Plataformas de la vieja escuela

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Corría el E3 2014 cuando Moon Studios, un equipo desarrollador primerizo, consiguió dejar atónito al público. En pantalla, y sin previo aviso, aparecía una bella danza de colores, fusionada con una nostálgica banda sonora de esas que consiguen hacer un nudo en la garganta. Se estaba gestando uno de los títulos independientes más esperados del año: Ori and the Blind Forest. Hoy, por fin, ha llegado el momento de que este preciosista plataformas reciba el veredicto de los jugadores, un público que desde ya debería dejar hueco en su corazón para Ori y su emotiva propuesta, porque este título exclusivo en consolas de Xbox y también disponible en PC, viene para pasar al reino de los videojuegos que nunca serán olvidados.

Mucho se ha hablado desde la presentación de Ori, incluso su lanzamiento se preveía para el pasado año 2014, pero finalmente, el estudio desarrollador decidió tomarse un poco más de tiempo para pulir una experiencia que bien lo merecía. Disponible desde mañana, 11 de marzo, en Xbox One y PC, y próximamente en Xbox 360, Ori and the Blind Forest es un título que combina lo mejor del género de plataformas, con fuentes de inspiración claras en Super Mario, pero además toma elementos de exploración tan característicos de la saga Metroid, que harán las delicias que aquellos jugadores que nacieron con un mando debajo del brazo.

Un escueto prólogo es el inicio de nuestra aventura. Aquí conoceremos a Ori, una adorable criatura que pretende encontrar su hueco en el mundo. De forma inesperada, un compañero aparece en su vida, una criatura de grandes dimensiones con un corazón igual de grande. Pronto descubriremos las buenas migas que hacen entre ellos, cooperando entre los dos para conseguir comida en un bosque donde no falta vida. Pero, por desgracia, la alegría no dura mucho y lo árboles comienzan a marchitarse y, como consecuencia, sus alimentos comienzan a volverse perecederos, algo que nos lleva a vivir una situación de esas que hace que tengamos que echar mano al kleenex.

Ori se ve obligado a seguir su vida en solitario, sin ningún amigo ni nadie que le preste su apoyo. Como alma en pena, nuestro personaje parece buscar el lugar idóneo para dejar la vida y sucumbir ante la muerte. Pero parece que la magia del bosque aún no está perdida y nuestro adorable pequeñín se ve sumergido en una misión que cambiará su vida para siempre: devolver la luz de los árboles ancestrales que mantienen con vida el hogar de muchas criaturas. Una trama sencilla, sin grandes alardes, pero que consigue enganchar de principio a fin, sobre todo gracias a su forma de ser contada. 

Será a partir de este momento cuando comencemos a conocer los pilares fundamentales de Ori and the Blind Forest, un plataformas medido al milímetro, donde los saltos calculados meticulosamente serán la clave en todo momento. Pero no queda ahí la cosa, pronto descubriremos que Ori no es lo suficientemente hábil como para acceder a todas las zonas del mapa desde un principio. Al más puro metroidvania, los jugadores tendrán que recorrer la ingente cantidad de caminos disponibles en el mapa, en busca de zonas que sí son accesibles para nuestro personaje. Durante nuestro viaje, encontraremos antiguos árboles ancestrales que esconden en sus raíces grandes poderes, habilidades que Ori podrá aprender y que será indispensables para continuar su aventura. 

Por poner un ejemplo, al comienzo del juego, Ori solamente podrá realizar un salto, por lo que aquellas zonas más elevadas serán un verdadero obstáculo para nuestro compañero. Así, a medida que avancemos tendremos la oportunidad de aprender nuevos movimientos, como el salto doble, la posibilidad de escalar paredes o agarrarnos a ellas, utilizar un paracaídas para afrontar vertiginosas alturas o incluso la posibilidad de utilizar los proyectiles enemigos a modo de impulso, o bien como arma, algo que será especialmente útil para alcanzar zonas especialmente altas o incluso romper muros que obstaculizan nuestro paso.

