Análisis de Ni No Kuni II: El Renacer de un Reino – Un juego para reinar junto a los mejores

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Corría el año 2010 cuando aterrizó en PlayStation 3 uno de esos títulos que poseen una magia singular y consigue traspasar los límites de manera insospechada. Level-5 creaba una auténtica obra maestra llamada Ni No Kuni: La Ira de la Bruja Blanca, consagrándose como uno de los títulos más bellos a nivel visual e impresionante tanto en argumento como en jugabilidad. Todo ello con el aliciente de contar con parte del equipo de Studio Ghibli, lo que aumentaba esas dosis de dulzura de un videojuego que llega directamente hasta el corazón.

Tal fue el éxito de esta joya en la ya casi extinta PlayStation 3, que no podía faltar una continuación del universo que consiguió cautivar a un gran número de jugadores. Han tenido que pasar nada menos que ocho años y un cambio de generación de consolas, pero Ni No Kuni II: El Renacer de un Reino es una realidad para devolver esas magníficas sensaciones de introducirse en un universo mágico y transversal que rompe todas las barreras y estereotipos de la industria.

En esta segunda entrega, el jugador acompaña a Evan, príncipe del reino de Cascabel, que sufre un golpe de estado y se ve obligado a abandonar su hogar para no ser asesinado por los traidores de su reinado. Para ello cuenta con la ayuda de Roland, habitante de otro mundo, que le protege para escapar y se une a él en su causa para crear un nuevo reino: Estivania. Por el camino se encontrarán con muchos otros personajes que se unirán a su causa, entre los que se encuentran Shantry y Cecilius, que se unen al plantel de protagonistas jugables. Todos ellos conforman una aventura fantástica que se disfruta a cada minuto.

Porque Ni No Kuni II es un juego bello, versátil y sensacional en todos los sentidos, especialmente en lo concerniente a sus mecánicas jugables. A pesar de que todo lo que se ve en El Renacer de un Reino sigue una línea continuista respecto a su antecesor, lo cierto es que evoluciona notablemente en absolutamente todo e incluye nuevas técnicas que lo convierten en un juego mucho más completo y divertido en todos los sentidos. Es especialmente significativo que, a pesar de poder llevar 10-12 horas de juego, el sistema siga sorprendiendo con tutoriales sobre nuevos modos de juego o acciones desconocidas hasta el momento. Una sensacional mezcla de géneros capaz de deleitar cualquier paladar.

Entrando en materia, Ni No Kuni II basa su mecánica jugable en lo que se pudo ver en su primer título. Pequeña exploración en las zonas urbanas, donde se desarrolla la mayor parte del hilo argumental, controlando a los personajes con todas sus dotes estéticas y técnicas y una versión reducida al estilo chibi para las zonas más amplias del mapa y de mundo abierto, donde los monstruos campan a sus anchas para ser enfrentados. De este modo, la premisa se divide en dos experiencias fundamentales, aunque en ambas se producen batallas.

Lo interesante de todo ello es que también cuenta con un componente estratégico importante. De hecho, El Renacer de un Reino es un juego que explora diversos géneros, mezclando rol, acción, aventura, estrategia, gestión de recursos y creación de un reino. Desde luego, no hay lugar para aburrirse con la propuesta de Level-5 y, en todos sus aspectos, es de sobresaliente. No hay ninguna pata que cojee en este resultado, Ni No Kuni II es uno de los mejores videojuegos de los últimos meses y, probablemente, estará en la terna por ser uno de los grandes protagonistas del año 2018.

En cuanto a los combates habituales, también existe esta estrategia y versatilidad. El jugador puede elegir al personaje que considere oportuno, por lo que no es obligatorio manejar a Evan, que es el auténtico protagonista de la historia. Una vez introducidos en la refriega, existen multitud de técnicas que permiten afrontar los diferentes combates. Para empezar, el personaje puede tener tres armas distintas de corto alcance y una de ellas para ataques a distancia.

De este modo, se puede intercalar entre cada una de ellas en el momento que se considere más oportuno. Además, disponen de un contador que cuando llega a 100% permite utilizar habilidades mucho más potentes y que pueden decantar la batalla si se utilizan en el momento adecuado. Los combates son divertidos, frescos y muy variados. El título cuenta con 50 tipos de monstruos diferentes, algo que tal vez se quede corto teniendo en cuenta la gran duración del título, que supera con creces las 25 horas de aventura. Aunque se incluyen diferentes tipos de los mismos y algunos dominantes, que son realmente fuertes y a los que hay que hacer frente con el nivel adecuado si no se quiere recibir un rapapolvo serio.

