Un reinicio estelar

Tras cinco años de espera BioWare deja atrás la aventura espacial del legendario comandante Shepard para adentrarse en una nueva galaxia. Mass Effect: Andromeda nos lleva a descubrir lo desconocido y sienta las bases para la que puede ser otra nueva saga de éxito. Acompáñanos en nuestro análisis y te contamos todo lo que necesitas saber sobre lo nuevo de la compañía canadiense.

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Muy pocas sagas del mundo de los videojuegos consiguen tener tanto éxito que forman una legión de fans a su alrededor. BioWare lo logró con Mass Effect, una de las franquicias más importantes de los últimos tiempos y una serie que aparece en todas las listas de imprescindibles de la pasada generación de consolas y ordenadores. Es por ello que la tarea de la compañía canadiense era doblemente difícil.

Si crear un gran videojuego ya es de por sí arduo, la tarea de recomenzar, olvidar todo lo que ha hecho grande a una saga y tener que partir prácticamente de cero es un trabajo titánico. Ese era el reto de BioWare con Mass Effect: Andromeda, la cuarta entrega de la franquicia en la que se dice adiós a las aventuras del comandante Shepard y toda su tripulación, así como también nos despedimos de la Vía Láctea y los segadores.

Y es que en Mass Effect: Andromeda comenzamos a bordo de la Hyperion, una nave en la que parte de la humanidad está buscando un nuevo comienzo y nuevas oportunidades de exploración, de conocimiento y, a fin de cuentas, de aventuras. Despertamos tras un viaje intergaláctico de 600 años (por lo que hace seis siglos que dejamos atrás a Shepard y su panda) y empezamos a conocer qué es la Iniciativa Andrómeda, el proyecto mediante el cual diversas razas de la Vía Láctea se han dado la mano para conocer una nueva galaxia.

Evidentemente nuestro viaje no estará exento de dificultades y pronto asumiremos el rol de responsables de la misión, el de pioneros. Asimismo también veremos cómo una nueva y misteriosa raza alienígena empieza a plantearnos problemas allá por donde pisamos: los kett. Este es tan solo el comienzo de una aventura colosal en la que profundizamos en las próximas líneas y de la que queremos que seas partícipe.

Aunque la intención de BioWare con su Mass Effect: Andromeda era aunar en una misma propuesta a los fans acérrimos y a nuevos interesados en la saga, lo cierto es que el universo creado por el estudio norteamericano hace ya una década es tan profundo, rico y complejo que se hace más que importante ser seguidor de la franquicia. Todo el mundo puede disfrutar de la propuesta, pero para que resulte apasionante es fundamental conocer las razas, los acontecimientos.

De lo contrario, un nuevo usuario de la franquicia Mass Effect podría verse abrumado y superado en las primeras horas de juego. No obstante, lo peor sería no poder captar los escasos, aunque maravilloso, guiños a la trilogía original. En la otra cara de la moneda tenemos algunas conversaciones en las que se sobreexplican conceptos conocidos por los fans para que los nuevos jugadores sepan de qué estamos hablando.

Pero vamos a lo importante: lo que es el propio videojuego. La mejor noticia que podía darnos Andromeda es que es Mass Effect en estado puro. Tenemos una fantástica combinación entre conversaciones con gran carga argumental, fases de acción repletas de adrenalina y una exploración mucho más profunda y marcada que en entregas anteriores. Vayamos por pasos y comencemos por el principio para no perdernos.

Mass Effect: Andromeda comienza dándonos tres opciones de inicio. Dos son posibilidades rápidas y predefinidas en las que no tenemos que hacer nada salvo decidir si queremos jugar con Scott o con Sara Ryder. Escojamos a quien escojamos, el otro hermano también formará parte de la aventura. La tercera opción es la que nos permite personalizar a nuestro héroe. Para ello contamos con un editor de caras algo limitado pero con una particularidad interesante: también podemos modelar a nuestro hermano o hermana, lo que, al mismo tiempo, repercutirá en la apariencia de nuestro padre.

