¡Incombustible Mario!

Está claro que este fontanero no sabe lo que es aburrirse. El mítico Mario vuelve a la carga demostrando que no hay género o aventura que se le resistan.

Generalmente, todos los títulos que tienen a Mario como protagonista suelen ser un referente absoluto en su género o categoría correspondiente, al menos en las consolas de Nintendo. En esta ocasión Mario repite en un género tan complicado como es el rol, pero sin perder su desenfadado estilo de siempre. Las locuras comienzan ya.

El interior del monstruo

Parece que el Reino Champiñon nunca levanta cabeza. Apenas ha sufrido una amenaza, cuando ya surge otra. En este caso relacionada con una misteriosa enfermedad llamada redonditis que, como su propio nombre indica, hincha a la gente como si fueran pelotas de playa. Encima, cuando las cosas parecen que no pueden ir peor, Bowser va y consigue el Champiñón de la Suerte, un extraño objeto que no hace sino liar más las cosas.

Con un argumento tan alocado como siempre parte un título que sigue lo visto en el anterior Mario y Luigi: Compañeros en el Tiempo. Es decir, un juego de rol dividido en exploración, diálogos y combates. Estos últimos, como es corriente, sirven para subir de nivel, ganar experiencia y conseguir dinero, con el cual luego podemos adquirir jugosos ítems en la tienda de turno.

Pero con Mario de por medio, no podíamos estar hablando de un juego de rol normal y corriente. Al contrario. Una de sus mayores particularidades consiste en que no sólo tenemos que explorar el interior de Bowser, sino también valernos del villano para salvar el reino. Y, sorprendentemente, ambas cosas están ligadas. Es decir, que si manejando al gigante bebemos agua, el interior de él se inundará. Nuestro objetivo, por lo tanto, consiste en manejar tanto a uno como a otros protagonistas (Luigi acompaña en todo momento a su hermano durante la aventura).

En líneas generales, estamos ante un título bastante sencillo de jugar, pero no por ello carente de un argumento más o menos profundo e imaginativo y opciones suficientes como para atrapar a los aficionados al género. La mayoría de las acciones, a su vez, están representadas por iconos, que tenemos que pulsar según el momento oportuno: hablar, soltar fuego, saltar, etc. Además, el título cuenta con un apartado gráfico en dos dimensiones muy colorido, así como con una banda sonora variada y repleta de temas muy animados. En definitiva, un juego de rol en toda regla, muy “a lo Mario”. Eso sí, que nadie piense que está ante un clásico plataformas del fontanero, porque entonces se llevará a engaño. Claro que a Mario parece que todo le sienta bien.

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