AlfaBetaRETRO: Pocky & Rocky 2 – Del infierno al cielo

Qué poco conocemos Japón, y qué tarde hemos aprendido a interesarnos por su cultura. Hasta los años ochenta, lo que realmente molaba era Estados Unidos y las islas niponas jugaban en una segunda división donde si no fuera por los ninjas y Mazinger Z, poco había que rascar. La magia de los estereotipos hacía que asumiésemos que en Japón no tenían otra cosa que hacer que comer pescado crudo y cortar dedos de mafioso. Así lanzaron luego su brutal ataque a base de anime, manga y videojuegos y nos cogieron con el paso cambiado para provocar la rendición incondicional.

Precisamente una de las cosas que hemos de agradecer a estos medios, a los que hay que sumar el cine, es introducirnos varios de los conceptos mitológicos y esotéricos que campan a sus anchas en esta cultura. Japón tiene un apartado de creencias colosalmente rico, e incluso si nos ceñimos a sus leyendas y criaturas sobrenaturales, en las que a día de hoy incluso se sigue creyendo en algunas zonas a pies juntillas, tenemos para un buen rato. Los yōkai, los seres de estas leyendas, son tan parte de la cultura popular que incluso se han dulcificado hasta cierto punto para poder aparecer en estos productos audiovisuales dirigiéndose a los más jóvenes. Y los videojuegos son parte de ello.

Muchos juegos tocan el folclore japonés o beben de él, e incluso varios de ellos tienen en común que son shoot'em ups, pero Taito tiene en su recreativa Kiki KaiKai el german de una IP que tenía que dar como poco dos alegrías más en Super Nintendo con todo para triunfar, pero curiosamente no de la mano de la propia Taito sino delegando en Natsume. Una gran jugabilidad, unos coloridos gráficos, habilidades especiales, mejoras y muchos monstruos. Y aunque incomprensiblemente en occidente reciben el nombre un poco ridículo, no quita para que Pocky & Rocky 2 (Kiki KaiKai: Tsukiyozoushi), el segundo de ellos, sea una joya bendecida por las deidades.

Se acerca el festival de la cosecha y la princesa de la Luna ha bajado a la Tierra expresamente para unirse a las celebraciones con los aldenos. Sin embargo, desde terrotorios demoníacos, un malvado gobernante tiene otros planes. Tras pedir matrimonio a la princesa y ser rechazado, procede al pertinente rapto mediante sus huestes demoníacas. La sacerdotisa Sayo-chan (Pocky en la versión inglesa) y sus tres amigos, el tanuki Manuke (Rocky), el fortachón Takuan (Bomber Bob) y la pequeña ninja Shinobi (Little Ninja) emprenderán un viaje a lo largo de varias zonas para enfrentarse a las fuerzas del mal, aunque por el camino podrán reclutar la ayuda de más personajes.

Kiki KaiKai es una licencia de Taito, ahora en manos de Square Enix como el resto de ellas, pero no deja de ser curioso que se limitaran a un arcade y cameos en otros juegos como Bubble Symphony o Rainbow Islands en alguna versión doméstica, y que tuviera que ser Natsume quien le sacara todo el juego en Super Nintendo. Primero con una secuela al arcade original donde ya se introduce el siempre agradecido juego a dobles de manera simultánea, y en un sorprendente giro de los acontecimientos, con el jefe final de dicha recreativa haciendo las veces de segundo jugador. El juego, llamado Pocky & Rocky fuera de Japón, es un genial arcade que aprovecha los puntos fuertes del original, pero lo mejor estaba por llegar.

Natsume se atrevió a hacer un pequeño experimento con Pocky & Rocky 2 para terminar de sacarlo de debajo del ala de Taito y de paso, potenciar el juego cooperativo. El juego sigue siendo un curioso shoot'em up solo que a pie, multiscroll y con algo de exploración, pero ya de entrada se da a elegir antes de cada fase qué compañero va a llevar Sayo en su periplo. Algo importante, porque además de seguir sus pasos y atacar a los enemigos, gracias a otra novedad como es la posesión del compañero en cuestión se puede usar su habilidad especial.