En este sentido tenemos la capacidad de definir un poco el pasado tanto de nuestro personaje jugable como el de los hechos acontecidos en la saga Mass Effect en episodios anteriores, como escoger si el comandante Shepard fue un hombre o una mujer. Una vez elegido todo ello por fin podremos dar nuestros primeros pasos en un juego apasionante pero al que le cuesta unas cuantas horas poner todas las cartas sobre la mesa.

Los fans clásicos de la saga Mass Effect sabrán que las conversaciones siempre han tenido un peso muy importante, de forma que en el “recomienzo” de la franquicia no podía ser de otra forma. BioWare quiere ponernos en situación con un inicio pausado en el que los diálogos para empaparnos del lore y el contexto son fundamentales. Pero no temas, pues pronto empezará la otra gran parte interesante de la propuesta.

No obstante empezaremos con la que hemos elegido como primera sección: las conversaciones. A través de ellas conoceremos a los personajes y siempre seremos nosotros los que decidamos hasta qué punto queremos implicarnos en toda la historia que BioWare ha creado o sencillamente quedarnos con lo superficial para ir más rápido a por la acción, aunque no es lo aconsejable en un título de la compañía canadiense.

Después de un inicio un tanto frío, pronto descubriremos que la gran mayoría de los personajes que ha creado la BioWare para su Mass Effect: Andromeda es muy interesante y bien trabajada. Entre los miembros que formarán parte de nuestro pelotón destacan, precisamente, los no humanos (cuatro de los seis). Uno de los problemas del juego es que los primeros que nos da a conocer son los dos humanos, Cora y Liam, que no están particularmente inspirados, especialmente el segundo.

No es nada nuevo que a BioWare se le den mejor los personajes no humanos (Garrus, Liara o Tali son los mejores ejemplos) que los de nuestra raza y eso es algo que en Andromeda volvemos a comprobar. En esta ocasión se ha optado, además, por una complejidad mucho mayor a la hora de afrontar las conversaciones, pues atrás queda el sistema de moralidad de lo bueno y lo malo (blanco o negro) y se han introducido cuatro tipos de respuestas: emocionales, lógicas, casuales o profesionales, lo que nos permite definir la personalidad de nuestro Ryder de una forma más natural.

Del mismo modo también se ha querido hacer más complejo el sistema de romances. Olvida el flirteo ocasional con una cinemática erótica final, pues en Andromeda podemos mantener diversas relaciones al mismo tiempo con tonos muy diferentes e incluso tener múltiples escenas sexuales (de carácter bastante explícito). BioWare ha cuidado cada detalle para que los diálogos sean más apasionantes que nunca y, en gran medida, han acertado a nuestro humilde parecer.

Ahora, del mismo modo, los clásicos paseos por la Normandía se producen por la Tempest, una nave que no requiere de tiempos de carga para recorrer todas sus estancias y en las que podremos mantener una cercana relación con nuestro equipo. Igualmente, la Ciudadela ha sido sustituida por el Nexus, el centro neurálgico de la expedición de la Iniciativa Andrómeda y en la que tendremos las discusiones políticas, la compraventa de ítems, la resolución de decenas de misiones y el tiempo necesario para relajarnos.

Pero el verdadero cambio en la saga Mass Effect con Andromeda se produce a la hora de saltar al terreno. Y es que dejando de lado la misión inicial (algo más guiada), la exploración planetaria ha ganado muchísima profundidad. BioWare ha tomado grandes referencias de su último trabajo, Dragon Age: Inquisition, y nos da plena libertad a la hora de buscar monolitos y edificaciones interesantes, excavaciones, zonas mineras y muchas otras cosas que serán muy interesantes de conseguir.

