Noche de miedo

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¿Es posible que una inocente noche de fiesta entre chicas en casa de una de ellas se transforme en una cacería terrorífica? No si de nosotros depende. En casa de los Martin ya han desaparecido cinco, pero ni una más durante nuestro turno de vigilancia en Night Trap.

Una fiesta de pijamas, una divertida noche en compañía de amigos, una casa sin padres… Nada puede fallar ahí. Nada salvo que sea 1992, en cuyo caso podéis esperar de todo, hasta vampiros colándose en la casa dispuestos a hincarles el diente a un grupo de jovencitas en edad de merecer. No penséis que es un ejemplo exagerado, porque en realidad esto no es otra cosa que el argumento de Night Trap, juego que vió la luz en Mega CD de la mano de Digital Pictures en el mencionado año para ser portado posteriormente a otros sistemas como 3DO, PC o el 32X de la propia Sega.

Pero antes de entrar en esta delirante trama que incluye asaltantes demoníacos, cámaras de vigilancia, trampas y hasta una chica infiltrada de incógnito, hagamos un poco de memoria acerca de los comienzos del CD como soporte para videojuegos. Viniendo de los ya rupestres disquetes de tres pulgadas y media – de los de cinco y cuarto ni hablamos – el poder almacenar más de 400 de ellos en un solo disco parecía una maravilla propia del futuro, y más especialmente si pensamos que no hace tanto que veníamos de usar las manidas cintas de casete. Ante las posibilidades de la barra libre de datos que ofrecían los nuevos discos ópticos, los desarrolladores optaron por añadir en un primer momento secuencias de vídeo y audio digitalizado siempre que tenían ocasión.



En el caso del Mega CD, sobre el papel el dispositivo de Sega iba a permitir que los fabricantes de juegos se soltasen la melena ofreciendo secuencias animadas y bandas sonoras bestiales para elevar el listón de los juegos de 16 bits hasta su máxima expresión. Al menos ese era el plan, pero lo cierto es que algunos títulos como Snatcher sí que hicieron lucir el nuevo aparato. Pero en varios casos se optó por explorar las posibilidades de las películas interactivas, algo que no venía de nuevas pero que ahora estaba más a la mano.

En el caso de Night Trap, esta peregrina idea de proteger a un montón de postadolescentes en ocasiones ligeras de ropa del ataque de vampiros tenía además el plus de haberse estado madurando durante 5 años, los que transcurrieron desde que las secuencias de vídeo usadas en el juego se filmaron en Culver, California, en un periodo de rodaje de tres semanas bajo el nombre preliminar de Scene of the Crime, título que llevaba el que en ese momento era un prototipo de un juego producido por la juguetera Hasbro para el sistema Control-Vision, inicialmente conocido como NEMO. Si estamos hablando películas interactivas almacenadas en CD, la Control-Vision hacía lo propio con cintas VHS, lo cual ya es rizar el rizo.

El caso es que al final el juego acabó teniendo esta encarnación en la consola de Sega después de realizar varios cambios para dar pie a la trama anteriormente resumida. Y es que la historia de Night Trap es de esas que hace equilibrios entre los límites de la genialidad y el absurdo mientras se bambolea hacia uno y otro lado. Pero son los comienzos de los noventa y todo vale, de modo que pronto se nos pone al día contándonos que formamos parte del S.C.A.T., o Sega Control Attack Team, ahí es nada, y que nuestra misión consiste en averiguar por qué cinco chicas jóvenes desaparecieron en la casa de los Martin justo después de acudir para pasar la noche con Sarah, la hija del matrimonio. Oliéndose que algo no va bien, el S.C.A.T. monta un operativo mediante el cual, tras sembrar de trampas toda la vivienda de los Martin, tendremos monitorizada cada una de las estancias de la casa a través de ocho cámaras que nos irán mostrando la acción en cada momento según vayamos cambiando de una a otra. A nosotros nos corresponde andar con mil ojos para, en caso de que detectemos intrusos, activar las trampas en el momento adecuado para asegurarnos de cazar a los asaltantes y poder interrogarles luego para llegar al fondo del asunto.



Para ello disponemos de un dispositivo de control que, casualidades de la vida, es exactamente igual a un mando de Mega Drive. No nos hará falta mucha virguería, ya que con un botón del pad cambiamos de cámara, con otro activamos la trampa y con un tercero cambiábamos el código de color que habilitaba el acceso a estos activadores, y que debía coincidir con el tono que estuviese activo en ese momento. Cualquier inquilino de la casa podía cambiar el código de color en cualquier instante, así que nos convenía estar atentos a las conversaciones entre ellos. El modo de atrapar a los villanos no es tampoco demasiado complicado, cuando ellos entren en escena oiremos un ruido, momento en el que tendremos que localizarlos en una estancia en concreto y ahí, cuando el indicador pertinente entre en la zona roja, pulsar el disparador de la trampa para atraparlos.

Esto tenía sus riesgos, ya que si se nos iba el dedo con la persona que no debíamos podíamos capturar a algún inocente, con todo lo contraproducente que es esto. Más aún, los malos podían cortar la conexión si no estábamos atentos, dando al traste con el plan. Para complicar más las cosas, algunos miembros de S.C.A.T. decidirán intervenir, e incluso entre las chicas hay una agente suya infiltrada de incógnito, Kelly Medd (interpretada por la desaparecida actriz Dana Plato, famosa por aparecer en la serie Arnold), a la cual tendremos que proteger a toda costa.

Si dejamos que los agresores pongan sus manos sobre las indefensas chicas, seremos testigos de alguna que otra escena un tanto desagradable mostrando su final, en ocasiones con los asaltantes succionando su sangre con un extraño aparato, otras cayendo en nuestras propias trampas, o con los Martin mostrando su verdadera cara y dando buena cuenta de su víctima como solo un vampiro sabe hacer. Dependiendo de cómo progrese la historia y de las capturas que hagamos podemos desbloquear un número de finales cercano a la decena con variantes dependiendo de factores como que se supere cierto número de intrusos atrapados, con determinados personajes entre ellos, y de que quién sobreviva. Además, dado que las pistas de vídeo estaban programadas para activarse a determinados momentos incluso en varias localizaciones simultáneamente, si queríamos ver las secuencias con todo detalle no teníamos más remedio que jugar varias veces para saber cuándo y donde pasaba la acción en cada momento.



Night Trap trajo mucha cola por algunos momentos tales como la famosa secuencia del baño, algo que la parte puritana de Estados Unidos no terminó de ver con buenos ojos. La controversia, sin embargo, no evitó que este juego tenga ahora mismo el estatus de juego de culto y que su creador se plantee relanzarlo para los sistemas actuales, lo cual significaría una mejor calidad de vídeo y jugabilidad, algo especialmente lo primero que le vendría de cine, valga la expresión, porque la versión original para Mega CD, aunque luego se maquilló un poco en 32X y sobre todo en 3DO y en PC, versión a la que corresponden las imágenes que acompañan el texto, era visualmente bastante pobre. Ahora bien, hay que reconocer que el planteamiento para el juego con su mecánica de las cámaras de vigilancia y la activación de trampas está bien traída, y además, ¿quién más os daba en los noventa una película interactiva con jovencitas y vampiros?

Juan Elías Fernández

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No te quedes solo en el juego:
 

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