Un remake necesario

Vanillaware nos trae, nueve años después de lanzar el juego original, el remake de uno de sus grandes clásicos. Odin Sphere: Leifthrasir luce muy mejorado con unos gráficos en alta definición y con importantes novedades en lo que a jugabilidad y gestión se refiere, aunque manteniendo su original y mágica esencia.

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El estudio Vanillaware lanzaba, en 2007 en Japón, Odin Sphere, un título de rol de corte japonés en dos dimensiones enmarcado en el género de la acción fantástica y el hack and slash. Este videojuego exclusivo de Sony llegaba a PlayStation 2 con una propuesta original influenciada por la mitología nórdica que muchos consideraron como la sucesora espiritual de Princess Crown. Un año después de su lanzamiento en tierras niponas llegaba, de la mano de Square Enix, también en Europa donde, pese a su limitada y discreta distribución, conquistó a innumerables fans que consideran al juego como un clásico de esta temática.

Han pasado nueve años y su desarrolladora ha querido, como ya está haciendo con otros de sus videojuegos, darle un radical lavado de cara para la nueva generación de consolas. Así llega Odin Sphere: Leifthrasir, más que una remasterización, un profundo remake del título original que ahora puede disfrutarse, gracias a Atlus, en alta definición en PlayStation 4, como también en la portátil PlayStation Vita y en PlayStation 3. De este modo, apreciaremos unos gráficos notablemente mejorados y cambios en la jugabilidad y en el sistema de juego, aunque la esencia del Odin Sphere sigue intacta, con su historia, sus personajes y su brillante banda sonora tan mágicos como el primer día.

El punto de partida es simple pero inmersivo desde el mismo comienzo, cuando una joven encuentra, en su ático, un libro que la sumergirá en un mundo de fantasía que logrará atraparla. Aunque son diversos los héroes y heroínas que conoceremos a lo largo de la aventura, épica y repleta de magia, todo empieza con un relato de un soldado de Aesir que dice así:

"El origen del conflicto entre el gran reino de Ragnanival y Ringford es parte de la historia. La victoria frente a la gran nación de Valentia fue clara pero costosa. Parcos en hombres y suministros, tuvimos que retirarnos. Esas viles hadas aprovecharon para invadir Valentia y robarnos el premio: el Caldero, un artefacto capaz de crear fozones sin parar. La ira por el acto traicionero de las hadas se extendió por el país. Por nuestros hermanos caídos, juramos alzarnos de nuevo y castigar a las hadas. Odin es nuestro rey. Hemos esperado la venganza afilando los colmillos. Las princesas Griselda y Gwendolin, las hijas de la reina difunta, ya son valquirias expertas. Es la hora de la guerra. Caeremos sobre las hadas para vengarnos y recamar nuestro Caldero".

Sin embargo, y pese a sus ansias de venganza y optimismo, la batalla no acabó como hubiese querido, llevando a la muerte a la primera de las princesas y presentando, así, al primer personaje controlable, la princesa Gwendolin, con la que arranca esta increíble fábula.

 

Lo primero que nos llama la atención de este remake es la opción del menú inicial que nos permite jugar su versión actual, la remasterizada, o la clásica, una modalidad fiel al videojuego original aunque ligeramente pulido a nivel gráfico. Se trata de un guiño a los usuarios del primer juego, que seguro agradecen el detalle de rememorar la aventura tal y como la jugaron en 2008, un año antes si vivían en Japón en aquella época. Pese a la posibilidad, vamos a proseguir con el análisis de la versión actual, que mejora notablemente la original.

El trabajo, por tanto, no se reduce a un mero rediseño en lo visual, sino que reformula algunos aspectos jugables con el fin de dotar al título de más fluidez y también rapidez en la ejecución de algunos comandos. Esto puede apreciarse, por ejemplo, en momentos donde aparece una gran cantidad de elementos en pantalla o cuando nos enfrentamos a un gigantesco jefe final. Recorrer los diferentes niveles se convierte, de este modo, en algo mucho más agradable, pudiendo saltar entre las diferentes alturas de los escenarios en dos dimensiones de forma más plácida y natural.

Estos niveles, enmarcados en los diferentes capítulos de la aventura, nos ofrecen fases de progreso de la historia, con secuencias puramente de diálogo en las que podremos interactuar con vendedores o ciudadanos, combinadas con otras de exploración, entre las que podremos movernos mediante salidas en varias direcciones, que debemos recorrer e investigar zonas en las que nos encontraremos con diferentes enemigos. Sin embargo, no será obligatorio la inspección total del nivel, pudiendo avanzar, en muchos casos, directamente al villano final.

Pese a que los escenarios son variados, el hecho es que, en ocasiones, deberemos recorrerlos con diferentes personajes, lo que para algunos puede convertir la experiencia en algo un poco más tedioso. No obstante, cada uno de los personajes manejables tiene sus habilidades y particularidades, lo que sin duda juega a favor del entretenimiento y será clave a la hora de afrontar las fases de combate. Unos se verán favorecidos por el cuerpo a cuerpo mientras otros se benefician de la magia, por ejemplo.

