Generación tunning

La conocida serie de conducción sigue apostando por la velocidad más urbana en todas las máquinas actuales. Una entrega que aún recuerda a películas como A Todo Gas.

Una de las sagas de carreras más conocidas y veteranas del sector, Need for Speed, cambia de aires, apostando todavía por un estilo moderno y “tunning” aunque ofreciendo nuevas propuestas, tanto visuales como jugables. ¿El resultado? Lo tienes a continuación.

El más rápido

En Need for Speed ProStreet nuestro cometido está claro: convertirnos en el piloto más rápido de las calles. O lo que es lo mismo, en aquel que tiene un coche más preparado para hacer morder el polvo a cualquier contrincante que se atreva a medirse a nosotros. Para ello, y en nuestra búsqueda por lograr un vehículo perfecto, tenemos que ir superando todo tipo de carreras ambientadas en territorios urbanos (Tokio, Nevada…). Y hay que dejar claro que el título cuenta con un elevado número de ellas, lo que le convierte en un juego de velocidad bastante largo, incluso sin tener en cuenta su modo multijugador.

Pero, como es habitual dentro del género, Need for Speed ProStreet tiene un alto componente progresivo. ¿Qué quiere decir esto? Que al comenzar la aventura contamos con vehículos más bien normalitos, y solo a medida que ganamos carreras y fama podemos ir haciéndonos con otros más potentes y prometedores. En este sentido hay que destacar que todos los vehículos incluidos en el título son reales. Electronic Arts se ha hecho de nuevo con licencias de Audi, Toyota, Porsche, etc.

Pasión por la velocidad

Y es que este Need for Speed es, ante todo, un juego creado por y para los amantes de los coches. En primer lugar porque tenemos que conducir de forma responsable, ya que a medida que destrozamos nuestro vehículo este va rebajando sus prestaciones, hasta el punto de ser casi inútil competir con él. Claro que siempre podemos pasarnos por un taller y arreglar los desperfectos. Además, cada modelo se comporta de una forma distinta. O sea, que no es lo mismo conducir un Porche que un Volkswagen normalito, sobre todo teniendo en cuenta las altas velocidades que puede alcanzar el título en carrera.

Por otro lado, el tunning sigue siendo una parte imprescindible del título. En todo momento podemos mejorar nuestros coches mecánicamente en todos los sentidos, algo que se vuelve casi imprescindible durante la recta final del juego. Es decir, que solo “evolucionándolos” podemos hacer frente a los rivales más temibles.

Aunque claro, nuestra habilidad al volante también es básica. En ese sentido, ProStreet cuenta con un control equilibrado, que permite hacerse con su manejo desde las primeras carreras, si bien la dificultad va aumentando poco a poco como es lógico. En definitiva, que Electronic Arts nos ofrece un juego claramente enfocado para todo tipo de usuarios aficionados a la velocidad.

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