Velocidad de costa a costa

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Electronic Arts recupera la esencia primigenia de su conocida serie de velocidad, retándonos con una trepidante y desenfadada carrera por lo largo y ancho de Estados Unidos.

Need for Speed es una serie que no hace más que variar y reinventarse. Tal vez porque Electronic Arts pretenda no fatigar a los usuarios, o quizás porque piense que esta puede dar mucho de sí y llegar, precisamente, a diferentes audiencias. Sea como fuere, ya tenemos aquí una nueva entrega de esta veterana saga, la cual demuestra que la franquicia aún sigue en plena forma y, que al parecer, tiene cuerda para rato. Una entrega pretenciosa que seguramente se convertirá en uno de los grandes de estas navidades. Al menos EA lo tiene más que claro.

Escapando sin control
Es importante dejar bien claro que The Run abandona definitivamente el carácter de simulador más o menos puro que tenía la sub-saga Shift. Con esta entrega, Need for Speed regresa a sus orígenes de arcade frenético, más cercano a Burnout que al propio Gran Turismo. The Run es un juego creado con un claro objetivo en mente: entrar por los ojos y ofrecer diversión pura, sencilla, rápida, de salón recreativo, si nos apuráis.

La historia del juego, que mantiene todos los tópicos posibles de este tipo de aventuras, nos pone en la piel de Jack Rourke. Este típico temerario, el protagonista, se ha metido en un lío relacionado con la organización criminal de turno, y solo tiene una manera de salir airoso de la situación: participar en una carrera ilegal cuyo premio supera los veinte millones de dólares. Dicha competición se llama The Run, y consiste en recorrer Estados Unidos desde Nueva York a San Francisco, enfrentándose a todos los pilotos clandestinos más ambiciosos del país.

Así pues, volvemos a encontrarnos ante un Need for Speed “underground”, en el que casi cualquier cosa está permitida con tal de salir airosos y llegar los primeros. De hecho, estamos ante la que posiblemente sea la entrega más peliculera y visual de toda la serie.

La  hora de la verdad
A pesar de que The Run parte de un evento inicialmente masivo y continuado, el juego realmente está dividido en misiones o capítulos. A lo largo de diez niveles vamos descubriendo nuevas localizaciones, escenas cinemáticas e incluso secuencias de botones (QTE), mientras nos vemos las caras con criminales, policías y peligrosos profesionales del volante.

Como decíamos antes, estamos ante una experiencia totalmente arcade, empezando por su control. The Run es muy sencillo y fácil de jugar, por lo que es imposible no hacerse con su manejo desde la primera partida. Todos los coches responden bien y apenas encontramos diferencias entre unos modelos y otros, más allá de sus rasgos generales. Está claro que un deportivo es más rápido y menos resistente que otro modelo, pero cualquier coche es igual de manejable. Aún así, durante el título podemos cambiar entre distintos modelos, siempre y cuando pasemos por una de las gasolineras que encontramos en nuestro camino.

Y lo mismo sucede con el diseño de los circuitos, que se han creado pensando en que el juego resulte accesible y espectacular. No en vano estos son posiblemente los dos adjetivos que mejor sientan al nuevo trabajo de EA. Cada carrera presenta una gran representación artística, pero desarrollos lineales y directos para que nadie se pierda por el camino.

Con respecto a la inteligencia artificial de los demás corredores, hemos de decir que estos son bastante “durillos”, si bien es cierto que se podría haber pulido algo más. En cualquier caso, las carreras resultan por lo general trepidantes, sobre todo teniendo en cuenta el alto número de pilotos a los que nos enfrentamos.

En cualquier caso, si algo destaca positivamente en The Run es su variedad. Aprovechando las licencias que le permiten su argumento de película palomitera de Vin Diesel, el juego ofrece un desarrollo en el que tan pronto estamos llevando a cabo una misión a pie, como aceptando un reto para correr “uno contra uno” o huyendo de la policía. Ojo, no estamos hablando de una experiencia “libre” a lo GTA, sino que todo parte de un desarrollo prefijado e inmutable, pero variado al fin y al cabo.

Carrera de larga distancia
Aunque su modo Historia es, sin ninguna duda, el mayor aliciente de The Run, lo cierto es que el juego cuenta con otras opciones que aumentan su duración e interés. La primera de ellas es la llamada Desafíos. Este modo, como su propio nombre indica, nos reta con distintos objetivos, partiendo de las mismas carreras que ya hemos visto en el modo Historia (de hecho es precisamente en él donde vamos desbloqueando nuevos desafíos a medida que avanzamos).

Por otro lado, también podemos disputar carreras multijugador, en las que se dan cita un total de hasta ocho usuarios. Estas, como sucede en todos los juegos arcade, resultan impredecibles y bastante intensas, variando en función al tipo de vehículo que decidamos escoger.

Técnicamente, el juego hace uso del motor Frostbite 2.0, el mismo que tanto ha dado de qué hablar en Battlfield 3. El resultado de esta tecnología se nota en lo cuidados que están tanto los vehículos como los circuitos. Además, los escenarios son reales, por primera vez dentro de la serie, lo que le da un toque final más espectacular si cabe a la aventura.

La banda sonora, por su parte, viene a demostrar igualmente lo mucho que EA ha cuidado la producción del lanzamiento. En esta ocasión los desarrolladores han elegido temas marchosos y cañeros que ayudan a aumentar la sensación de velocidad y emociones fuertes que transmite el juego.

Conclusión. Need for Speed The Run no pasará a la historia por ser la entrega más original o innovadora de esta serie, pero sí tiene sus atractivos y, sobre todo, muy claro a qué tipo de público va dirigido. The Run parte de una mecánica arcade y una historia de marcado estilo cinematográfico. Esta combinación hace que la serie regrese a los tiempos de “Undercover”, aunque también abre nuevas fronteras dentro de la franquicia. Por ejemplo, encontramos escenarios reales, también misiones a pie y un cuidado acabado gráfico realizado con el mismo motor de Battlefield 3. Además, el título tiene un control muy accesible y ofrece cierta variedad de situaciones. Puede que The Run no vaya a permanecer en nuestras memorias por los siglos de los siglos, pero entretendrá a los amantes de las películas de acción y la velocidad más directa y sencilla.

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