La guerra es cosa del pasado

El juego bélico arcade por excelencia reúne toda su larga historia en un solo disco. Pasado y presente se funden de la mano de SNK. El espíritu Neo Geo vive.

Seguro que aquellos que ya tienen una edad recuerdan Metal Slug. Y también la cantidad de monedas de veinte duros que se dejaron por su culpa en los salones recreativos de su época. Si nos hubiesen dicho que, unos años después, toda la saga iba a estar reunida en un solo lanzamiento… Pero bueno, los tiempos cambian, aunque algunas cosas, como el propio Metal Slug, se resistan a aceptarlo.

Disparos con solera

Por si existe algún despistado que no conoce esta mítica serie, hay que decir que estamos ante un arcade de acción de los de toda la vida. Niveles en dos dimensiones de desarrollo lateral, que tenemos que superar liándonos a tiros con la gran cantidad de enemigos que nos salen al paso. Un juego donde la dificultad es, como en la mayoría de los arcades, bastante alta. Por suerte contamos con un buen arsenal a nuestra disposición, así como vehículos (que dan nombre al juego) y cuyo uso es casi imprescindible para superar las fases. Además, también hay prisioneros con aspecto de náufragos que, al ser rescatados, nos dejan jugosas ayudas.

¿Pero esto no es una antología? Pues sí, pero lo cierto es que Metal Slug es una de esas sagas que nunca ha cambiado absolutamente nada de su jugabilidad. O lo tomas o lo dejas, pero las seis entregas incluidas en el título son prácticamente idénticas. Está claro que cambian los niveles, los personajes entre los que elegir, los enemigos, vehículos y demás, pero en casi todo lo demás es como un gran juego dividido en seis.

Dada la sencillez del manejo del título, éste se ha llevado a Wii sin perder un ápice de su esencia original. Aunque existen varios modos de personalizar el control, el que mejor se adapta a la serie es el “clásico”, poniendo el mando en horizontal y utilizando los botones y la cruceta para disparar, saltar y poco más.

Visualmente volvemos a ver un juego (o seis juegos) preciosistas, en dos dimensiones. Escenarios muy detallados y artísticos, personajes muy animados y mucho sentido del humor visual. Ver Metal Slug es como volver a la época en la que consola Neo Geo era la maquina más impresionante a la que nadie podía aspirar. Eso no quita para que ciertos aspectos como las ralentizaciones se podrían haber eliminado en esta conversión, pero Metal Slug Anthology sigue siendo un auténtico espectáculo en 2D. Un viaje al pasado que, a fin de cuentas, ya es una pedacito vivo de la historia de los videojuegos.

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