Además de estas habilidades que Ori irá aprendiendo con el paso del tiempo, al comienzo de nuestra aventura nos toparemos con una minúscula y misteriosa luz, un ser que querrá unirse a nuestro compañero para guiarlo por su aventura y, además, para ser su arma de defensa. De esta forma, esta criatura nos seguirá en todo momento allá donde vayamos y pulsando el botón X, podremos realizar ataques de forma automática, siempre dentro de un radio establecido. 

En otro orden de cosas, en la parte inferior de nuestra pantalla, nos encontramos con tres secciones sumamente importantes. A la derecha se sitúan las orbes de salud, que podremos ir aumentando a medida que recojamos células de vida. De esta forma, cada vez que un enemigo cause estragos en Ori, perderemos una de estas esferas, que nos llevarán a la muerte si se agotan por completo. Por su parte, a la izquierda encontraremos algo muy similar: las orbes de energía, aunque en este caso con funciones completamente diferentes, y es que Ori and the Blind Forest cuenta con puntos de guardado bastante anecdóticos, ya que es el jugador el que decide dónde quiere crear un punto de control gracias a estas orbes de energía.

De esta forma, existen momentos en los que si no contamos con la suficiente energía, tendremos que buscar a todacosta lugares del mapa en lo que podamos conseguir este recurso, ya que como decimos, morir nos llevará a volver al último punto de control que hayamos creado. Se trata sin lugar a dudas de un punto que añade bastante dificultad a la aventura, aunque también es cierto que se trata de una característica que puede no agradar mucho a los usuarios más nóveles, amén de que en algunas ocasiones olvidamos que el juego no está guardando automáticamente y tenemos que volver a rehacer zonas ya completadas. 

Por último, aunque por supuesto no menos importante, encontramos una especie de esfera en la que se acumulan las orbes que conseguimos al acabar con los enemigos. Gracias a estas, y una vez que sumemos una cantidad suficiente, podremos subir diferentes habilidades de Ori. De esta forma nos encontramos con un árbol que se divide a su vez en tres ramas diferentes. Cada una de estas ramas se centrará en unas habilidades en concreto, por lo que, de esta forma, podremos por ejemplo mejorar el ataque que realiza nuestro personaje, consiguiendo ampliar el radio que abarca o bien el número de enemigos a los que afecta. Así, será el usuario el que en todo momento sea el que decida qué quiere ver mejorado en su personaje, algo que sin lugar a dudas será de vital importancia sobre todo en los tramos más avanzados de la aventura.

De esta forma, la premisa principal de Ori se basará en la exploración de los escenarios, que cuentan con diferencias estéticas notables entre sí, para conseguir desbloquear nuevas zonas. Para ello será especialmente útil nuestro mapa, además de unas piedras especiales que al reconstruirlas nos ofrecerán una vista detallada de la zona en la que nos encontramos. Ori and the Blind Forest es un juego en el que el jugador tendrá que volver sobre sus pasos en muchas ocasiones, y siempre lo haremos a pie, ya que no existen viajes rápidos ni nada parecido. Existen también puertas secundarias, que se abrirán reuniendo una cantidad determinada de orbes de energía, o bien otras puertas en las que necesitamos piezas de una llave para avanzar, algo que nos llevará a recorrer las cercanías de ese emplazamiento. 

Además de las tradicionales fases de plataformas, existen una gran cantidad de rompecabezas, en los que tendremos que mover diferentes piedras, mover palancas para activar mecanismos o conseguir que sean los propios enemigos los que nos abran nuestro camino. No hay nada nuevo en este sentido, pero la gran variedad de situaciones hace que todo lo que realicemos en el juego tenga un por qué. Además, existen otras tantas fases donde existe lugar para la calma, ya que el jugador se verá escapando de una serie de acontecimientos que ocurren en el escenario y que suponen sin lugar a dudas un verdadero reto. 

En cuanto a su duración, el juego puede ser completado en aproximadamente ocho horas, siempre y cuando sepamos en todo momento qué es lo próximo que tenemos que buscar. En caso de querer explorar nuestro entorno para conseguir células de energía, de vida o bien secretos, la vida útil del juego se puede alargar mucho más, aunque por desgracia, más allá de esto no encontraremos otros alicientes que nos inviten a rejugar la obra de Moon Studios.