Y es que el mencionado combate ha sido otro de los aspectos más reseñables de Odin Sphere: Leifthrasir. Los desarrolladores han logrado que estas fases transcurran de un modo ligeramente acelerado respecto al videojuego original lo que, sumado a la fluidez que le otorga el elevado ratio de frames por segundo, casi siempre cercano a los 60, se traduce en una experiencia mucho más satisfactoria para el usuario. La enorme cantidad de ataques combinados, los combos de toda la vida, son también una delicia y aportan una gran libertad de actuación cuando nos veamos ante los enemigos de turno. Para darles su merecido, y dependiendo del tipo de criaturas que sean, podrán sernos útiles habilidades como el salto, el planeo y las diferentes y efectivas combinaciones de botones.

Dar muerte a estos enemigos será clave a la hora de sumar puntos de experiencia, que desembocarán en el consecuente ascenso de nivel. No obstante, este objetivo también podrá alcanzarse mediante la ingestión de comida como moras u otros tipos de frutos, que podremos plantar en forma de semilla. Para ello, necesitaremos hacer uso de los fotones, unas motas de luz que surgen al morir los seres vivos. Una especie de elementos mágicos que contienen el poder de la vida y que podremos aplicar sobre nuestras particulares plantaciones, por ejemplo mediante una lanza mágica llamada psiferita, para que la fruta crezca y madure en menos que canta un gallo.

Lo que recolectemos de este modo, así como otros objetos que hallemos a lo largo de la travesía de nuestros personajes, serán almacenados en nuestro inventario, que ahora será mucho más dinámico y de uso más sencillo. Sin duda, se trata de otra de las grandes mejoras de este remake, ofreciendo un renovado sistema de menús que agilizarán el proceso de forma evidente. Al comienzo podrás llevar hasta 32 objetos, aunque el número aumentará a medida que adquieras nuevas bolsas. Por si te lo preguntabas y, afortunadamente, las tan necesarias semillas se almacenarán e forma independiente, pudiendo transportar hasta nueve de forma simultánea.

Otro de los principales motivos por los que la experiencia de juego de Odin Sphere: Leifthrasir es tan grata es, como imaginarás, su apartado artístico, que luce mejor que nunca con unos paisajes y un diseño de personajes perfectamente cuidados, ofreciendo además textos perfectamente integrados en castellano. El aspecto sonoro se encuentra igualmente cuidado, con la posibilidad de elegir entre el doblaje en inglés o japonés. En cualquier caso, las voces irán acompañadas por una memorable banda sonora que casa perfectamente con la historia.

Javier Castillo

 

JUGABILIDAD: La posibilidad de jugar a la versión clásica o a la renovada es un magnífico guiño que no podemos dejar de destacar. La jugabilidad del remake, sobre todo en lo referente a las fases de combate, se intuye notablemente mejorada, así como el sistema de almacenamiento y gestión de recursos.

GRÁFICOS: A nivel gráfico cumple las expectativas sin duda alguna. Se trata de un rediseño concienzudo y potente en lo visual, con un diseño de escenarios y personajes igualmente destacable. El apartado artístico es, por tanto, uno de los aspectos clave de esta nueva y mejorada versión del juego.

SONIDO: A pesar de no incluir doblaje en castellano, el nivel de las voces en inglés o japonés, que apreciarán los más sibaritas, es satisfactorio. La banda sonora también es imprescindible a la hora de valorar el resultado final, pues actúa como un elemento narrativo más perfectamente integrado.

DURACIÓN: Como seguro sabrás si has tenido la oportunidad de jugar al título original, tendremos que dedicar un mínimo de 20 horas para completar la aventura. El doble, unas 40, si queremos explorar decentemente cada uno de los niveles. Se trata, por tanto, de un título al que no solo deberemos, sino que querremos desearle el tiempo que merece.

HISTORIA: Estamos ante una trama mágica, propia de cuento, con elementos fantásticos y mitológicos que enriquecen la historia sobremanera. Aunque no deja de ser el trasfondo que sustenta la acción, está muy por encima de la media de otros títulos del mismo género.

CONCLUSIÓN: No es una simple remasterización, sino un remake en toda regla que mejora, considerablemente, lo que ya era un buen juego de PlayStation 2. La jugabilidad, destacando sobre todo el combate, se ha visto mejorada para ofrecer una experiencia de juego superior. Con una resolución de 1080p y en una tasa de frames por segundo propia de la nueva generación de consolas, conseguiremos volver a disfrutar de una aventura que no ha pedido la esencia y que nos mantendrá ocupados entre 20 y 40 horas. Muy recomendable, tanto si te gustó el original como si no tuviste la ocasión de jugarlo.

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Odin Sphere: Leifthrasir incluye, además del remake, el juego original de PlayStation 2.

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