Aquí huele a muerto…

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Konami y Rebellion presentan una convencional aventura de acción protagonizada por un singular personaje que no se lleva nada bien con el Más Allá.

Qué duda cabe de que los juegos de acción y aventuras en tercera persona están de moda. Y de que, aprovechando esta circunstancia, muchas son las compañías que tienen un interés especial en desarrollar títulos de este tipo. Ese es el caso de NeverDead, un juego del que llevábamos bastante tiempo escuchando hablar y por el que incluso vamos a perder la cabeza… literalmente.

En realidad esta nueva obra de Konami y Rebellion (los ilustres desarrolladores del primer Aliens vs. Predator) es un juego que casi rinde tributo a las películas de zombis y a la serie B, aunque también está muy influida por títulos como Devil May Cry o Shadow of the Damned. El caso es que nos encontramos con una entretenida aventura que, si bien no va a revolucionar el género del que forma parte, presenta algunas ideas o conceptos interesantes.

El protagonista del juego es Bryce, un cazador de demonios que, al más puro estilo Dante, ha hecho de esta profesión su forma de vida. De hecho, las similitudes entre el protagonista de NeverDead y el de Devil May Cry van más allá de ser colegas de faena, puesto que ambos cuentan con un carácter muy desenfadado, gamberro y divertido. Sea cual sea la situación, Bryce nunca pierde las ganas de hacer típicas bromas con todo. Es más, a pesar de ser un juego con muertos y luchas de por medio, NeverDead apuesta en todo momento por un estilo lleno de sentido del humor, que se aleja del planteamiento algo más profundo y dramático por el que apuestan otro tipo de juegos.

Durante la aventura, este singular héroe no se separa de Arcadia, una compañera que pone una nota más elegante y estética al título, y que compensa con seriedad e ironía la forma de ser de Bryce, como ya vimos en los primeros y sorprendentes tráilers de la aventura.

A decir verdad, NeverDead podría ser un título de acción más, como tantos otros que hay en el mercado, de no ser por las curiosas “particularidades” de su protagonista. Durante la aventura, este acostumbra a “perder” partes de su cuerpo, ya sea peleando contra distintos enemigos o sufriendo todo tipo de accidentes. Pero dada su condición de pseudo-zombi, esto no es un problema demasiado grave. Al menos no del todo, puesto que incluso perdiendo brazos y piernas (Bryce es capaz de mantener el tipo siendo solo su cabeza) aún podemos seguir luchando contra los enemigos. Hasta ser mutilados resulta imprescindible para superar algún que otro puzle.

Dicho así, da la impresión de que NeverDead sea un juego realmente gore, y en parte lo es, pero dado su ya comentado desarrollo repleto de bromas y con mucho sentido del humor la cosa no llega a ser especialmente grotesca, sino que más bien nos recuerda a esas películas de zombis de los noventa que se auto-parodiaban a ellas mismas más que nada.

Por lo demás, ya decimos, el título presenta un planteamiento basado en la acción bastante convencional y con pocas sorpresas: hemos de recorrer escenarios similares a los ya vistos en otros juegos, superar algún que otro sencillo rompecabezas para avanzar y, sobre todo, pelear con todo tipo de enemigos distintos. Para ello, tenemos a nuestra disposición una generosa combinación de armas de fuego y blancas, que van desde espadas hasta ametralladoras, pistolas y demás juguetitos. También muy en la línea de Devil May Cry, por cierto. NeverDead, además, recupera la habitual opción de mejorar las posibilidades de nuestro personaje a medida que avanzamos, algo ya prácticamente imprescindible en este tipo de juegos.

Además de su campaña principal, el reclamo más destacado de la aventura y que puede llegar a durar entre siete y ocho horas, NeverDead también presenta una oferta multijugador que, aunque discreta, nos permite enfrentarnos a todo tipo de enemigos de forma cooperativa en retos que apuestan de manera aún más descarada por la acción y los disparos.

Técnicamente, el juego presenta un acabado correcto, que tal vez peque de resultar algo genérico en algunos momentos. En cualquier caso, el comportamiento de los personajes, el diseño de los enemigos y los escenarios cumplen, al igual que la banda sonora apadrinada por la conocida banda de heavy metal norteamericana Megadeth.

Valoración final

Jugabilidad: Parte de una idea atractiva, aunque poco a poco termina volviéndose algo repetitivo y no aporta demasiado al género. Los momentos de acción y los desmembramientos del protagonista son su principal gracia.

Gráficos: Sin sorprender demasiado a estas alturas de generación, son bastante aceptables. Los modelados de los personajes no pasarán a la posteridad, pero gozan de un acabado bastante digno.

Sonido: La banda sonora es machacona y encaja bien con el planteamiento del juego, aunque nos hubiese gustado poder escuchar algo más de variedad o temas más elaborados.

Duración: La campaña individual está dentro de lo habitual y ronda las ocho horas, algo más si elegimos la dificultad más alta. Después hay opciones multijugador que pueden darle algo más de vidilla.

Conclusión. No se puede decir que NeverDead sea una decepción, pero también es cierto que esperábamos algo más de esta prometedora aventura de Konami y Rebellion. Finalmente nos hemos encontrado con un juego de acción bastante típico que sólo presenta aspectos originales en algunas partes concretas, como la condición de no-muerto del protagonista. Seguramente los amantes de este tipo de aventuras sepan cómo disfrutarlo, pero tal vez con algo más de tiempo de desarrollo podríamos haber encontrado un juego más variado.

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