Raiden, es tu momento

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Raiden toma todo el protagonismo en una absorbente aventura de acción con el inigualable sello de Platinum Games.  

¿Qué se podría esperar de la unión entre una saga como Metal Gear y un estudio del nivel de Platinum Games? En efecto, un juego tan trepidante y cañero como las últimas producciones de los autores de Bayonetta y con un carisma propio de la conocida serie de Konami. ¿El resultado? Un juego de acción más que recomendable.

Sabemos que muchos usuarios dudaron al ver que este proyecto, en origen tomado por Kojima Productions, iba a pasar a manos de otro estudio. En concreto de uno tan marcadamente nipón como Platimum. Pero al igual que ha sucedido con Ninja Theory y su DmC, incluso los más escépticos tienen que rendirse a la evidencia: Metal Gear Rising Revengeance es un gran título.

Ahora bien, la gran pregunta que algunos se hacen es: ¿es este juego merecedor de llamarse como lo hace? Lo primero que hay que dejar claro es que, en efecto, nos encontramos ante un hack and slash puro, sin concesiones, donde apenas hay lugar para el pausado desarrollo de otras entregas de esta franquicia.

Pero eso no quiere decir que Platinum Games, pese a dar su propia visión a la aventura, no haya sabido reciclar algunos elementos de entregas anteriores que, en forma de guiños, permiten cierta cohesión nostálgica. Enemigos, detalles o incluso bromas típicas aparecen de vez en cuando para que los mitómanos no se sientan del todo apartados.

El sello de los autores de Vanquish está presente desde el inicio. La historia está narrada como muchas de sus obras anteriores. En ella encontramos a Raiden que, como muchos ya sabréis, es el protagonista absoluto del juego. Está ejerciendo como escolta o guardaespaldas de un importante político, justo cuando este resulta atacado por cyborgs. No se puede decir que el guión de Revengeance invente el fuego, pero sí es indudable que cuenta con cierto atractivo (sobre todo para ser un juego de acción de estas características) y sirve como excusa para ofrecernos un montón de cuidadas cinemáticas marca de la casa. Y es que, como veremos más adelante, la presentación del juego es fantástica.

En algunos momentos, incluso, la narración profundiza en la figura de Raiden o hasta se permite tantear temas profundos de carácter político o moral. Siempre bajo la perspectiva tan propia de las producciones japonesas de este estilo, eso sí.

El juego, que se compone de siete niveles, mantiene en todo momento un ritmo tremendo. En cada lugar del mundo que visitamos nos tenemos que ver las caras con un sinfín de enemigos. Por suerte Raiden cuenta con su inseparable katana, así como con otras armas más propias del universo Metal Gear que vamos encontrando por el camino.

 

Como en Vanquish, el juego ofrece unos controles intuitivos y frenéticos pero llenos de posibilidades. Existen los combos habituales y es que, de primeras, cualquier aficionados a los juegos de acción en tercera persona se encontrará como en casa. No obstante, el título cuenta con un añadido realmente atractivo, tal y como estaba previsto. Al rellenar una barra de energía y pulsar el gatillo izquierdo, desencadenamos un modo denominado “katana” en el que tiempo se ralentiza y podemos despedazar enemigos y escenario de forma espectacular.

El uso de esta técnica varía si utilizamos el stick o los botones de acción, pero en todos los casos aporta utilidad y, sobre todo, mucha personalidad al juego. Cien por cien Platinum Games. Por supuesto no faltan los enemigos finales, que tienen sus propios puntos débiles y que requieren algo más de dedicación que los demás.

¿Entonces no hay ni rastro de sigilo en la aventura? No exactamente. Metal Gear Rising Revengeance permite en muchos momentos hacer uso del sigilo, para acercarnos a los enemigos sin ser vistos e incluso utilizar cajas o barriles para escondernos. Pero está claro que aunque esta opción está ahí, se ha recreado más con la vista puesta en satisfacer a los fans más acérrimos que en concordancia con el estilo de juego. Habrá quienes quieran aprovechar la posibilidad, pero sin duda Platinum se encuentran mucho más cómodos dejando hablar a las armas que otra cosa.

Es aquí donde el juego mejor funciona. De hecho, la experiencia del estudio se nota en detalles que son los que hacen grandes a los juegos de acción de corte, digamos, clásico. En este caso el título cuenta con una dificultad más que equilibrada. De entrada existen tres niveles de dificultad, siendo los dos más altos los más recomendables para los usuarios con experiencia en el género.

Pero en cualquiera de los tres, Metal Gear Rising Revengenance es todo un reto. Quizás no a la altura del primer Ninja Gaiden, pero sí por encima de otros lanzamiento que parecen huir del público hardcore. Los enemigos comunes no son demasiado complicados, pero no sucede lo mismo con los jefes. Estos, como comentábamos antes, son bastante duros de pelar y requieren concentración.

O dicho de otra forma, que el juego resulta gratificante y ni siquiera en la menor dificultad da la sensación de ser demasiado fácil y accesible. Además al terminarlo desbloqueamos un nuevo nivel.

Algo muy útil, puesto que la aventura no es lo que se dice larga. Con escenas incluidas, puede rondar las seis horas. Aunque todo depende de nuestra habilidad y el nivel en el que juguemos. Además, se trata de un título bastante rejugable, por lo divertido que resulta, las opciones de sigilo que comentábamos antes o el ya mencionado nivel de dificultad extra. Puede que alguna hora más de desarrollo no le hubiese venido mal, pero en conjunto se trata de una experiencia muy recomendable.

Por su parte, tampoco faltan en el juego algunas características básicas dentro de los hack and slash, como ciertas opciones de mejora (a las que accedemos, como de costumbre, al ir avanzando en el desarrollo), cuidados Quick Time Events o los botiquines de rigor. Una decisión muy acertada desde nuestro punto de vista, y que huye de la casi inmortalidad que supone la salud regenerativa.

 

El apartado visual del título es realmente notable. Los personajes gozan de unos diseños fabulosos y muy elaborados. Lo mismo que los efectos o la iluminación. Como ya sucedía en anteriores trabajos de Platinum, la recreación de la sangre, el polvo o la propia luz está a un nivel altísimo.

Vamos, que Metal Gear Rising Revengeance es un juego muy rápido, intenso y también espectacular. Es cierto que no es perfecto, puesto que algunos escenarios, como pasaba con Vanquish, no están a la par de todo lo demás, y encontramos algún que otro desliz en las colisiones y demás, pero en general sobresale técnicamente hablando.

La banda sonora también es muy japonesa (todo el juego lo es en realidad, herencia de Devil May Cry o Ninja Gaiden) y presenta mucho guitarreo algo genérico pero que acompaña con acierto la acción. El doblaje es igualmente destacable, salvo porque está en inglés. Por suerte Konami ha subtitulado la aventura, pero un doblaje en nuestro idioma no le hubiese sentado nada mal.

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Valoración final

Jugabilidad: Intensa, divertida y profunda. El modo “katana” es una auténtica pasada.  

Gráficos: Muy vistosos. No es oro todo lo que reluce, pero resulta indudable que el juego entra por los ojos.  

Sonido: Una banda sonora muy rockera y doblaje en inglés, aunque con subtítulos que son, eso sí, muy mejorables.

Duración: Es su punto débil. Seis o siete horas, siendo generosos.   

Conclusión

Platinum Games han pasado con creces la prueba. Este nuevo título es un gran juego de acción, con guiños a la saga de la que toma nombre y un desarrollo trepidante a más no poder. Un hack and slash increíble.

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