Orgullo cherokee

Las invasiones alienígenas no nos dan un segundo de descanso. A las muchas que ya hemos vivido últimamente también hay que sumarle Prey, una aventura de acción que comparte motor gráfico con Doom 3, el clásico de iD Software.

En Prey tomamos el papel de Tommy, un indio cherokee algo cansado de su vida en la reserva en la que vive. Por ese motivo, piensa en marcharse y abandonar sus orígenes. No obstante, sus previsiones de futuro dan un giro absoluto cuando sucede un acontecimiento que no esperaba: los extraterrestres invaden la Tierra y empiezan a abducir a diestro y siniestro a los habitantes de nuestra tierra. Casi nada…

Un indio con recursos

A decir verdad, el argumento de Prey se diluye enseguida, quedando sólo como una simple excusa para comenzar un torrente de acción en toda regla. De hecho estamos ante un juego de acción en primera persona con un ritmo muy alto y toneladas de emociones fuertes.

Pero, a pesar de su estilo convencional, Prey cuenta con características propias. Para empezar, Tommy dispone de habilidades especiales, que resultan de gran ayuda durante toda la aventura. Hablamos de poderes como subirse por las paredes (literalmente) o poder desdoblar su alma para, como un fantasma, superar ciertos obstáculos o, incluso, despertar a su cuerpo después de haber sido abatido en combate.

Comienzan los tiros

Otro de los aspectos que caracteriza la aventura son los portales que, de alguna manera, recuerdan a los vistos en la saga Portal (salvando las diferencias). Estos comunican con distintas partes de la nave, así como con otros planetas. Estos portales, además, nos obligan a permanecer muy atentos en todo momento a los escenarios por los que nos movemos si no queremos llevarnos más de una sorpresa. Y también encontramos lugares con una gravedad especial, lo que permite llevar a cabo tiroteos espectaculares desde diferentes ángulos. Sí, un poco a lo Dead Space, aunque sin potenciarse tanto.

En cuanto a su duración, hay que tener en cuenta que la aventura ronda en total las siete horas, a lo que también hay que sumar la oferta multijugador que incluye, y que permite partidas típicas en modos como deathmatch. Vamos, lo típico que se puede esperar en este tipo de lanzamientos. En cualquier caso, ya sea jugando solo o en compañía, el título resulta muy intenso en todo momento, en especial por la variedad de escenarios, enemigos y armas que encontramos a medida que vamos avanzando en él.

Gráficamente, el juego comparte motor gráfico (o lo toma prestado, mejor dicho) de Doom 3, la última entrega hasta la fecha de la conocida serie de iD Software. Esto quiere decir que en todo momento encontramos escenarios y enemigos bastante detallados y oscuros. A nivel artístico se dan unos diseños muy llamativos y un doblaje en inglés muy profesional. Es una pena que no dure unas cuantas horitas más, eso sí.

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