Al filo de la muerte

La herencia de la obra de From Software comienza a hacerse patente tan solo un año después de que la saga Dark Souls haya llegado a su fin y lo hace, sorprendentemente, de la mano de Team Ninja. El responsable de conseguirlo es Nioh, un videojuego exclusivo para PlayStation 4 que coma elementos clave de la franquicia “Soulsborne” y los dota de novedosos aspectos para dar como resultado un videojuego con personalidad propia. Así es Nioh.

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En los últimos meses nos hemos acostumbrado a dar la bienvenida a videojuegos cuyo desarrollo ha sido verdaderamente tormentoso. Final Fantasy XV o The Last Guardian son algunos de los ejemplos más claros, pero aún quedaba un tapado que lleva tratando de gestarse desde el año 2005. Hablamos de Nioh, un título anunciado por Koei Tecmo hace más de una década y que ahora ha visto la luz de la mano de Team Ninja.

Los creadores de la saga Ninja Gaiden han tomado como referencia su saga estrella para dar forma a Nioh, el videojuego exclusivo de PlayStation 4, pero se ha inspirado en una forma de hacer juegos que ha comenzado a crear escuela aunque son pocos los que se han atrevido a competir. Hablamos de From Software y su irrepetible serie “Soulsborne”. Team Ninja se ha atrevido con su Nioh y el resultado es notable.

Nioh nos sitúa en el año 1600, en plena época feudal japonesa. En un mundo de samuráis y repleto de oscuridad y terroríficas criaturas inspiradas en el folclore nipón, el videojuego de Team Ninja nos pone en la piel de William, un pirata británico que se ha visto obligado a hacer un largo viaje a Japón por motivos que no desvelaremos para mantener los misterios argumentales. Nos ceñiremos a decir que los peligros le aguardarán tras cada esquina.

A lo que más tiempo dedicaremos durante nuestra estancia en Nioh es al combate, de modo que merece la pena comenzar hablando de él y de qué modo deberemos llegar a dominarlo. Inevitablemente hay que recurrir a alguna que otra comparación la saga Souls de From Software, aunque lo cierto es que el título de Team Ninja añade elementos interesantes que le dan su toque personal a algo que nos resulta conocido.

Cada movimiento ofensivo que realizamos consume parte de nuestra barra de ki (nuestra energía), lo que nos obliga a medir los golpes que ejecutamos y nos hace tener que esperar sin realizar ninguna acción cuando nos quedemos sin ki, momento en el que estaremos expuestos. Aunque el sistema de ataque y esquive es similar al de los Souls, Nioh incorpora una mecánica de combos muy interesante.

Ejecutando con precisión y habilidad un determinado combo lograremos que al mismo tiempo que lanzamos ataques contra el enemigo nuestra barra de ki se vaya recargando, lo que nos permitirá seguir atacando sin vernos indefensos. Otra de las posibilidades es ejecutar una técnica concreta para infringir más daño a nuestros enemigos. El dominio de estos combos es esencial para superar con facilidades los mayores retos que nos propondrá este magnífico Nioh.

De hecho, y retomando la inevitable comparativa con la saga Souls, la ejecución de combos que nos den ventajas en combate nos recuerda en cierto modo a Bloodborne, que premiaba el juego ofensivo gracias a la posibilidad de recuperar la vida perdida al quitársela al rival. Sin embargo, en Nioh deberemos ser mucho más reflexivos en la mayor parte de las situaciones.

En gran medida por la enorme variedad de formas de atacar que tenemos, pero sobre todo porque incluso el enemigo más débil puede sorprendernos si nos precipitamos en nuestras decisiones ofensivas. Así las cosas tenemos tres posturas de ataque que podemos combinar dependiendo de nuestra forma de jugar. La postura alta nos permite golpear fuerte aunque nos movamos lentos, la baja hacerlo de forma rápida pero con escasa potencia y la intermedia busca el equilibrio entre ambas.

Otra de las grandes incógnitas que queríamos resolver al tener Nioh en nuestras manos era el modo en que se había decidido abordar el diseño de niveles. En este caso, y al contrario que en la mayoría de los “Soulsborne”, desde Team Ninja se ha apostado por unos niveles individuales e independientes unos de otros. No tenemos un gran mapa del mundo que acabe interconectando unos con otros y eso tiene sus ventajas pero también sus inconvenientes.

Los puntos positivos son que encontramos algunas zonas memorables y que perdurarán en el recuerdo de los fans, pero lo negativo es que otras no están al mismo nivel y se genera una irregularidad en el diseño de fases muy patente en todo momento. Algunos son excesivamente lineales y tan solo sorprendentes por hacer que nos topemos con constantes trampas que ponen a prueba nuestra capacidad de reacción.

