Pac-Meh

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Na na na na na na na na, na na na na na na… ¡Pac-Man! El caballero de la noche, el defensor de Gotha… esto de Pacópolis… a ver que nos estamos haciendo un lío. Céntrate, Inteligencia Artificial bipolar que escribe los textos de AlfaBetaJuega. Sí, el primer chiste había que hacerlo… lo sentimos.

Vamos al tema que se nos va: toca hacer una análisis de Pac-Man y Las Aventuras Fantasmales. Así de primeras, estos son los juegos a los que nos acercamos con escepticismo, plagados de prejuicios y, si bien el título tiene numerosas carencias, nos encontramos ante un plataformas simple pero bien resuelto y que pude hacer las delicias de los peques de la casa.

Y a veces hay que pensar en los juegos de esta forma aunque, eso sí, sin justificar los errores y las carencias por ser un juego para niños.


 

Pac-Man es un personaje mítico de los videojuegos, con uno de los títulos más clásicos y adictivos que cualquiera se puede echar encima: el que hemos llamado toda la vida el Comecocos en el que teníamos que tragarnos todas las bolas en un mapa cenital mientras esquivábamos a fantasmas… menos cuando comíamos fruta que entonces se iban a enterar esos fantasmas de lo lindo… ¡corred bellacos, corred!

Una fórmula arcade que hoy llamaríamos de "juego móvil" y que tiene una difícil evolución como género porque es tan particular que es difícilmente replicable.

Por eso Pac-Man se ha querido convertir en héroe de aventuras de plataformas y este género últimamente está muy caro.

Lo que plantea Pac-Man y Las Aventuras Fantasmales es un título de plataformas con muchos combates pero muy sencillitos. Algo así como lo que vimos en Knack en el lanzamiento de PlayStation 4 pero mucho más centrado en el salto que en la batalla. Evidentemente, las comparaciones son odiosas pero es para que os hagáis a la idea.

La cuestión es completar las fases saltando de un punto a otro, comiéndonos a todos los fantasmas que podamos y cogiendo algunas piezas ocultas por el mapa que nos dará vidas extra o monedas.

La principal baza que tiene Pac-Man y Las Aventuras Fantasmales son los poderes que puede adquirir Pac y que es lo que le da salsa al título. Podemos comernos bayas que nos darán dichos poderes: algunos evidentes como lanzar hielo o fuego para acabar contra enemigos contrarios que no podremos comernos sin dispararles; pero otros más esperpénticos como convertirnos en camaleón, lo que nos proporcionará una larga lengua para comernos de lejos a los enemigos, bastante inútil pues el ataque normal de Pac-Man está automatizado y funciona desde lejos y encadenado, pero nos ayuda a pasar por palos colgándonos de la lengua.

Otros poderes que varían la fórmula clásica, excesivamente clásica hay que decir, del saltar y comer, son, por ejemplo, el Pac-Granito. Con este poder nos convertimos en una gran bola y pasamos así a momentos de juegos de bola en laberintos de los de toda la vida.

Otras habilidades que tiene Pac-Man es convertirse en peonza para acabar con multitud de enemigos de una trazada o pasar por baldosas que con nuestro peso normal se desvanecerían. O convertirnos en globo, en el que tendremos que calcular con el aire que vamos soltando para llegar hasta la siguiente baya que nos de poder o hasta la plataforma que queremos alcanzar si no queremos morir cual globo de helio que se queda vacío.

Aquí está el punto fuerte del juego, la variedad de poderes que tal vez debieran ser más, pues si no, el diseño de fases es excesivamente repetitivo y simple de ideas como para mantenerse simplemente con la fórmula básica.

Además de la campaña en sí, que dura unas escasas siete horas, contamos con una serie de máquinas arcade en las que disfrutaremos de minijuegos que iremos desbloqueando comiéndonos la fruta que alcanzamos al final de la fase.

Cuando acumulamos un puñado de frutas desbloqueamos una máquina y, para jugar a la máquina, necesitaremos monedas que encontremos ocultas en las pantallas pero también conseguiremos más cuando repitamos una fase que ya nos hayamos pasado (la fruta se cambiará por la moneda).

En estos minijuegos podremos disfrutar de los vehículos de Pac-Man, basados en estas frutas. Los videojuegos son algo más difíciles que el juego principal pero su duración también es muy breve, con unos poquitos niveles que van aumentando la dificultad.

Por ejemplo, el primero al que nos enfrentamos, para que os hagáis a la idea, vamos montado en un helicóptero cereza. Nuestra misión es disparar a fantasmas, y a escudos con gente atrapada. Cuando liberamos a la gente tendremos que defenderla, recogerla y dejarla en un lugar seguro en un tiempo determinado.

Esto aumenta la duración de un título demasiado corto aunque realmente no necesita de más.

Y no necesita de más porque la historia que cuenta se basa en un guión pésimo. Pésimo hasta para un niño pequeño. La historia devanea, tarda en presentar al villano de la función tres cuartas de juego cuando no dejan de mencionarlo y los personajes presumen de ser cool pero no tienen carisma alguno, resultando exasperante. ¿La historia? La de siempre: el villano quiere acabar con el mundo de Pac-Man y Pac-Man lo va a evitar.

Ya sabéis que los títulos de plataformas no son especialmente memorables por los guiones de sus juegos, pero estos o no molestan o simplemente justifican mínimamente lo que estamos haciendo. Pero esta historia molesta y lastra el ritmo de la aventura. Y no ayuda nada las sobreactuaciones de su doblaje en inglés (con subtítulos en castellano eso sí) para empatizar con algo.

Otro de los puntos graves del juego es la escasa imaginación y lo cortos que resultan los enfrentamientos con Final Bosses que están colocados de manera aleatoria en los diferentes mundos del juego. Su eliminación es tremendamente sencilla y no hay nada que no hayamos visto ya en cientos de títulos. El remate es contra el último monstruo cuyo enfrentamiento no nos supondrá más de 1 minuto y, por supuesto, cero reintentos.

Pero lo que es realmente sufrible en un juego, que ya os hemos dicho al inicio, es divertido para niños en líneas generales, es su banda sonora. Nos vais a permitir el chiste malicioso pero creemos que con esta sentencia va a quedar claro el asunto: la banda sonora parece compuesta por Danny Elfman de resaca que, después de una noche loca, recuerda que en una hora tiene que entregar la banda sonora de un videojuego. 

Néstor García
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Valoración Final

Jugabilidad: Sencilla y demasiado clásica pero funciona, más con los diferentes poderes que varían la jugabilidad totalmente de este Pac-Man.

Gráficos: Correctos sin más con un diseño artístico infantiloide. Los diseños de las fases están por debajo de la media.

Sonido: ¿Lo del Danny Elfman de resaca no lo ha dejado claro ya? Doblaje sobreactuado en inglés muy poco empático.

Duración: La campaña principal dura 7 horitas a lo que podéis sacar un rato más en los minujuegos arcade y un poquito más si os entretiene un multijugador fallido que quiere emular al clásico Pac-Man pero siendo los fantasmas y en 3D.

Conclusión: Pac-Man es un juego correcto sin más con el que pueden pasar un buen rato los más peques. Falla en muchos aspectos pero la variedad de poderes de Pac-Man lo mejora. Eso sí, intenta competir en un género (el de las plataformas) que tiene obras maestras que son mejores que este título.

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No te quedes solo en el juego

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