Pero no todo se reduce a eso, y es aquí donde nace la grandeza de Level-5 en el desarrollo de Ni No Kuni II: El Renacer de un Reino. Para no caer en la monotonía de la repetición de combates y técnicas, se introducen algunas batallas de lo más interesantes contra jefes de gran calado. Estos son las deidades protectoras de los reyes de cada reino, a las que hay que enfrentarse por motivos argumentales. Estas batallas son algo diferentes, ya que hay que golpear a las criaturas en sus lugares débiles para aturdirlas y después asestarles todos los combos que se permitan hasta que se recompongan. Son peleas mucho más dinámicas y complicadas, ya que el poder de estos enemigos es descomunal, por lo que hay que andarse con mucho cuidado a la hora de hacerles frente. No obstante, el juego ofrece una acción que facilita la tarea.

Y estos son las pequeñas criaturas llamadas fofis. A decir verdad, están presentes en toda la aventura, acompañando a Evan y a sus súbditos, pero es en estas batallas donde adquieren una gran importancia. Cada deidad cuenta con un ataque especial que cubre el campo de batalla de elementos rompibles. En su interior se encuentran fofis especiales que al reunirlos en grupo, ofrecen una nueva habilidad que daña con gran acierto al temible enemigo. Puede parecer que con esto la batalla es un paseo, pero nada más lejos de la realidad. Hay que asumir riesgos para liberar a los fofis y reunir a los suficientes para poder realizar dicho ataque, con lo que es una decisión que debe tomar el jugador.

Respecto a estos pequeños duendecillos, cabe destacar que en las batallas normales los hay de varios tipos y pueden ir reuniéndose a lo largo de la aventura en estatuas del gran Fofi, si se le ofrece el objeto que pide. Entre los tipos de fofi se pueden encontrar grupos que ofrecen potenciadores o capacidades defensivas a los personajes, otros que curan mientras su habilidad esté activada, algunos otros que se convierten en un cañón para atacar con potencia o un grupo muy interesante que crea un vórtice que produce un daño considerable a todos los enemigos. Reunir a los fofis es fundamental para conseguir ventajas en los combates más exigentes, algo que invita al jugador a explorar el mapa de Ni No Kuni II para encontrar estas estatuas y aumentar el elenco de estas pequeñas criaturas.

Y si ya parecen muchas variantes respecto a los combates, hay una más que resulta especialmente interesante. Y es que en la impronta de Evan por crear un nuevo reino, debe enfrentarse a enemigos que pueblan un territorio concreto y conquistarlo. Es aquí donde se inician batallas campales al más puro estilo Age of Empires. En estas batallas, Evan se pone al mando de un total de cuatro escuadrones, cuyas fuerzas y debilidades está determinadas por tres tipos diferentes, algo que también comparten los grupos enemigos. Aquí es donde el título adquiere un punto más estratégico, ya que hay que plantear la batalla conforme a unos puntos de poder que hay que ir agotando con inteligencia.

Esto se realiza mediante varias acciones: si se pierde un gran número de tropas, pueden volver a llamarse a filas para reagruparlas y volver a la carga. No obstante, ello implica un gran gasto de esos puntos de poder, con lo que hay que ser consecuente con los momentos en los que se realiza. Hay más opciones con las que gastar estos puntos, como utilizar habilidades que pueden paralizar a escuadrones enemigos, aportar más defensa a los miembros del ejército propio o recurrir a apoyo aéreo para acabar con los contrincantes de una zona concreta. Son batallas muy dinámicas y que rompen con la tónica habitual del juego, lo que es un auténtico acierto para no caer en esa repetición de combates.

Pero la mezcla de géneros tampoco termina ahí, ya que Ni No Kuni II: El Renacer de un Reino también cuenta con diversos puzles que invitan al jugador a exprimir su cerebro para ser resueltos. Uno de ellos, en concreto, hace referencia a modo de guiño al primero videojuego protagonizado por Oliver. Esta es la prueba que hay que superar para que Chumbo, deidad protectora de Evan, se una a la causa. Es un personaje muy similar a Drippy, y a aporta esas dosis de humor que aportan aun más magia a este universo.

Además de estos puzles puntuales, algunas cuevas y grutas también cuentan con puertas misteriosas que transportan a los personajes a otra dimensión, donde el tiempo transcurre de un modo diferente, por lo que hay que ascender por los diferentes pisos con los que cuenta dicho nivel para superar el reto. No obstante, debe hacerse con la mayor celeridad posible, ya que cuanto más tiempo se invierta, más poderosos son los enemigos que habitan en el lugar (incluyendo al jefe final de estas mazmorras). Sin embargo, no consiste en una carrera vertiginosa, ya que estas áreas también cuentan con grandes recompensas, por lo que hay que tomar la decisión de lanzarse a por ellas o visitar la sala del jefe lo antes posible para vencerlo con más facilidad.

