Mascotas en acción

La serie Pokémon sigue sumando capítulos de nuevo cuño, en este caso con una nueva entrega del más conocido de ellos: Mundo Misterioso. Ponte en la misma piel de tus mascotas preferidas.

A finales de los años noventa, con la Game Boy original dando sus últimos coletazos, vio la luz un juego llamado a marcar un antes y un después en terreno portátil, así como en convertirse en la gallina de los huevos de oro de Nintendo. Hablamos de Pokémon, está claro. Un título fuertemente influido por Dragon Quest que, desde entonces, no ha dejado de sumar cifras millonarias. Al margen su serie principal, es esta, Mundo Misterioso, la que más entregas suma. ¿Será verdad eso de que no hay quinto malo?

Conviértete en Pikachu

Bueno… o en Pikachu o en algún que otro Pokémon. El origen de esta nueva entrega es el mismo que en las anteriores: por algún oscuro motivo nos transformamos en un Pokémon y, por lo tanto, tenemos que actuar como tal. De hecho, nada más empezar la aventura asistimos a una especie de test psicológico que, tras unas preguntas de rigor, nos dicen qué tipo de criatura somos. Una vez sucedido esto, comienza la aventura en una playa desierta. Allí nos damos cuenta de que ahora somos uno de estos simpáticos seres y, claro, nuestro objetivo pasa por descubrir el por qué.

En líneas generales, Pokémon Mundo Misterioso Exploradores del Cielo es, como sus anteriores entregas, un juego de rol. Durante sus aproximadamente quince horas de duración nos movemos por distintas mazmorras, todas muy similares entre sí, en las que tenemos que cumplir distintos objetivos. Pero en nuestra causa no estamos solos, sino que también se nos suman otros monstruitos. La gran particularidad del juego, al margen del carisma de los personajes, es que las mazmorras van cambiando de manera aleatoria, por lo que nunca sabemos qué nos vamos a encontrar.

Como buen juego de rol, vamos subiendo de nivel. Y lo conseguimos al enfrentarnos a los enemigos, que pululan alegremente por los escenarios. Como en Dragon Quest IX, no ocurre nada si no nos acercamos a ellos, pero en el caso de que así sea, hay que combatir. Los combates se llevan a cabo por turnos y, como es lógico, cada Pokémon cuenta con sus propias habilidades, que podemos ir desarrollando a medida que avanzamos en el título.

En definitiva, ni la jugabilidad del título ni sus gráficos han cambiado lo más mínimo con respecto a las anteriores entregas, siendo un “más de lo mismo” absoluto, para bien o para mal. Visualmente el juego vuelve a apostar por una estética en dos dimensiones muy en la línea de la época de Game Boy Advance, con animaciones sencillas y personajes y escenarios coloridos.

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