La magia de lo extraño

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En el mundo de los videojuegos no son pocas las veces que hemos oído eso de ‘este juego parece una película’ debido a unas escenas de vídeo muy realistas o que cada vez se elaboran guiones más espectaculares para que nos entren por los ojos. Pero, ¿alguien había oído algo de que un juego pareciera una obra de teatro? Aquí es donde Puppeteer entra en escena y saca pecho, pero veamos qué se esconde tras el escenario.

Puppeteer ha sido desarrollado por Japan Studio, una ‘first party’ de Sony que quizás os suene poco, pero estos chicos han hecho una gran cantidad de títulos, entre los que se encuentran el genial LocoRoco de PSP o la saga Ape Escape para Playstation. A la hora de desarrollar Puppeteer se nota que LittleBigPlanet ha estado muy presente, ya que ambos son juegos de plataformas y  apuestan por un estilo visual diferente. Aún así SCE Japan Studio ha conseguido darle a Puppeteer una personalidad propia con la que enamorar a los jugadores: hacer que el juego sea una auténtica obra de teatro.

En la obra que se representa se nos cuenta la historia de Kutaro, un niño cuya alma ha sido arrebatada por el malvado Rey Oso Luna, que se dedica a robar las almas de los niños de la Tierra y a ponerlas en marionetas de madera para que sean los esclavos de su castillo. La mala suerte se ceba con el protagonista cuando la marioneta en la que ha sido puesta su alma es maltratada por el Rey Oso Luna, que se come su cabeza y tira su cuerpo a las mazmorras.

Kutaro, con ayuda de una vieja bruja que habita en el castillo, encuentra un sustituto para su cabeza y consigue robarle al Rey Oso unas tijeras mágicas llamadas Calibrus, que se convertirán su principal arma para abrirse paso durante su camino por recuperar su alma y poder volver a casa.

Mientras jugamos, en todo momento nos da la sensación de que estamos viendo una obra de teatro, ya que los mundos que iremos visitando están hechos con decorados que se mueven y cambian según nos movemos. Los personajes, que se nota que están hechos de madera, cartón o trapo, parecen marionetas en manos de alguien que no somos capaces de ver. Además, también podemos ver y escuchar al público de la obra, que se ríe cuando alguien dice algo chistoso, se asusta cuando hay algún momento de tensión o se alegra cuando hacemos que Kutaro supere algún reto.

Para que la sensación de estar viendo una obra de teatro se acentúe un poco más, los personajes hablan de una manera muy peculiar, recitando y exagerando sus expresiones, incluso algunos personajes adaptan palabras con onomatopeyas para remarcar más su personalidad, basadas normalmente en los animales a los que representan.

Como en toda obra que se precie, hay una gran cantidad de diálogos y mientras jugamos siempre habrá alguien hablando, normalmente el narrador, contando al público qué está pasando con determinado personaje o explicándonos el trasfondo del escenario que estamos recorriendo. Estos diálogos están muy bien trabajados y hacen que nos metamos aún más en la historia. Siempre intentan buscar el punto cómico y muchas veces los personajes interactuarán con el público o incluso se pondrán a discutir con el narrador porque no le ha sentado nada bien algo que ha dicho.

Todo esto puede ser uno de los grandes puntos fuertes que tiene Puppeteer, pero para determinado jugadores quizás sea un punto en contra, ya que muchas veces la acción se detiene para que podamos escuchar los diálogos entre personajes o para que el narrador nos ponga en situación antes de que empecemos a jugar.

La banda sonora del juego está compuesta por Patrick Doyle, conocido por ser el compositor de Brave (Pixar). En ella escucharemos melodías muy acordes a lo que va sucediendo en pantalla, algunas divertidas, otras para momentos de tensión o escucharemos cantar a algunos personajes. A veces da la sensación de que hay unaorquesta tocando bajo el escenario, pues se diferencian violines, contrabajos y otros muchos instrumentos prestando un poco de atención.

El doblaje es muy bueno y todos los personajes están muy bien caracterizados, haciendo que el conjunto se muy creíble. Aunque la versión analizada estaba íntegramente en inglés, el juego viene totalmente en castellano.

Puppeteer es principalmente un juego de plataformas de scroll lateral bastante sencillo donde no habrá que calcular los saltos al milímetro y de ritmo pausado, ya que en más de una ocasión tendremos que parar para escuchar todo lo que tienen que decir los personajes. Aunque sea un plataformas, esta vez el argumento tiene bastante peso y será la excusa perfecta para que nuestro avance signifique algo más que pasar pantallas.

Durante el juego, manejaremos a Kutaro, aunque siempre irá acompañado por otro personaje que controlaremos con el stick derecho y que sirve para explorar los escenarios o recoger algunos objetos que flotan sobre nuestras cabezas. Puppeteer también tiene modo multijugador local y es gracias a este personaje auxiliar, que pasará a ser controlado por la persona que maneje el segundo mando.

