart 7 no exprime al máximo el potencial de la consola, pero sí hace que todo sea simpático, se mueva con enorme fluidez y nos alegre la vista por su variedad y calidad artística. Además, el uso de las tres dimensiones resulta correcto, y la banda sonora vuelve a ofrecer melodías agradables y pegadizas.

VALORACIÓN FINAL

Jugabilidad: Como siempre, a prueba de bombas. Mario Kart 7 es adictivo, variado y sumamente entretenido, sobre todo en su vertiente multijugador. Quizás nos hubiera gustado alguna novedad que otra más.

Gráficos: Destacan por su colorido e impecable diseño artístico. A nivel técnico, el juego cumple con creces, aunque tampoco resulte revolucionario. Las 3D se han tratado con acierto, pero no hacen las carreras más profundas.

Sonido: Las melodías de siempre siguen siendo las protagonistas durante las carreras. Muchos temas los recordarán los veteranos de la serie con una sonrisa nostálgica.

Duración: Las partidas multijugador elevan la duración hasta el infinito, aunque no se tarda demasiado en exprimir al cien por cien las opciones individuales. ¿Para cuándo un modo historia?

Conclusión: Mario Kart 7 sigue demostrando la maestría de la mascota de Nintendo y sus amigos a la hora de ponerse a los mandos de un kart. Estamos ante un título divertido, desenfadado y adictivo a más no poder, al que es imposible echarse solamente una partida. Además, el juego aprovecha a tope las opciones online de la máquina y cumple en su faceta técnica (3D incluidas). El único “pero” que encontramos es el de siempre: un modo historia más largo y profundo para un jugador no estaría nada mal. En cualquier caso, se trata de uno de los mejores juegos de Nintendo 3DS aparecidos hasta el momento.

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