Al filo de la ley

De la mano de la conocida franquicia Need for Speed vuelven las carreras ilegales más peliculeras y frenéticas. Un título que sigue apostando por las características de siempre, así como por un guión “made in Hollywood”.

Quienes recuerden películas como la taquillera saga A Todo Gas, pueden hacerse una idea de qué van a encontrarse en este Need for Speed. Una trama “underground”, carreras al límite de lo legal (o más bien por encima de la ley) y una puesta en escena muy vistosa. El estudio Black Box sigue dando su propia visión del estilo “tunning”.

Quemando rueda

El argumento de este Need for Speed nos pone en la piel de un agente de policía encargado de detener a todo tipo de criminales sobre ruedas. Para ello tenemos que infiltrarnos en el atractivo mundillo de las competiciones clandestinas, ganando carreras y así ir desenmascarando a conductores temerarios.

Contamos con un coche bastante limitado (parece que la policía anda justa de presupuesto) que pronto es posible cambiar por otros mejores. De hecho, el estilo de juego es completamente progresivo, como es marca de la casa en la serie. Es decir, que a medida que superamos pruebas alcanzamos una mayor fama, podemos ir aumentando nuestros atributos de piloto y, cómo no, accedemos a coches más lujosos. En total hay cincuenta de ellos, todos reales y con sus características concretas. Además, como es habitual dentro de la serie, podemos mejorarlos a medida que jugamos, siempre y cuando hayamos obtenido el dinero suficiente durante las competiciones.

La ciudad es tuya

En cuanto a las carreras, estas ofrecen bastante variedad. No solo tenemos que competir por quedar primeros enfrentándonos a otros diez rivales, sino que también tenemos que superar otros retos. Ejemplos de estas últimas tareas pueden ser el hecho de destruir el mobiliario urbano de nuestro alrededor, perseguir a un piloto concreto, conseguir una ventaja con respecto a los rivales y cosas por el estilo.

Otro aspecto reseñable de Need for Speed Undercover es la ciudad en la que se desarrolla el juego, urbe por la que podemos deambular a nuestro gusto hasta que queramos empezar una misión. Ésta cuenta con unas dimensiones considerables y además permite que interactuemos con ella, sobre todo a la hora de destrozar carteles, vallas y muchas cosas más.

Pero, como su propio nombre indica, Need for Speed Undercover sigue apostando al máximo por la velocidad. La sensación de velocidad y un control sencillo y accesible desde la primera partida son sus principales señas de identidad. Eso y un estilo visual muy cinematográfico que hasta nos permite realizar fotos de nuestros coches en cualquier momento. Es una pena, eso sí, que algunos aspectos como el apartado gráfico no se hayan cuidado un poco más, con defectos como la aparición súbita de elementos en pantalla o ralentizaciones que ya no se ven casi en las actuales producciones de este tipo.

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