Y es que nuestro objetivo en Andromeda es buscar un nuevo hogar para todas las razas de la Vía Láctea, de manera que cuantas más de estas acciones realicemos mayor será la viabilidad de los planetas que visitemos. A ello cabe añadir al rey del videojuego: el Nomad. Se trata del “nuevo Mako”, nuestro vehículo terrestre de exploración planetaria que ahora cuenta con un manejo mucho más pulido y con el que podemos saltar, impulsarnos con un pequeño turbo o incluso cambiar el tipo de tracción para beneficiarnos de sus características dependiendo del terreno sobre el que nos movamos. Por si fuera poco también tenemos un escáner en nuestra omniherramienta que nos permite rastrear el terreno, ya sea para cumplir misiones como para profundizar en las características de la fauna y la flora que nos encontremos por Andrómeda.

Finalmente, en Mass Effect: Andromeda (como en cualquier otro Mass Effect) tenemos mucha acción. Aunque la variedad de enemigos es menor de la que nos hubiera gustado hay suficiente como para sentir que siempre tenemos un nuevo desafío. Y es que además el combate ha sido muy mejorado. Ahora tenemos un jetpack que nos permite realizar un impulso o dash para retirarnos de la batalla en caso de necesidad o incluso saltar para verlo todo con más perspectiva. Si apuntamos nuestra arma mientras estamos en el aire nos mantendremos flotando durante unos segundos.

También cabe señalar que el combate, en otros sentidos, se ha simplificado. Ahora no podemos utilizar la rueda de poderes para elegir qué hacen nuestro compañeros, del mismo modo que solo podemos tener tres poderes propios activos al mismo tiempo. Lo mejor es que elegir una clase no restringe qué habilidades queremos tener. Cada vez que subamos de nivel podremos invertir los puntos en poderes de combate, bióticos (parecido a la magia) o tecnológicos para moldear a Ryder a nuestra imagen y semejanza.

Otra de las simplificaciones del combate es la munición. Ahora los enemigos ya no dejan caer cartuchos al morir, sino que repartido por el terreno de batalla encontraremos cajas para reponer nuestra munición. Algo similar ocurre con la salud. Nuestros escudos se regeneran, pero la barra de salud solo se recuperará cuando encontremos una de estas cajas. Lo que sí ha sufrido un cambio positivo es el sistema de coberturas. Ya no tenemos que pulsar ningún botón, sino que al ir con el arma desenfundad directamente Ryder se cubrirá tras un parapeto si nos acercamos lo suficiente. Todo ello contribuye a que el combate sea mucho más dinámico que en entregas anteriores.

Fuera de la acción, vemos cambios notables en el mapa de la galaxia, donde ahora no controlamos a nuestra nave. Al situarnos encima de un planeta se nos dirá sin complicaciones si hay algo en él o no. Si lo hay escanearemos y lanzaremos una sonda para llevarnos el botín. Un sistema mucho más simplificado y casualizado que, sin embargo, resulta de lo más efectivo y divertido.

Una de las promesas de Mass Effect: Andromeda era poner a nuestra disposición misiones secundarias de gran nivel narrativo. En este sentido debemos hablar de un éxito a medias. Y es que aunque sí hallaremos algunas muy interesantes, otras van en la línea de encontrar minerales, animales, plantas o ir a un lugar encontrar unos documentos o ítems y volver al sitio de origen. Lo que sí está bien planteados son los coleccionables a modo de “recuerdos”. Cuantos más encontremos más recuerdos del pasado de Ryder desbloquearemos y te aseguramos que son interesantísimos.

Donde sin duda el videojuego de BioWare tiene sus mayores problemas es en la vertiente visual. Las controvertidas animaciones faciales, como se venía comentando, no están a la altura de lo esperado en un juego de 2017, pero es cierto que todos los juegos de BioWare tienen inconvenientes en este sentido. Otras de las animaciones que carecen de naturalidad es la del sprint de nuestro protagonista, mientras que cuando caminamos o corremos a un paso más lento sí resulta convincente.