Algo que nos permite enlazar también con un buen sistema de crafteo y looteo del juego, ya que prácticamente todos los objetos que se encuentran por el mapa tienen su utilidad concreta. Ya sea para regalárselas a la figura del gran Fofi para obtener nuevos amiguitos, para mejorar o crear nuevas armas o para conseguir nuevas habilidades y aumentar de nivel las presentes. ¿Y dónde puede hacerse todo esto? En una de las mejores funciones con las que cuenta esta secuela de Ni No Kuni: la creación del reino de Estivania.

Una vez se conquista la llanura donde se pretende edificar el reino de Evan, se permite al jugador administrarlo como crea conveniente, lo que es una posibilidad que genera cierto enganche. Tal es así que no importa qué tarea se esté realizando en un momento determinado de la aventura, que el usuario se puede ver obligado (por necesidad propia y no estricta del juego) a regresar a Estivania para comprobar cómo avanzan las cosas en el reino. Hay muchas tareas que se pueden realizar en este aspecto jugable: como se mencionaba anteriormente mejorar armas y habilidades o crear algunas nuevas, conseguir nuevos fofis y habilidades para los mismos, mejorar a las tropas y darles nuevas órdenes en las batallas campales, comprar objetos exclusivos a menor precio y un largo etcétera.

Para todo ello, hay que construir edificios destinados a estas tareas, con un nuevo y genial guiño a los videojuegos de estrategia y gestión de recursos. Cada uno de estos edificios contará con personajes con funciones ideales para el mismo, por lo que hay que saber a quién elegir para dicha tarea. Esto ampliará la eficiencia de las tareas y el tiempo de realización de las mismas. Además, cada cierto período de tiempo, también se generan consumibles y ganancias en el reino, por lo que hay que recogerlo todo para que no se llenen las arcas y los almacenes y puedan seguir generando beneficios. Todo ello, al igual que cada edificio, puede mejorarse y subirse de nivel cumpliendo requisitos concretos (número de súbditos, influencia del reino, tareas propios del edificio o total de dinero para la construcción). Sin duda, una nueva manera de disfrutar del renacer del reino de Estivania con dosis de adicción alterna a la práctica habitual.

Para reclutar a nuevos personajes y que cumplan su función en estos edificios de Estivania, el juego genera misiones obligatorias en la mayoría de los casos, especialmente en los cargos fundamentales del reino. No obstante, muchas otras se realizan mediante misiones secundarias repartidas por el resto de reinos que componen el mundo de Ni No Kuni II. En ellas, los NPC piden que se realice una tarea en concreto para unirse como habitantes del nuevo reino liderado por Evan, por lo que una vez cumplida dicha misión, se desplazan hasta allí. Es un modo interesante de ganar experiencia para subir de nivel con las propias misiones y ganar adeptos en el reino, algo que a la postre resulta fundamental para los compases finales del juego o para poder continuar en momentos determinados. Por lo que cumplir misiones secundarias es un buen modo de avanzar sin complicaciones de niveles en relación a los enemigos.

Para ir concluyendo, antes de adentrarnos en los aspectos técnicos, también hay que destacar el enorme trabajo realizado en la creación del mundo de Ni No Kuni II: El Renacer de un Reino. Lejos de lo que pueda parecer, el mapa es realmente amplio y recorrerlo a pie en su totalidad puede resultar una auténtica locura. Entre los cinco reinos que componen este universo hay terrenos realmente amplios que han de ser explorados, incluyendo cuevas, grutas y otros lugares de interés que aumentan esta amplitud. Además, las ciudades principales también cuentan con un tamaño considerable, por lo que se aporta diversión para largas sesiones de juego.

Debido a esta premisa, el juego pone a disposición del usuario diversos viajes rápidos desbloqueables. Por lo que trasladarse de unas zonas a otras (especialmente a la hora de regresar a Estivania) se hacen mucho más cómodas. Además, para los viajes hasta el segundo continente también se introducen los viajes navales tras la construcción de un barco que ayude en esta tarea. Un barco que también puede mejorarse en los astilleros del reino de Evan para dotarlo de nuevas características y funciones. Desde luego, se ha cuidado hasta el más mínimo detalle en todos los aspectos.

Pero, ¿es un juego tan bonito como pinta o es tan solo un espejismo? Sin lugar a dudas, Ni No Kuni II es uno de los juegos más bellos a nivel técnico que se puedan encontrar actualmente en la industria. Una absoluta bestia que deja en paños menores  su antecesor y que regala cinemáticas brillantes que parecen extraídas directamente de una película de Ghibli. Absolutamente maravilloso en todos los aspectos técnicos, ya que también se mantiene totalmente estable en la jugabilidad y no se aprecia ningún tipo de crasheo o caídas de frames, por lo que todo lo que se ve en pantalla se realiza de manera fluida. Suponemos que esto debía ser un problema en cuanto a los entornos abiertos y las batallas campales, por lo que Level-5 decidió que en estos momentos se recurriera a la versión chibi de los personajes, lo que limita el aspecto técnico, pero consigue que el juego corra como debe sin inconvenientes.

