Velocidad helada

Las carreras más salvajes de Sony no se detienen. En este caso pasando de PlayStation 3 a los circuitos de PSP. Una nueva plataforma, las carreras de estilo arcade de siempre.

Después de derrapar a toda pastilla en PlayStation 3, MotorStorm llega a PSP sin perder nada de velocidad en el camino. En esta ocasión cambiando los desiertos y las selvas tropicales del Pacífico por un entorno distinto pero igualmente peligroso y extremo: Alaska. Ya sabes, mejor ve poniendo las cadenas a tu vehículo.

Conducción arcade

Partiendo de la misma base de los anteriores MotorStorm (los aparecidos para PlayStation 3), Arctic Edge cuenta con veinticuatro vehículos distintos, divididos en motos, buggys, motos de nieve, camiones, todoterrenos y, claro, máquinas quitanieves; así como con doce pistas diferentes, todas ellas reversibles (las recorremos en ambos sentidos, ida y vuelta).

Por lo demás, el título sigue ofreciendo un generoso abanico de modos, centrándose especialmente en una cosa: la velocidad. MotoStorm Arctic Edge ofrece las carreras más rápidas y peligrosas de PSP. Lejos de proponer una mecánica cercana a la de simuladores como Gran Turismo, el título es puro arcade, en la línea de juegos recientes como Blur o Split/Second Velocity.

Después de una introducción que ya deja bien claro por donde van a ir los tiros, el juego da paso a su menú de modos. El principal de ellos es el llamado Festival, que viene a ser algo así como el de carrera o historia. Dicho modo nos permite competir en todo tipo de carreras, no sólo las clásicas en las que nos medimos contra nueve contrincantes, sino también otras que se llevan a cabo por tiempo, puntos, etc. La variedad en este sentido es bastante amplia. Además, a medida que avanzamos vamos “mejorando” nuestro perfil, consiguiendo más vehículos y desbloqueando más y más pruebas.

A decir verdad, estamos ante un juego largo, que puede llegar a rondar las quince horas (todo depende de nuestra habilidad al volante, claro). Lo que nunca varía es la tozudez de los enemigos. Aunque la inteligencia artificial no es lo que se dice compleja, sí que encontramos rivales duros de pelar que no dudan en pasarnos por encima si es necesario. En parte gracias a que los circuitos permiten atajos, desvíos y esconden muchas sorpresas. A lo que hay que sumar, también, un modo multijugador para vernos las caras contra hasta ocho usuarios.

Gráficamente, destacan los efectos propios de un clima ártico: nieve, viento, hielo… además el juego ofrece una convincente sensación de velocidad sin sufrir ningún tipo de tirón o ralentización, pese a competir con nueve vehículos más.

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