Gráfica y artísticamente estamos ante un título de mucho nivel, aunque nuevamente tenemos problemas técnicos como caídas puntuales en la tasa de frames por segundo en fases de acción intensa o un marcado popping, especialmente cuando vamos a bordo del Nomad. Estos fallos se hacen patentes en la versión de Xbox One que nos ha facilitado Electronic Arts España, aunque el juego en PlayStation 4 Pro funciona algo mejor.

En cuanto a la vertiente sonora contamos con un notabilísimo doblaje al inglés, con una más que interesante voz para nuestros Ryder (especialmente la voz femenina) y un elenco de secundarios de gran nivel y capitaneados por la popular Natalie Dormer, que da vida a la doctora Lexi T’Pero. La banda sonora, siendo adecuada, no está a la altura de la de la trilogía original, aunque algunos temas concretos como el del mapa de la galaxia nos hacen pensar que los tiempos de Shepard no están tan lejos.

Mass Effect: Andromeda cuenta, como la tercera entrega de la saga, con una modalidad multijugador muy mejorada gracias al impulso y el dinamismo de la nueva acción. Tenemos misiones cooperativas para hasta cuatro jugadores que pueden, además, fundirse con la campaña, ya que superando misiones online también conseguiremos recursos para la Iniciativa Andrómeda. Se trata de una parte secundaria del programa, pero no por ello debe infravalorarse. Es un añadido que puede darte muchas horas.

Joel Castillo

Jugabilidad: Una de las grandes mejoras de Mass Effect: Andromeda se ha producido en este apartado, pues ahora tenemos una acción mucho más dinámica, divertida y llena de posibilidades y una exploración más profunda gracias a la amplitud de los escenarios que visitaremos. El regreso del Nomad como el nuevo Mako aporta frescura a la exploración y, gracias al cielo, funciona mucho mejor que antaño.

Gráficos: Aunque a nivel de escenarios y diseño artístico Andromeda está a muy buen nivel, lo cierto es que lo peor del programa se encuentra aquí. Tenemos animaciones faciales muy pobres, movimientos algo torpres, bugs esporádicos y también caídas en el framerate y un popping muy marcado. Pese a todo ello el juego se ve realmente precioso.

Sonido: La banda sonora no logra alcanzar, salvo en algunas excepciones, el nivel de la compuesta para la trilogía original, pero lo compensa con un gran sonido ambiental y unas actuaciones de doblaje de lo más trabajadas. Especialmente buena nos ha parecido la de Sara Ryder, aunque la verdad es que todo el elenco está a gran nivel.

Duración: La campaña principal de Mass Effect: Andromeda te llevará decenas de horas, a lo que debes añadir un sinfín de misiones secundarias que, a poco que te atraigan, lograrán llevarte hasta el centenar de horas. Por si fuera poco también tenemos el multijugador para complementar todo lo que ofrece la propuesta principal.

Historia: Estar a la altura de la historia del comandante Shepard era casi imposible, pero lo cierto es que BioWare ha cuajado un argumento de lo más atractivo que ha sentado las bases de una forma muy sólida con Andromeda. Todo apunta a que la nueva saga protagonizada por el pionero Ryder pasará a la historia. Es muy prometedora.

Conclusión: Mass Effect: Andromeda es todo lo que un aficionado a la saga de BioWare podía esperar. Tenemos un nuevo comienzo con una historia y personajes interesantes, una acción muy mejorada y dinamizada y una exploración más profunda y rica. BioWare ha hecho que no todo sea blanco o negro, nos ha dado más opciones románticas y solo ha visto empañada su propuesta por un apartado técnico sorprendentemente poco cuidado. Andromeda es el reinicio soñado por los fans de Mass Effect y eso, sin lugar a dudas, son unas magníficas noticias.

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El Ryder que no escojamos para ser nuestro héroe (Scott o Sara) también formará parte de la aventura.

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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