Un viaje inolvidable

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Al fin ha llegado a nuestras manos uno de los juegos de rol japoneses más esperados. Una aventura imprescindible que atrapa por su jugabilidad y calidad audiovisual.

Teníamos muchas expectativas puestas en Ni No Kuni, un juego llamado a resucitar los juegos de rol japoneses. Y finalmente lo nuevo de Level 5 es toda una realidad. ¿Ha cumplido la aventura todas nuestras expectativas? Sin duda. Prepárate para uno de los viajes más alucinantes de los últimos tiempos.

Lo primero que destaca de Ni No Kuni es su argumento, bastante más atractivo y original que los de la mayoría de JRPGS. El protagonista del juego es Oliver, un chaval de apenas doce años, que ha perdido a su madre trágica y prematuramente. Esto, como es lógico, hace que el niño esté triste y entre en estado de depresión.

Curiosamente, un día Oliver vive una sorprendente revelación. Al dejar caer sus propias lágrimas sobre un muñeco regalo de su difunta madre, este cobra vida, presentándose como Drippy. Una especie de duende que tiene una gran importancia durante el juego. Es precisamente él quien nos lleva a un mundo paralelo y mágico que, como sucede en este tipo de aventuras, tendremos que salvar de una oscura amenaza.

El argumento es mucho más que una mera excusa para que los hechos se sucedan. Tiene momentos bastante emotivos, personajes carismáticos y un desarrollo aventurero digno del propio Studio Ghibli, que ha colaborado con Level 5 en la creación del título.

¿Y qué pasa con la jugabilidad? En ese sentido, Ni No Kuni es pura herencia de los juegos de rol japoneses. O lo que es lo mismo, que tiene un trascurrir bastante clásico, aunque con matices.

Durante la aventura nos encontramos con una experiencia bastante lineal, pero que ofrece la libertad suficiente como para no desesperar. Además, al igual que muchos otros juegos de rol japoneses (Dragon Quest VIII o Xenoblade serían buenos ejemplos), la máquina tarda en arrancar. Los primeros minutos del juego están bien, pero no deslumbran. Pero a medida que pasan las primeras horas, la cosa atrapa sobremanera.

La mano de Level 5 también se nota, y su forma de hacer videojuegos. Ni No Kuni se compone de dos mundos, por así decirlo, el real y el paralelo. Y durante su desarrollo vamos encontrando una atractiva mezcla jugable que funciona de maravilla. O sea, exploración, conversaciones, minijuegos y misiones que nos van proponiendo a cada momento. También hay multitud de secretos que aumentan la duración y la profundidad.

Como en cualquier otro JRPG, gran parte de la aventura la pasamos peleando. Por fortuna los combates de Ni No Kuni están bastante bien resueltos. Para empezar, en todo momento vemos a los enemigos en pantalla (nada de aparecer así sin más), y su mecánica por turnos es bastante entretenida.

 

 

No solo nos podemos mover alrededor de los enemigos con bastante libertad, sino que contamos con muchas acciones distintas entre las que elegir: atacar, defendernos, huir, utilizar ítems, etc. En ese sentido, quienes pensaban que Ni No Kuni flojearía en los combates estaban totalmente confundidos. Es un juego tan completo y cuidado en las luchas como cualquier otro grande del género.

La influencia del célebre Dragon Quest es evidente. Por ejemplo, se nota mucho no solo en el ritmo del juego, sino en detalles como los Únimos. Para que os hagáis una idea, estas son criaturas de las que podemos ayudarnos durante el juego, al igual que sucedía con los monstruos del clásico de Enix. Su ayuda es limitada (durante un tiempo, nada más) pero ofrecen mucho juego. Tanto a la hora de pelear como de cuidar de ellos. También el legado de Pokémon se nota.

Ni No Kuni es un juego relativamente largo que ronda las treinta o cuarenta horas. Aunque, como todo, dependerá del tiempo que dediquemos a la exploración, a estrechas vínculos con los propios Únimos y a superar cada objetivo.

Pero mientras dura es un auténtico cuento, gracias también a su apartado audiovisual. Quienes hayan visto películas del Studio Ghibli sabrán a qué nos referimos. Ni No Kuni es un juego lleno de encanto, realmente emotivo y memorable. Los personajes tienen mucha más presencia de lo habitual y los escenarios y entornos gozan de un detalle y un colorido únicos.

No se trata de una obra maestra gráfica, pero sí artísticamente hablando. La banda sonora es otro punto a favor del título. Ha sido creada también por los expertos de los autores de Mi Vecino Totoro o La Princesa Mononoke y en algunos momentos llega a poner los bellos de punta (en el buen sentido, claro).

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Valoración final

Jugabilidad: Va de menos a más. Es divertida y los combates funcionan a la perfección.

Gráficos: Casi como ver una película del Studio Ghibli. Todo tiene mucha personalidad.

Sonido: La banda sonora está a un gran nivel, y el doblaje. Está subtitulado al castellano.

Duración: No es el juego de rol más largo del mundo, pero tiene mucha chicha.

Conclusión

Ni No Kuni no solo ha cumplido con lo prometido, sino que se ha convertido en una de las aventuras de rol japonesas más destacables y recomendables de la generación. ¿Quién dijo que el género había dicho su última palabra?

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