Carreras a medianoche

Las carreras ilegales derrapan a toda velocidad en la portátil de Sony. Una nueva entrega que incluye novedades a tener en cuenta y muchas emociones fuertes.

Generalmente, cuando uno piensa en velocidad suelen venirle a la cabeza series como Need for Speed, Forza Motorsport o Gran Turismo. No obstante, la saga Midnight Club de Rockstar ha sido una de las que mejor ha sabido aprovechar el potencial gráfico tanto de PlayStation 2 como, en este caso, de PSP. Y esta última entrega para la portátil no hace más que atestiguarlo.

¡Acelera a tope!

Como es habitual en casi todos los juegos de Rockstar, todo empieza en una gran ciudad. En este caso la urbe norteamericana de Los Ángeles. Por ella tenemos que movernos -siempre con total libertad- mientras nos medimos con otros pilotos. Para hacerlo simplemente tenemos que fijarnos en el radar que nos acompaña en todo momento y elegir a dónde nos queremos dirigir para empezar una misión.

Así pues, Midnight Club Los Ángeles Remix es un juego de conducción basado en carreras urbanas e ilegales donde la velocidad prima por encima de todo lo demás. A diferencia de otros juegos, los retos que aquí se nos muestran son bastante similares entre sí. Podemos correr contra un solo rival o contra varios. Además, el hecho de llegar antes que nuestro adversario al punto de partida de cada carrera ya supone una ventaja, puesto que nos permite aumentar nuestra reputación. Pero además de las carreras “normales”, de vez en cuando el UMD nos reta con otras tareas, como encontrar rutas alternativas, destruir a golpes un coche rival y cosas por el estilo. A su vez, tampoco faltan los torneos en los que lo más importante es ser regular en todas las carreras (de poco sirve ganar una y quedar último en la siguiente).

En realidad, Midnight Club Los Ángeles Remix es un título de carácter progresivo. O mejor dicho, a medida que ganamos carreras en él, vamos teniendo acceso a otros coches, nuevos rivales, pruebas diferentes, etc. En este caso todo gira en torno a nuestra reputación. Más callejero, imposible.

Pero por otro lado, como sucede en tantos juegos de Rockstar, la ciudad tiene sus peligros. Aparte de poder darnos de bruces con los mil turismos que circulan por las calles, la policía es nuestro particular dolor de cabeza mientras jugamos. Al estar realizando acciones completamente ilegales, tenemos que tener mucho cuidado de no toparnos con ella y, si lo hacemos, acelerar al máximo lo antes posible. ¿Qué sucede en caso de que nos pillen? Pues que mejor nos podemos ir olvidando de nuestros ahorros.

Y perder el dinero es todo un incordio, os lo aseguramos, puesto que es la única forma de no sólo acceder a nuevos coches, sino también de mejorarlos mecánicamente. Al fin y al cabo estamos ante un juego donde el “tunning” está muy presente.

Cerrar