Un Pro con nuevos bríos

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Konami da un paso hacia delante. Su conocido simulador, después de perder el rumbo en la actual generación de consolas, mira finalmente al frente con una entrega que invita al optimismo.

Tal vez por los aciertos de EA Sports y sus serie FIFA, o quizás por falta de iniciativa o de medios, lo cierto es que Pro Evolution Soccer, antaño simulador de referencia en el mundo del fútbol, no le había pillado el truco a los tiempos actuales. Después de arrasar en la época de PlayStation 1 y 2, Konami pareció dormirse en los laureles, nunca mejor dicho. Hasta ahora. Por suerte para todos sus fans, el todavía popular “Pro” por fin ha evolucionado en todos los aspectos.

Fútbol de primera
Así pues, es cierto que Konami ha hecho los deberes como Dios manda esta temporada. Empezando por el tema de las licencias. Aunque en este sentido la compañía japonesa aún está a años luz de la competencia, lo cierto es que el esfuerzo realizado se nota. Sobre todo porque finalmente la liga BBVA (o sea, la nuestra) ha cedido a la compañía los derechos oficiales. Y ha sido in extremis, puesto que apenas una semana antes del lanzamiento del título nos enterábamos de la noticia. Pero al margen de eso, también encontramos otras competiciones (que ya estaban el año pasado) como la Champions League o la Copa Libertadores. Esta última incluye los mejores equipos de Sudamérica pero, curiosamente, sólo pueden seleccionarse dentro de la propia competición. En cualquier caso, y aunque Konami tiene que trabajar todavía mucho en este sentido, la insistencia va dando poco a poco sus frutos.

Pero a la hora de la verdad, lo importante de un título deportivo es su jugabilidad: que sea divertido y realista. Algo que PES parecía haber olvidado estas últimas temporadas, puesto que no era ni lo uno ni lo otro; no tanto como debía, al menos. Por suerte, Konami ha tomado una serie de decisiones que le han sentado muy bien a la franquicia.

La primera y más importante ha sido la de pulir la inteligencia artificial de los jugadores, tanto propios como contrarios. Esto da muchísima vida a los partidos, creando ocasiones de ataque más variadas, subidas por las bandas, desmarques… por primera vez en lo que va de generación un partido de PES se parece mucho a uno de verdad. Y claro, esto también es decisivo a la hora de defender. Por un lado porque la zaga cede menos espacios y ya no nos deja vendidos (salvo en errores puntuales), y por el otro porque se mantiene el sistema de presión de la entrega anterior, que nos permite aguantar a los delanteros rivales sin que nos superen fácilmente.

Konami también ha decidido incluir este año una opción que ya vimos hace tiempo en FIFA, aunque de una manera distinta: el poder manejar a un segundo jugador. Nos explicamos. Durante los ataques, además de movernos con el futbolista que lleva el balón, también podemos mover -de forma semiautomática o manual- a un segundo compañero. ¿Y qué conseguimos con esto? Pues lograr desmarques interesantes, arrastrar a los jugadores rivales o, en las jugadas a balón parado, colocarnos con mayor libertad en una posición de peligro. Algo que aumenta mucho las posibilidades estratégicas del juego.

En cualquier caso, lo que los programadores de la serie han conseguido con todo esto, sumado a mejoras en las animaciones de los jugadores y en la precisión de los pases y disparos, es crear un juego mucho más dinámico. Partidos creíbles y entretenidos que no tiene nada que ver con los de las ediciones anteriores. Aunque ojo, esto no quiere decir que Pro Evolution Soccer 2012 sea perfecto. Al margen del tema de las licencias, aún hay errores, lagunas a mejorar, como “cantadas” incomprensibles de los porteros o fallos en defensa puntuales. Pero con todo, nos os quepa duda de que de nuevo estamos ante un “Pro” en condiciones.

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