Otros (los más conseguidos) son algo más abiertos e interesantes de explorar. En ellos encontramos atajos para volver a la zona inicial y subir de nivel con un sistema muy similar al de las almas de Dark Souls o Bloodborne, secretos que merece la pena descubrir y, claro está, un acceso al jefe de la zona, poderosos enemigos dispuestos a ponernos las cosas difíciles y también con un diseño irregular, aunque generalmente a buen nivel.

Un aspecto positivo de Nioh es que, como los primeros juegos de la saga Souls, tiene la capacidad de sorprender a cada paso y, por tanto, de hacernos aprender de nuestros errores. Moriremos muchas veces, pero lo haremos sabiendo que no deberemos repetir esa acción en un futuro. El ensayo y error pronto se convierte en una lección bien aprendida que nos sirve para avanzar revisando a conciencia cada punto peliagudo del mapa para evitar caer en nuevas trampas y emboscadas enemigas.

La subida de nivel que comentábamos vuelve a tener grandes similitudes con la saga de From Software. A medida que vayamos derrotando enemigos conseguiremos Amrita (las almas de los Souls), lo que podremos invertir en diferentes atributos que mejoren a nuestro William. Cada vez que subamos de nivel nos costará más cantidad de Amrita subir otro más, al igual que ocurría en la mencionada franquicia.

Si caemos en combate toda la Amrita que llevábamos encima quedará a la deriva en ese mismo punto, por lo que tendremos que tratar de regresar con vida para recuperarla en su totalidad. Sin embargo, si por el camino volvemos a morir la perderemos de forma definitiva, un sistema que ya nos resulta más que familiar.

Nioh goza de una extensión más que considerable, capaz de rebasar las cuarenta horas de juego tan solo para su vertiente principal. Si además queremos embarcarnos en la búsqueda de secretos ocultos y demás coleccionables además de la resolución de tareas secundarias lograremos superar las 60 sin demasiado esfuerzo.

El videojuego de Team Ninja también tiene características multijugador y nos permite afrontarlas de dos modos distintos. Uno de ellos es el de crear un grupo organizado con amigos, lo que nos dará la posibilidad de comprender mejor nuestros movimientos y, como contrapartida, limitará nuestro número de vidas para dotar de cierta dificultad a la colaboración. Por otro lado podemos optar por un sistema de invocaciones muy similar al de cualquier Souls.

Por último comentaremos el apartado audiovisual, que cumple a la perfección pero no es, ni de lejos, el fuerte del programa. Nioh hace gala de un apartado visual atractivo en su oscuridad y en la recreación de mitología japonesa de la mencionada época, aunque lo cierto es que no llega al nivel de los referentes de la generación ni de la máquina de Sony. En la otra cara de la moneda tenemos una banda sonora con temas que acompañan a la perfección pero que no logran acercarse a la maestría y epicidad de lo que ha conseguido la franquicia Souls a lo largo de los años.

Joel Castillo

Jugabilidad: La gran fortaleza de Nioh es la gran capacidad que tiene para sorprendernos a cada momento con su variado y personalizable combate. Podemos atacar con diferentes armas, en diferentes posturas, empleando distintos combos y técnicas y haciendo gala de magias, ítems limitados y formas de atacar, de modo que depende de nosotros y nuestra valentía cómo se resuelve cada situación.

Gráficos: El título de Team Ninja no será recordado por estar a la vanguardia en cuestiones gráficas, pero lo cierto es que su ambientación está tan lograda que lo suple con creces. La opción de jugarlo a 1080p y 60 frames por segundo en PlayStation 4 Pro es todo un acierto y la mejor forma de disfrutarlo, si tienes la posibilidad.

Sonido: La banda sonora de Nioh es lo que cabría espera de un juego de estas características. Los sonidos clásicos de la música japonesa están presentes y acompañan a la perfección, aunque tal vez la obra de Team Ninja requiriera algo más de fuerza en determinados momentos. Tenemos un doblaje al inglés o al japonés, acompañado de unos textos perfectamente traducidos a nuestro idioma.

Duración: Tan solo superar la historia principal de Nioh nos llevará unas 40 horas, una duración más que adecuada para una propuesta de este estilo. Si eres de aquellos que quiere encontrar cada secreto, cada ítems oculto o completar todas las tareas secundarias podrías llevarlo perfectamente a la barrera de las 60 horas de juego.

Conclusión: PlayStation 4 reafirma su maravilloso comienzo de año con Nioh, una propuesta rolera y con toques de acción hack and slash que toma lo mejor de la saga Dark Souls de From Software y lo lleva a su terreno. Una vez conseguido hace de su experiencia algo único y distinto y ofrece una ambientación nipona y sombría que nos encandila desde el minuto cero. Los fans de los Souls deben hacerse con Nioh sin pestañear, mientras que los que no lo sean tal vez deberían darle una oportunidad a este tipo de propuestas con una obra que aúna desafío y divertimento jugable.

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El guion del juego está basado en una obra inacabada de Akira Kurosawa.

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.

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