Por supuesto tampoco podíamos dejar pasar por alto una de los estandartes de Ori and the Blind Forest: su apartado gráfico. El juego funciona a 60 fps aunque, por desgracia, en momentos puntuales donde existen más enemigos de la cuenta en pantalla, esta tasa se puede ver afectada, sufriendo alguna que otra caída. Pero tranquilo, porque esto no consigue hacer lagunas en el resultado final de la propuesta, ya que en este sentido Ori consigue sacar a relucir lo que mejor sabe hacer: sorprender con un preciosista acabado.

Moon Studios consigue salir por la puerta grande gracias a un diseño de niveles soberbio, llenos de oscuridad cuando deben o de vida cuando cumplimos nuestras misiones. Existen parajes helados, sombríos, acuáticos, boscosos… a fin de cuentas, Ori and the Blind Forest se muestra como si una mismísima película de Studio Ghibli se hiciera videojuego. Sus escenarios han sido creados a mano, algo que denota el empeño de Moon Studios en conseguir un acabado perfecto.

Además, el diseño de los enemigos se presenta muy variado, con algunos de ellos característicos de zonas concretas del mapa. En cuanto a nuestro protagonista, Ori, el estudio desarrollador ha realizado un increíble trabajo para dar vida a esta criatura, después de haber desechado numerosos diseños hasta haber dado con la clave.

Tampoco podemos olvidar lo que la banda sonora consigue aquí, con una orquesta que ha compuesto las melodías del juego y que, por momentos, consiguen poner los pelos de la nuca de punta. Más alegres cuando deben serlo, o tristes en los momentos melancólicos, pero siempre adaptándose de una forma magistral a lo que ocurre en pantalla. Por otro lado nos encontramos con que el juego se encuentra completamente traducido a nuestro idioma, por lo que los textos que aparezcan en pantalla estarán en completo castellano, con alguna que otra palabra en latino que desentona con el acabado final.

Rubén Moyano


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Valoración final:

Gráficos: Ori and the Blind Forest consigue destacar en todos los apartados, pero sin lugar a dudas su apartado gráfico es el que más nos llamará atención en un primer momento. 60 fps que aunque sufran en algunos momentos, suelen ser estándar en la obra, unido todo ello a unos diseños de escenario creados completamente a mano y unos enemigos y personajes que se muestran con personalidad propia y carisma.

Jugabilidad: A pesar de que Ori bebe de juegos del género de las plataformas, como Super Mario Bros, consigue tener personalidad propia. No inventa nada, y posiblemente no pretenda hacerlo. Pero lo que nos propone, está tan bien hecho y cuidado, que cualquier fan de los plataformas o los clásicos Metroid deberían tener una cita con este adorable personaje.

Sonido: Una banda sonora creada por una orquesta, que consigue por momentos poner los pelos de punta. Todo lo que suena se mimetiza con lo que vemos, dando como resultado una obra digna de ser recordada e incluso escuchada en tu móvil u ordenador.

Duración: La historia principal de Ori and the Blind Forest puede ser completada en unas ocho horas aproximadamente. No existen niveles adicionales de dificultad, ni tampoco modos de juego, pero sí que tenemos algunos coleccionables que nos invitarán a recorrer el escenario de cabo a rabo. Tal vez podamos recriminar que no sea un título muy rejugable, pero estamos seguros de que, una vez completado, se convertirá en un juego que querrás recordar con el tiempo.

Conclusión:

Ori and the Blind Forest no defrauda. Ha conseguido entrar por la puerta grande y más teniendo en cuenta que se trata de un desarrollo que proviene de un estudio independiente, donde a veces los recursos no son tan favorables como con desarrollos triple A. Si tienes una Xbox One, es sin lugar a dudas el exclusivo de lo que va de año, si no eres usuario de la consola, pero sí dispones de un PC, esta aventura se convertirá, sin miedo a equivocarnos, en una de esas que consiguen hacerse un hueco en tu corazón, gracias a una propuesta sencilla pero que funciona a la perfección. Ori and the Blind Forest ha venido para quedarse, y es un regalo para los jugadores el nacimiento de esta grandiosa aventura. 

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