AlfaBetaRETRO: Marvel vs Capcom: Clash of Super Heroes – Cuando los mundos luchan

 

 

Desde 1991, Capcom tiene claro que lo suyo pueden ser muchas cosas, pero que los arcades de lucha contra uno son algo a explorar. Con el tiempo acabarán siendo siempre un uno en su casilla de la quiniela, cuando Street Fighter alcance cotas más altas y la competencia de SNK le obligue a ir considerando ya otras alternativas. Aunque realmente, dejar ir la mano de Ryu, Chun-Li y demás luchadores a los que ha concedido la fama y la eterna vida es bastante complicado. Pero nadie dijo que no pudieran hacer amistades.

Por ello, y tras conseguir la siempre jugosa licencia sobre los personajes de la editorial Marvel para realizar videojuegos, que luego también cristalizó en títulos como el arcade The Punisher o como X-Men: Mutant Apocalypse o Marvel Super Heroes: War of the Gems para Super Nintendo, Capcom tiene la idea de que tanto los mutantes, que tienen su título de lucha propio en el gran X-Men: Children of the Atom, como la plana mayor de Marvel que se curte el lomo en Marvel Super Heroes siguiendo una trama inspirada en El Guantelete del Infinito, bien pueden disputarle algunos asaltos a sus propios chicos. Así nacen X-Men vs. Street Fighter y Marvel Super Heroes vs. Street Fighter, donde las dos licencias se permiten un crossover que solo busca la jugabilidad como vía para la diversión pura y dura, con énfasis especial en un alocado ritmo de juego y combos interminables. Es a la de tres, sin embargo, cuando la jugada se redondea.

Tomando como punto de partida una de las etapas más criticadas de los años noventa y que daría pie a una más que discutible maniobra de relanzamiento de colecciones, Marvel vs. Capcom se centra en la lucha contra el poderosísimo mutante Onslaught, que no es sino una manifestación corrupta del poder psíquico inmenso de Charles Xavier, afectado por haber tenido que entrar en la mente de Magneto y corroído por su angustia y su dolor. Onslaught hace honor a su nombre haciendo una carnicería en los cómics, donde  – aparentemente – aniquila incluso a los Vengadores. Sin embargo, en esta versión la conciencia de Charles, en un último resquicio de cordura, invoca desde otra dimensión a varios héroes que puedan hacerle frente. Así es como personajes de Capcom como Ryu, Jin, Strider Hiryu, Chun-Li, Mega Man o Morrigan se ven inmiscuidos en las luchas de los superhéroes por salvar el mundo.

 

Lo primero que cabe decir de Marvel vs. Capcom es que no es el mejor juego de lucha de los japoneses. Y a lo cual hay que añadir, en la tipografía más grande que se pueda, lo siguiente: Ni falta que hace. Marvel vs. Capcom tiene muy claro lo que quiere ser desde el momento de su nacimiento, y es algo que se aparte mucho más del resto de la producción de la desarrolladora de lo que puede parecer. Si alguien cree que por ser diestro en Street Fighter II a III tiene todo el camino andado en Marvel vs. Capcom, está en un error garrafal.

Marvel vs. Capcom apuesta por un estilo de juego muy diferente al de la serie estrella de Capcom. Este crossover, como sus predecesores, son una invitación formal al jugador a soltarse la melena y lanzarse a tumba abierta a conseguir conectar cuantos más golpes mejor, una filosofía bastante más cercana a la de Arc System Works que a la de su rival directa en ese momento, SNK. La táctica está presente, pero no tiene tanto peso. En su lugar, prima una buena dosis de habilidad y reflejos a la que ayuda, o más bien incita, la posibilidad de jugar en un acelerado modo Turbo que da todavía más ritmo al combate.

Marvel vs. Capcom consiste en una serie de peleas de dos contra dos para las cuales tendremos que formar un equipo de entre los 15 jugadores seleccionables disponibles de inicio, curiosamente, uno de los planteles más cortos en las recreativas de Capcom. Pero las combinaciones entre personajes y un cierto elemento extra que recibimos al azar para cada combate ayudan a darle variedad en este aspecto. Por parte de Marvel contamos con Spiderman, Capitán América, Hulk, Lobezno y un Máquina de Guerra que es en realidad un sprite recoloreado de Iron Man, todos ellos sacados de Marvel Super Heroes, además de las incorporaciones de Gámbito, debutante en X-Men vs. Street Fighter, y de Veneno, con gran tirón entre los fans . Por la de Capcom están Ryu, Chun-Li y Zangief, de Street Fighter, Mega Man, Captain Commando, Strider Hiryu, Jin Saotome de Cyberbots y Morrigan de Darkstalkers. Cada uno de ellos dispone de un amplio abanico de técnicas, incluso de varios Super Combos y hasta de uno conjunto con su compañero combinando sus técnicas definitivas en un golpe demoledor. Además, en el caso de Ryu, el luchador dispone de dos “transformaciones” realizables a voluntad en virtud de las cuales adopta las técnicas de lucha de Ken o de Akuma.

Así, las capacidades de uno en ciertos aspectos (antiaéreos, agilidad, ataques de proyectil, etcétera) pueden compensar las carencias de otro de manera que, en pleno combate, podemos cambiar de luchador para que no solo le demos otro aire a la cosa, sino que mientras está descansando, el sustituido recobre fuerzas. Pero hay más, y es que esa sorpresa extra de la que hablábamos no es ni más ni menos que un tercer luchador que controlará la CPU y que simplemente hará una breve aparición cuando lo invoquemos (un número limitado de veces) para lanzar un ataque especial y retirarse, si es que el rival no lo despacha antes de un golpe. Entre estos asistentes se encuentran Pícara, Sir Arthur, Júbilo, Cíclope, Coloso, Tormenta, Thor, Anita, Devilotte, Lou (de Three Wonders) o el mismísimo Magneto. De este modo, el listado de personajes sube a 37, aunque menos de la mitad sean controlables. No terminan ahí las sorpresas, puesto que en versiones domésticas hay más personajes ocultos, e incluso se pueden desbloquear algunos de los asistentes.

En el último combate, claro, aguarda Onslaught, el cual se basta por sí solo para presentar batalla, y como mucho controlará mentalmente a algún otro personaje para que por unos instantes salte al ruedo, pero tras un primer round, Charles Xavier se deja llevar y su demoníaco alter ego se transforma en un colosal monstruo de enorme tamaño para presentar el último desafío. Es una muestra de poderío técnico, esta forma definitiva de Onslaught, que contrasta con el copiapega de sprites de diferentes juegos, y es que casos como el de Morrigan donde se nota la diferencia con respecto a otros sprites más detallados cantan por bulerías.

Pero lo que pretende Marvel vs. Capcom lo consigue con creces. Y es cambiar el paso respecto a otras licencias de Capcom, apretándolo y ofreciendo un juego mucho menos táctico y más de desahogo en el que hay que ser rápido y furioso. Así como Street Fighter evoluciona de Street Fighter II (de la primera entrega casi que mejor ni hablar) a ir soltándose el corsé a lo largo de la subserie Alpha y luego tomar una pose en las ediciones de Street Fighter III donde conviene pelear con cabeza y empleándose a fondo, Marvel vs. Capcom se establece como la primera culminación de los intentos previos que fueron los dos crossover anteriores en dar algo diferente y más distendido con lo mejor de dos mundos. Como diría Stan Lee, ya se ha dicho bastante, Verdaderos Creyentes.

Juan Elías Fernández

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