No obstante, las batallas normales se suceden con un potencial soberbio, haciendo alarde de una paleta de colores sensacional y unos efectos fantásticos mientras se intercalan los hechizos, las habilidades y los golpes. Observar una batalla es puro arte y esto es uno de los aspectos que más resaltan a la hora de disfrutar del título en un largo recorrido. Por supuesto, el acabado de los personajes y los escenarios es magnífico, como no podía ser de otra manera, teniendo en cuenta en manos de quién estaba. Sencillamente precioso y pulido.

Algo que también se extiende a su aspecto sonoro. El doblaje está muy bien conseguido, aunque en muchos momentos los personajes se limitan a soltar coletillas mientras se sucede el texto sin voz. No obstante, no es algo que provoque un síntoma de dejadez en este aspecto, es totalmente entendible. La banda sonora está a la altura del primer título, lo que son palabras mayores y los efectos sonoros de las batallas (especialmente en las campales) están muy bien conseguidos. Es el remate perfecto a un producto que roza la perfección en todos los sentidos y que es, hasta el momento, el mejor videjuego de lo que llevamos de 2018. Y no parece que vaya a poder ser superado por más de dos o tres títulos a lo largo del curso. Una obra maestra imprescindible para todos los amantes del género RPG, pero también para los del género de acción, aventuras y estrategia.

Juan Montes

Jugabilidad: Dinámica, versátil, divertida y diferente a todo lo que se haya visto. La mezcla de géneros que ha introducido en la coctelera Level-5 resulta sensacional y aporta diferentes modos de jugar a Ni No Kuni II: El Renacer de un Reino. Cada uno de ellos con sus propias prestaciones y características para ser disfrutados por separado, con lo que la diversión está garantizada en cada minuto del juego. Exploración, combates, estrategia, gestión de recursos y creación de un reino… Todo ello unido para ofrecer un producto soberbio y que roza la perfección. No se puede jugar a este título sin disfrutar con cada resquicio del mismo. Brillante y sensacional.

Duración: Y sin en jugabilidad destaca sobremanera el trabajo de Level-5, en la duración no se queda atrás. Con la secuela de Ni No Kuni hay entretenimiento para semanas, ya que la aventura principal supera las 25 horas de juego si se decide ir a piñón a por los objetivos principales. No obstante, completar todo lo que propone su enorme mapa sitúa la duración por encima de las 50 horas. Entre las misiones secundarias, la creación del reino hasta sus niveles máximos, las puertas secretas y los enfrentamientos contra monstruos dominantes, no se puede determinar a ciencia cierta cuándo se puede dar por finalizado el periplo de Evan y compañía.

Gráficos: Poco se puede añadir a lo que se ha dicho ya a este respecto. Todo brilla con esplendo en Ni No Kuni II. Un absoluto deleite para los sentidos que resulta realmente bello tanto en el aspecto de los personajes, los escenarios, los monstruos y todo lo que tenga que ver con lo técnico. Además, la fluidez del juego no se ve empañada en ningún momento, por lo que no hay ni una sola que ponerle al trabajo de Level-5. Solo hay una cosa que hacer: disfrutar de todo lo que incluye el mundo de esta entrega y embriagarse con su magia.

Sonido: Algo similar ocurre con el aspecto sonoro. El doblaje es una maravilla (especialmente el de Chumbo, que aporta un humor muy pulido y que arrebata una sonrisa de manera inevitable). Por otro lado, en la acción del juego no se produce ningún petardeo ni problemas de sonido en ningún aspecto, por lo que la experiencia es satisfactoria. La banda sonora, a la altura de cualquier obra nacida de Studio Ghibli. Sensacional.

Conclusión:

En definitiva, Ni No Kuni II es el mejor videojuego que se ha lanzado en estos tres meses iniciales de 2018. Su dinámica jugabilidad, su belleza técnica y su capacidad de reinventarse respecto a un título que ya era una maravilla lo convierten en un producto que roza la perfección en la mayoría de sus aspectos. Sin duda, un must have para todos aquellos que disfrutaron con la primera entrega y para cualquier jugador que se precie. Ya seas amante de los RPG, de las grandes aventuras, de los títulos de estrategia o de un guion excelente, El Renacer de un Reino tiene un hueco para ti. Y eso es precisamente lo que se le pide a un gran videojuego, que pueda reunir a diferentes grupos de jugadores y hacerles disfrutar por igual. Level-5 ha conseguido cumplir con todas estas prestaciones y llevarlas a un nivel superior. Sin duda, uno de los grandes protagonistas del año, un juego para reinar junto a los mejores.

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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