El hecho de que a Kutaro le arranquen la cabeza al principio de la aventura no es algo para añadir dramatismo a su historia, es por ese motivo por el que mientras jugamos deberemos recolectar objetos que Kutaro pueda usar para ponerse sobre los hombros, además de que estas cabezas coleccionables tienen varios usos en el juego.

En nuestras partidas, serán tres las que podamos acumular e intercambiar para usarlas en determinados sitios. Cada cabeza tiene una animación propia que podremos usar cuando queramos y a lo largo de nuestra aventura encontraremos lugares donde brilla el dibujo de una de las cabezas que deberíamos haber coleccionado. Si nos la ponemos y ejecutamos la animación el escenario nos dará una recompensa, ya sea como una fase bonus, cristales que deberemos recoger o nos echará una mano si estamos peleando contra algún jefe.

También funcionarán como puntos de salud que iremos perdiendo a medida que recibamos daño. Cuando eso pase a Kutaro se le caerá la cabeza y tendremos unos segundos para intentar recuperarla. Si no lo hacemos, laperderemos. Kutaro también contará con un poco de ayuda extra porque en algunas fases encontramos cabezas especiales que le otorgarán poderes tales como un escudo, poder lanzar bombas o cargar desde el aire contra algún objeto. Es en estos poderes en los que se basan las soluciones a los puzzles que nos va poniendo el juego o incluso para poder derrotar a alguno de los jefes.

Otro punto importante en lo que se basa el juego para poder avanzar en las fases que recorreremos son las tijeras que Kutaro le arrebata al Rey Oso Luna. Las Calibrus pueden cortar todo tipo de material y las usaremos tanto como para derrotar enemigos como para desplazarnos cuando haya huecos o saltos insalvables, ya que iremos cortando el decorado hasta alcanzar un punto en el que caernos no signifique perder una vida.

Es un recurso que se usa mucho durante el juego y a veces nos parecerá que tan solo nos desplazamos mediante las tijeras. La verdad es que están un poco desaprovechadas y podrían haberle dado más usos o bien que pudiéramos mejorarlas a partir de los cristales que vamos recolectando. Porque al fin y al cabo sólo se recogen para acumular vidas.

El juego está dividido en siete actos en los que iremos visitando mundos con una ambientación diferente, es decir, hay un acto ambientado en un barco pirata y el mar, otro en el que estamos en el desierto y otro en la selva, entre otros. Cada uno está dividido en telones, que son lo que normalmente conocemos como fases, de.una duración media de 30 o 40 minutos, por lo que estamos ante un juego de unas 10 horas, cantidad más que suficiente para un plataformas, aunque a veces nos dará la sensación de que el juego se alarga innecesariamente para poder meter más personajes y aportar algo más de variedad al título.

Al final de cada acto siempre habrá una pelea con un jefe final, normalmente los Generales que ha mandado el Rey Oso Luna para pararle los pies a Kutaro. Se resuelven con un Quick Time Event en el que tendremos que pulsar el botón adecuado para no perder una vida. Al principio es algo que gusta mucho, es divertido y espectacular, ya que los Generales son personajes muy carismáticos y se salen del escenario para impresionar al público, pero en la recta final del juego puede resultar algo repetitivo.

 

Álvaro Moral Arce

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Jugabilidad: No se limita a ser un plataformas de saltos, ya que utilizaremos las tijeras para movernos por el escenario o incluso hacer carreras, aunque podría haber tenido más usos o habilidades. Las peleas contra los jefes finales están muy logradas, además de que el uso de los poderes aporta mucha variedad durante el juego.

Gráficos: Pueden parecer un tanto simples, como pasaba con Little Big Planet, pero dada la cantidad de elementos en pantalla, la genial iluminación y que se puede apreciar con detalle el material del que está hecho el decorado y los personajes vemos que se han cuidado y trabajado al máximo.

Duración: Pese a ser un plataformas tiene una duración bastante considerable, el juego puede durar aproximadamente unas 10 horas, más si nos dedicamos a buscar y coleccionar todas las cabezas que puede tener Kutaro. Quizás lleguemos a sentir que se ha alargado un poco para poder dar hueco a más personajes o situaciones.

Sonido: La banda sonora tiene una calidad soberbia, hay melodías para todo tipo de situaciones, incluso hay una parte del juego que parece un musical. El juego está totalmente doblado al castellano, lo cual es de gran ayuda, ya que mientras juegas el narrador normalmente está hablando.

Conclusión

Puppeteer consigue diferenciarse del resto de juegos de plataformas gracias a su ambientación única, unos personajes muy llamativos y divertidos, además del protagonismo que tiene Calibrus durante el juego. Sin embargo, es en este aspecto donde flojea un poco, ya que quizás no han aprovechado todas las posibilidades que podían ofrecer las tijeras mágicas. Puede que no sea el juego perfecto, pero lleva una aventura a nuestras Playstation 3 que sin duda a muchos les gustará.

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