De este modo, Sayo-chan ya no solo depende de sus amuletos, que sigue lanzando a discreción (aunque en occidente sean cartas del as de corazones por alguna extraña razón) y de su vara de bendecir con la que puede repeler a los yōkai e incluso sus ataques, sino que con un breve ritual que culmina de forma cómica, la sacerdotisa toma el control de Manuke para poder correr y encontrar objetos ocultos en los niveles, de Takuan para poder levantar pedruscos o de Shinobi para abrir cofres con monedas o ítems en su interior sin necesidad de gastar las llaves que de otro modo son necesarias para ello.

Para esto hay un límite de tiempo pasado el cual los personajes se separan pero Sayo-chan recibe daño, por lo que hay que deshacer el conjuro antes. Además, si todo falla siempre puedes lanzar a tu compañero hacia los enemigos como un proyectil, que eso siempre funciona. De hecho, cada personaje actúa como si fuera una bomba en un shoot'em up convencionalo, solo que con diferentes manifestaciones y siempre que se le acierte al objetivo. Si no, el compañero pasará de largo y terminará llevándose un coscorrón. Cualquiera de los siete, porque a los tres iniciales hay que sumar otros cuatro (un Tengu o dios cuervo, un espantapájaros, un robot y un topo) que se pueden «fichar» por el camino para poner sus cualidades a nuestra disposición.

El modo de cambiar de personaje secundario, y al cual puede controlar el segundo jugador, es mediente uno de los ítems que sueltan los enemigos, más exactamente el que dejan una bandada de fuegos fátuos y que representa cíclicamente el rostro de los compañeros. Así podremos decidir que uno nos convenga más que otro y seguir con él por lo que queda de nivel. Además, Sayo puede encontrar ropas que le brinden más protección y sumen capas de blindaje hasta pasar a vestir un atuendo más batallador rematado por unas orejas de conejo, que inexplicablemente también protegen de un golpe. Como es indispensable, también puede aumentar el poder de sus amuletos, pero por si se deja algo por el camino, hay una tienda en cada nivel donde puede poner sus monedas a buen uso.

Pocky & Rocky 2 ofrece 9 niveles, aunque el primero es un tutorial que nos podemos saltar si ya sabemos jugar, y que son variados, no excesivamente largos, eso sí, y con bastantes monstruos típicos de la cosmogonía japonesa. Tanto entre su carne de cañón, entre la que encontraremos desde fantasmas al uso a ninjas pasando por objetos animados o demonios, como en sus jefes de nivel, que comprenden figuras como la mujer de las nieves, un zorro de siete colas, ogros, deidades y hasta un monje endemoniado que nos infla a latigazos con su rosario. No es fácil, pero Pocky & Rocky 2 ofrece continuaciones ilimitadas y hasta passwords por si lo queremos retomar otro día, así que realmente no hay excusa para no terminarlo.

Y precisamente el terminarlo no es problema, ya que el juego es bastante rejugable. No solo porque realmente es muy divertido sino porque su gracia está en experimentar con los diversos compañeros, o en juntarse con un amigo y jugar a dobles. Su control y su agilidad han hecho que aguante más que bien el paso del tiempo, e incluso a día de hoy es disfrutable echarse una partida, tanto a este juego como a su precuela en Super Nintendo. Para la tercera entrega hay que irse a Game Boy Advance, pero esa ya es otra historia. Lástima que no venga en la SNES Mini, porque es un juego con el que cualquiera podría disfrutar.

Juan Elías Fernández

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Kiki KaiKai

Pocky & Rocky

Pocky & Rocky with Becky

Película: Yōkai Daisensō

Cómic: Tsugumomo, de Yoshikazu Hamada

Canción: Regaliz – Buenas noches, señor monstruo

 

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