AlfaBetaRETRO: Pokémon Oro y Plata – Monstruos de muchos quilates

Que un juego alcance la mayoría de edad y siga estando vigente es algo que dice mucho en su favor. También es verdad que en este caso, Pokémon Oro y Plata ha tenido, a falta de uno, dos revivals. Uno con una genial remasterización para Nintendo DS y otra en su publicación a través de la consola virtual para Nintendo 3DS. La cuestión es que nadie se quede sin viajar a la región de Johto, no porque el turismo sea un gran invento, sino porque allí moran 100 nuevas criaturas que hay que atrapar, coleccionar y entrenar a discreción.

Cuando las primeras ediciones de Pokémon, las bautizadas como Rojo y Azul, y posteriormente Amarillo, llegaron al mercado español, la cosa nos cogió de nuevas. No estábamos acostumbrados a que un videojuego tuviera varias ediciones eminentemente iguales pero con contenidos específicos en cada una, aunque fueran pocos. Tampoco éramos conscientes de que coleccionar pudiera ser tan apasionante. Pero para estas segundas ediciones ya podíamos ver, valga la expresión que la saga Pokémon era toda una joya.

Tres años después de los eventos de Pokémon Rojo y Azul, un joven entrenador se dispone a visitar al Profesor Elm, en Pueblo Primavera para recibir su primer Pokémon. Sin embargo, sucede una desgracia. Un intruso pelirrojo ha robado uno de los Pokémon iniciales, y al profesor le preocupa que lleve a la criatura por mal camino. Para hacer las cosas peores, parece que el Team Rocket, que se creía extinto desde la retirada de Giovanni a raíz de su derrota frente al posterior campeón de Kanto, se está reorganizando en busca de su líder. Y hay más, puesto que nuevas criaturas legendarias y seres desconocidos están volviendo a tener actividad. ¿Podrá el joven entrenador resolver todas estas cuestiones y ganar al Alto Mando de Johto?

Pokémon Oro y Plata es una clara evolución de esos primigenios juegos de Pokémon, que igual que las criaturas que le dan nombre evoluciona y se vuelve más grande, poderoso, y por suerte, divertido. Y es que si la primera entrega era disfrutable, esta segunda generación llega pisando tremendamente fuerte. La adición de 100 nuevos monstruos, de los que algunos pertenecen a 2 nuevos tipos (los resistentes acero y los misteriosos siniestro) es el reclamo más notorio y evidente, pero estos cartuchos para Game Boy y Game Boy Color esconden mucha más. Toda una vuelta de tuerca a sus propios cimientos.

Y es que, en el fondo, Pokémon es viajar de pueblo en pueblo, como el protagonista de una teleserie de los ochenta, desfaciendo entuertos y ganándose las medallas de los gimnasios de rigor para luego poder seguir el camino de los campeones y llegar a desafiar al Alto Mando. Por el camino aguardan Pokémon ocultos en la hierba alta, en la oscuridad de las cuevas o en las aguas de los procelosos mares, así como entrenadores de diversas especialidades ansiosos de batallar nada más establecer contacto visual. En Oro y Plata se mantienen todo esto y se introducen nuevos elementos.

El primero de ellos es uno por el que se nos pregunta de buenas a primeras, y es la hora. El juego mide el tiempo y éste incide para que ciertas criaturas hagan o no su aparición en el díao en la noche, accedamos a ciertos sitios y eventos en según qué días y podamos encontrarnos con determinados personajes a horas concretas. Para ello, un nuevo cachivache llamado PokéGear nos servirá como una especie de utensilio multiusos que registrará la hora del día y el día de la semana, pero tendrá funciones no menos interesantes. Como la de hacer de teléfono móvil.

Johto está conectado, amigos. Todo el que es alguien en esta región tiene teléfono, y si les causamos buena impresión nos darán sus números para estar en contacto. Con esto podremos llamar a ciertos personajes como nuestra propia madre, que se ofrecerá a guardarnos algunos ahorros con los que nos comprará objetos que nos hará llegar por mensajería. Pero además, podremos comprobar si el artesano de los bonguris, una especie de frutos que se usa como materia prima para fabricar nuevos tipos específicos de Poké Ball, ha terminado los encargos. O quedar con entrenadores ya derrotados para una revancha. O llamar a la Guardería a ver cómo van los Pokémon que hayamos dejado al cargo.

Y hablando de la Guardería, una de las grandes novedades de la edición es la crianza de Pokémon gracias a un nuevo estado en su ciclo vital, la prevolución. O dicho de otro modo, Pokémon Oro y Plata introduce Pokémon infantiles, por así decirlo, como Pichu o Togepi. Estos Pokémon pueden nacer de huevos, que nacerán del milagro del amor si los dos Pokémon que hayamos dejado, macho y hembra, sienten mariposas en el estómago y dejan que sus instintos actúen.

Pero entre todas las novedades, lo principal es que Pokémon Oro o Plata, tanto monta monta tanto, como aventura funciona como la luz. Su trama es incluso mejor que la de la entrega anterior, con varios frente abiertos como el misterio de los Unown en las ruinas, el segundo advenimiento del Team Rocket, un extraño grupo que nos sigue y que parece estar pendiente de ciertos Pokémon legendarios, y además el rival pelirrojo que parece especialmente sediento de venganza. Toda la parte de Johto de por sí es más que satisfactoria, pero es que tras completar el juego, ¡pasamos a Kanto y luchamos contra los líderes de gimnasio de la edición anterior en sus propias localizaciones! Esta segunda vida era lo mejor, y es que puestos a hacerse con todos, nada como hacerlo in situ. Daba igual si te inclinabas por el oro o la plata, la segunda generación de Pokémon llegaba con mucha riqueza.

Juan Elías Fernández

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