¡Esto es la guerra!

La serie de culto Metal Slug presenta su séptima entrega. Y lo hace en exclusiva para Nintendo DS. Un clásico por el que los años parecen no pasar.

Desde que naciera en los salones recreativos allá por 1996, la saga Metal Slug se ha convertido en uno de los arcades de jugabilidad 2D más populares del sector. Un título que siempre parece mantenerse fiel a sus raíces, independiente a los avances de la tecnología y al paso del tiempo. Algo de lo que SNK, autora de Fatal Fury o King of Fighters, sabe bastante.

Guerra de bolsillo

Metal Slug 7 sigue todo lo visto hasta la fecha dentro de la franquicia. Por eso mismo estamos de nuevo ante un juego de acción de los de toda la vida, de desarrollo lateral, en el que en la piel de un soldado, tenemos que enfrentarnos a un sinfín de enemigos.

Antes de nada, el juego nos permite elegir entre seis personajes distintos: Marco Rossi, Eri Kasamoto, Tarma Roving, Fio Fermi, Ralf Jones y Clark Still. Estos dos últimos, viejos conocidos de la serie Ikari Warriors. Cada uno de ellos, además de tener un diseño distinto, reúne una serie de características propias. Eso sí, con cualquiera de ellos la dificultad del juego tiene el mismo nivel. En ese sentido el juego no varía.

Como decíamos, Metal Slug 7 sigue apostando por un desarrollo lineal; a medida que avanzamos a través de las siete misiones de las que se compone, tenemos que ir rescatando a prisioneros (los cuales nos dejan regalitos a cambio) y obteniendo distintos potenciadores y armas. Por supuesto, tampoco faltan en el juego los conocidos vehículos que dan nombre a la franquicia y que nos otorgan un gran poder de destrucción, al menos durante unos instantes.

Además de la campaña principal, el título tiene otro modo llamado Escuela, en el que podemos enfrentarnos a distintos retos, todos ellos propuestos por una instructora. Elijamos el modo que elijamos, Metal Slug 7 vuelve a estar una vez más salpicado constantemente de bromas y situaciones cómicas.

Visualmente, el juego también es un calco de las anteriores entregas, la mayoría de ellas para máquinas recreativas. O lo que es lo mismo, nos encontramos con escenarios en dos dimensiones que recuerdan a la mítica Neo Geo. Personajes y animaciones también tienen mucha presencia, sólo que esta vez todo se ha visto adaptado a la pequeña pantalla superior de Nintendo DS, por lo que nada se puede apreciar con la misma claridad que antes.

De hecho éste es el principal hándicap del juego, unido al hecho de que siete misiones resultan un número algo corto. En cualquier caso, estamos ante un juego muy fiel a lo que nos tiene acostumbrados la serie. Una franquicia por la que no parecen pasar los años, para bien o para mal.

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