Espionaje de bolsillo

La conocida y respetada serie Metal Gear Solid vuelve a PSP, pero en esta ocasión lo hace por la puerta grande. Un título que, según sus creadores, tiene que considerarse como una nueva entrega numérica en toda regla. Si su creador Hideo Kojima lo dice, tendremos que creerle, ¿o no es así?

La consola PSP acoge con los brazos abiertos una nueva incursión de Snake, uno de los personajes más carismáticos de esta industria. Y a pesar de que muchos puedan pensar (por aquello de tratarse de una máquina portátil) que esta entrega es más bien descafeinada, dado lo mucho que aporta a la serie en aspecto jugables esto no es así, para nada.

No es lo mismo

Antes de nada es importante dejar clara una cosa. Este nuevo Metal Gear no es, por así decirlo, como los anteriores capítulos de la franquicia aparecidos en PSP. Y no porque los Metal Gear: Portable Ops fueran malos, sino porque no resultaban tan ambiciosos ni profundos como este. Básicamente Peace Walker es, tal y como han asegurado sus responsables, un juego que bien podría haber visto la luz en PlayStation 3 o Xbox 360.

El argumento del título, que vuelve a presentar una trama adulta y llena de giros, se lleva a cabo en Costa Rica, justo en la época que ya conocimos en Metal Gear Solid 3. Es entonces cuando Big Boss y su equipo tienen la tarea de enfrentarse a la amenaza que intenta invadir el país latinoamericano.

A partir de ese punto comienza una aventura que poco o nada tiene que envidiar a las anteriores entregas “grandes” de la serie en cuanto a opciones se refiere. La variedad de maneras en las que podemos acabar con los enemigos, el gran número de armas disponibles, los movimientos de nuestro personaje, la duración de la campaña… todo, absolutamente todo, supera los mínimos de calidad a los que Konami nos tiene acostumbrados con esta serie. ¿Entonces por qué Kojima ha decidido desarrollarlo en PSP y no en otra máquina más potente? Pues según él, para aprovechar las prestaciones portátiles que esta ofrece. Por ejemplo, a la hora de incluir un intuitivo modo cooperativo para cuatro usuarios.

Con respecto al apartado gráfico, el UMD puede compararse con el que posiblemente fuera hasta ahora el juego más puntero de PSP, God of War Chains of Olympus. El aspecto de los personajes cuenta con un acabado como rara vez hemos visto en una portátil, y los escenarios alcanzan un gran nivel de detalle y realismo. Más o menos como las entregas de PlayStation 2. Y lo mismo ocurre con el sonido, donde llaman la atención la banda sonora y el doblaje (en inglés, eso sí).

Por lo tanto, estamos hablando de un Metal Gear Solid en toda regla, no de una adaptación más o menos “insertada” en una portátil. Sin duda, los amantes de la serie sabrán valorarla como se merece. Y eso que tiene cierto margen de mejora en elementos como el confuso sistema de control o la inestable cámara.

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