AlfaBetaRETRO: North & South – Hazañas bélicas

A finales de los 80, antes de que los modernos conceptos de estrategia en tiempo real se hicieran los reyes del género, este tipo de juegos tuvo que buscarse otras vías para poder ofrecer exponentes originales y atractivos para los jugadores. Lo difícil era lidiar con los juegos de acción, el género de preferencia del grueso de los usuarios, y lo cierto es que la estrategia se situaba casi en el polo opuesto. Vistos como juegos sesudos y con el sambenito de ser aburridos y complicados, quedaban como otro tipo de juego de nicho, como eran también entonces los RPG. Cómo ha cambiado el cuento, ¿verdad?

Entre esos juegos que buscaron reinventar el género y darle una vuelta de tuerca encontramos un caso bastante particular, y es que se trata de la adaptación de un cómic de la escuela franco-belga, Les Tuniques Bleues. Las disparatadas historias de un grupo de soldados de la unión, protagonizadas principalmente por el sargento Chesterfield y el cabo Blutch también mostraban, aunque entre momentos de socarronería y humor, la crudeza del conflicto armado.

Ahí había material para que Infogrames, el antaño gigante galo, exprimiera el limón y sacara jugo. El resultado fue North & South, o como lo conocimos en España, Norte y Sur, porque esta fue una de esas notorias ocasiones en las que un juego nos llegaba completamente traducido. Y aunque estaba respaldado por un cómic con mucha solera, en la piel de toro la fama del juego precedió a la de las viñetas.

Corre el año 1861 y los Estados Unidos están divididos por la guerra. Por un lado, la Unión de estados del Norte, y por otro, la Confederación de estados del Sur, son los dos bandos que luchan a muerte. En nuestra mano está poner fin a este sangriento conflicto a costa de uno de ellos, que tendrá que caer bajo la bota de la facción a la que deseemos llevar a la victoria. ¿Seguiremos la historia y haremos que se impongan los casacas azules o serán los secesionistas sureños los que cambien las tornas y el curso de la historia?

Como decíamos, abordar ahora mismo un juego de estrategia no es lo mismo que hace 30 años, y no solo porque sea una perogrullada. Es que mucho ha llovido y muchas revoluciones han tenido lugar en el género en todos estos años, pero si algo ha caracterizado a la estrategia es que, en sus inicios, raras veces recibe el crédito que merece. En el caso de Norte y Sur, sin embargo, contó con algunos factores que jugaron en su favor de cara a, como poco, llamar la atención de unos jugadores que generamente preferían entregar sus horas de ocio a otros menesteres.

El evidente, claro, es el aspecto de cómic que presenta el apartado visual, y es que toma sus diseños de la misma obra de Cauvin y Salvérius. Eso sí, no se inspira en ningún álbum en concreto. Simplemente toma algunos personajes, sin que ninguno de ellos tenga especial protagonismo, y un sentido del humor que despliega sin eclipsar los momentos más crudos del conflicto (como se puede ver, por ejemplo, si en la pantalla de opciones le tocábamos el trasero al fotógrafo). Norte y Sur hacía gracia por lo que se veía, pero quedaba la cuestión de cómo se jugaba.

Y resulta que se juega de una manera bastante sencilla, al menos en lo que a concepto se refiere. La situación de la guerra se presenta de una manera similar a una partida de Risk, con el mapa dividido en los estados y teniendo que mover las tropas entre los territorios adyacentes para tomar el control de un estado desprotegido o luchar con los batallones enemigos presentes. Aunque solo veamos un hombrecito a modo de ficha, éste aglutina unidades de infantería, artillería y caballería, y tendremos el control alterno de todas ellas cuando hagan su despliegue.

Las batallas en Norte y Sur eran un tanto curiosas. Teniendo que cambiar entre los tres tipos de unidades, éstas se mostraban sobre un campo de batalla, pero solo podíamos moverlas y actuar de determinadas maneras. Los cañones solo pueden moverse en vertical y su disparo se realiza acumulando potencia con el botón pulsado, lo que hará que la bala llegue más lejos. La caballería siempre avanza hacia adelante, nunca atrás, ni para coger impulso. La podemos mover en vertical para encarar su avance, como mucho frenarla para hacer que se dispongan en fila india, y ordenar que los jinetes desenvainen sus sables y hagan escalopes de quien se encuentren por delante. Y si hay supervivientes en la unidad cuadno lleguen al margen de la pantalla, volverán a aparecer en el punto inicial.

Por último, la infantería puede moverse más libremente y disparar a su antojo, pero son los más lentos de todos. Conservar estas unidades y saber usarlas para aniquilar al enemigo es el secreto de las batallas. Eso y algo de juego sucio, porque en campos con ríos y puentes, podemos usar un disparo de cañón para volar por los aires el paso sobre las aguas y que cuado los enemigos intenten cruzar se ahoguen. Esto vale para nosotros también, así que precaución, porque seguramente habrá pasos con rocas por los que vadear el río. Usar el escenario en nuestra ventaja es ya un punto muy interesante para 1989. Pero no garantiza el éxito del combate.

Los ejércitos cuentan también con transportes de oro que llegan en tren. Cinco sacos de oro se cambian por nuestras tropas, y por ello nos conviene controlar la ruta y asaltar los suministros enemigos, lo que nos lleva a otro tipo de nivel. Uno con scroll horizontal donde controlaremos a uno de nuestros soldados que tendrá que correr contra el crono (literalmente) y llegar a la locomotora antes de que se acabe el tiempo para interceptar los fondos. Algo similar sucede cuando asaltamos un fuerte, y es que tenemos que colocar la bandera de nuestro ejército en su mástil antes de que el tiempo límite se agote, esquivando por el camino a enemigos y obstáculos.

Norte y Sur presenta además algunas características adicionales para darle mayor emoción. Comenzando por elegir, además del bando, el año en que empezamos a jugar, de 1861 a 1864, y que marcará un diferente nivel de dificultad al inspirarse en la situación real de la guerra por entonces. Hay un factor estratégico extra, y es el control del estado de Virginia, puesto que si activamos esta opción llegarán refuerzos por mar desde Europa para el bando que la controle cada ciertos turnos. También podemos activar elementos adicionales como las tormentas o los ataques de indios, que golpearán un estado al azar si deciden atacar. Para empeorar las cosas, a los mexicanos no les hará gracia que armemos tanto ruido y les arruinemos la siesta, algo que solucionarán lanzando una bomba al estado de Texas y mermando las fuerzas que allí se encuentren.

Norte y Sur hace gala de un sentido del humor muy marcado, pero al mismo tiempo se las apaña para que no interfiera demasiado como para soterrar su naturaleza estratégica. Siendo un juego gracioso, no es del todo una parodia, igual que sucede con sus cómics. Y sí, puede ser hilarante ver al soldado agarrando una pataleta si no conquista el fuerte a tiempo, pero la carnicería del campo de batalla no nos la quita nadie. Es una mezcla de factores que Infogrames manejó muy bien, especialmente si optamos por jugar a dobles, y que hizo de Norte y Sur uno de sus clásicos.

Juan Elías Fernández

Se parece a… Si te gusta juega a… No te quedes solo en el juego

Defender of the Crown

Cómic: Casacas azules

Canción: Status Quo – In The Army Now

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