Paraíso sobre ruedas

¿Qué ocurre si coges la serie MotorStorm y la trasladas a una remota isla del Pacífico? Pues que sin duda te queda uno de los juegos más frenéticos y exóticos de PlayStation 3.

MotorStorm es un juego de velocidad, sí, pero también toda una aventura. Por eso los escenarios son tan importantes dentro de la saga. En esta ocasión, nos encontramos con una localización muy especial: una isla del Pacífico llena de todo tipo de posibilidades. Que nadie piense que está ante unas lujosas vacaciones.

Belleza y velocidad

La serie MotorStorm se mantiene fiel a sus principios. Seguimos ante un juego de velocidad arcade donde los derrapes, adelantamientos, vueltas de campana y demás locuras sobre ruedas son una constante. Un juego que ni es un simulador ni pretende serlo, sino cuya naturaleza está más cercana a títulos como Pure o Split/Second.

Durante las carreras podemos pilotar todo tipo de vehículos “extremos”, que van desde boogies a camiones, pasando por todoterrenos, motos o Monster Trucks. Cada uno de ellos presenta sus propias características en campos como la velocidad, peso, aceleración, estabilidad y demás apartados se refiere.

Lo que no cambia pilotemos el vehículo que pilotemos es el control. Como decíamos, MotorStorm: Pacific Rift es un título fácil de controlar y de dominar. O lo que es lo mismo, que se puede disfrutar desde la primera carrera, seamos asiduos al género de la velocidad o no. Pero, ojo, porque eso no quiere decir que estemos ante un juego fácil, ni mucho menos. El desarrollo de las carreras es del todo impredecible, hasta el punto de que uno no sabe lo que puede suceder en un circuito aunque lo haya corrido mil veces. Además, los pilotos manejados por la propia consola no son lo que se dice tontos, y en todo momento se esfuerzan sobremanera para ponernos las cosas muy, pero que muy complicadas. De hecho no dudan en hacer todo lo posible en quitarnos de en medio. En MotorStorm no hay más normas que una: pisar el acelerador al máximo.

Por lo demás, el juego cuenta con un generoso abanico de modos de juego, tanto individuales como orientados a compartir la experiencia. En este sentido podemos disputar carreras para hasta veinte usuarios a través de Internet. Y todos compitiendo de manera simultánea y fluida.

Visualmente, los entornos se llevan la palma. Posiblemente estemos ante la entrega de la serie más exótica vista hasta la fecha: playas paradisiacas, montañas frondosas y enigmáticas, peligrosos desfiladeros… Cada sitio que recorremos en MotorStorm Pacific Rift esconde sus propios secretos estéticos. ¿Un posible “pero”? Sólo uno: que busques simulación. En ese caso es mejor que mires hacia otro lado, porque el juego ni es realista ni lo pretende.

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