Tras la línea enemiga

La conocida saga de espionaje creada por Hideo Kojima llega a PlayStation 3 de manera exclusiva. Un título en el que un Solid Snake madurito tiene que poner punto y final a las aventuras de la serie.

El final de una época. Así podría definirse esta última entrega de la saga Metal Gear Solid en la que, tal y como han confirmado sus desarrolladores en multitud de ocasiones, se desvelan todos los interrogantes abiertos durante años en los capítulos anteriores aparecidos para PlayStation 2.

Última misión

Metal Gear Solid 4 nos pone en la piel de Solid Snake, el protagonista indiscutible (en todas sus “versiones”) de la saga, solo que en esta ocasión el protagonista ha envejecido de forma prematura, dada su naturaleza. Es por eso que su tiempo es limitado, aunque por lo menos su objetivo está bien definido: terminar con la guerra de una vez por todas. Con este argumento nace una de las entregas más complejas de la serie, en la que los momentos de suspense y la aparición de todo tipo de personajes importantes suponen una constante. De la misma manera, las escenas cinemáticas que nos van mostrando todos los acontecimientos han ganado en presencia y espectacularidad… aunque quizá su excesiva duración pueda echar para atrás a un grupo importante de usuarios.

La mecánica del juego sigue todo lo visto en las entregas anteriores. Es decir, tenemos que recorrer diferentes niveles en los que debemos cumplir distintos objetivos. Para ello podemos escoger entre el sigilo e intentar pasar sin ser vistos y pillando a nuestros enemigos por sorpresa… u optar por la acción, vamos, entrando a quemarropa en cada zona. De una forma u otra, nuestro personaje es un hombre de recursos y, a todas sus habilidades de siempre, también se le pueden sumar algunas nuevas, como el impactante traje especial del que disponemos y gracias al cual es posible fundirnos con los escenarios para no ser vistos. En este sentido, Metal Gear Solid 4 sigue siendo un juego que ofrece un gran número de posibilidades jugables, que incluyen desde contar con un variado arsenal hasta con todo tipo de complementos. A nuestra disposición tenemos desde un iPod hasta revistas para adultos con las que distraer a los enemigos.

Uno de los aspectos más importantes de esta nueva entrega siguen siendo, cómo no, los enemigos. Estos disponen de una efectiva inteligencia artificial (algo básico en un juego de sigilo), que les permite llevar a cabo actuaciones, por lo general, impredecibles, como pedir refuerzos o buscarnos por todas partes. Además, frecuentemente también tenemos que vernos las caras con distintos enemigos finales, muchos de ellos muy duros de pelar y de proporciones considerables. Y para derrotarlos siempre tenemos que encontrar su punto débil.

En lo referente a los gráficos, Metal Gear Solid 4 presenta un acabado bastante realista, especialmente en lo concerniente a las escenas cinemáticas y a las animaciones de los personajes. De lo mejor que dio PS3 en sus primeros meses de vida. Aún así, y por criticar algo al trabajo realizado por Kojima Productions, no hubiera estado de más incluir algo más de innovación, tanto técnica como jugable.

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