Análisis de Rad Rodgers: Acción y humor plataformeros

 

Aunque parecía que la mejor época del género de plataformas en los videojuegos ya había pasado, lo cierto es que en los últimos años se ha vivido un despertar gracias a obras de la talla de Super Mario Odyssey, Cuphead, Sonic Mania o Crash Bandicoot N. Sane Trilogy. Ahora ha llegado un nuevo candidato a hacerse con el reconocimiento a mejor plataformas del año y ese no es otro que Rad Rodgers, el juego que hoy nos ocupa.

Sus responsables son los chicos de Interceptor Entertainment, creadores de otras obras como Rise of the Triad o Bombshell. En esta ocasión nos vuelven a ofrecer una aventura plataformera repleta de acción y humor a raudales cuyo principal objetivo es rendir homenaje a algunos de los clásicos del género de la década de los 90. Acompáñanos en las siguientes líneas para conocer qué nos ha parecido este videojuego.

El videojuego de Interceptor Entertainment nos pone en la piel de un niño de doce años llamado Rad que está completamente enganchado a su consola, pues le permite vivir aventuras únicas. Un día, al despertar, comprueba que su consola ha cobrado vida y tiene nombre: Dusty. Será entonces cuando juntos comiencen a llegar hasta lugares inexistentes para enfrentarse a todo tipo de peligros en un viaje lleno de acción y humor.

Rad Rodgers existe porque inició una campaña de finanaciación colectiva o crowdfunding a través de Kickstarter en 2016. El objetivo era alcanzar los 50.000 dólares de recaudación, pero acabaron llegando hasta los 80.000. Lo que encontramos en este producto ya terminado es un plataformas en dos dimensiones de la vieja escuela, en el que la acción a raudales y visceral en pantalla y el colorido están a la orden del día.

Aunque Rad Rodgers es un videojuego evidentemente enfocado al público adulto, lo cierto es que tenemos diversas herramientas que permiten que niños más pequeños también puedan disfrutar de él. Una de ellas es el selector de dificultad, que nos permite escoger entre fácil, normal o difícil. Sin embargo lo más determinante es la posibilidad de activar o desactivar la censura. En caso de activarla el juego nos privará de la ingente cantidad de sangre en pantalla y de los chistes verdes, dos de sus grandes alicientes.

El título trata de emular, como ya hemos dicho, a los clásicos de los 90, de modo que hay muchas características comunes con los juegos de esta época. Por ejemplo, si escogemos el nivel de dificultad normal tendremos tres vidas para intentar completar el juego, aunque siempre podremos obtener vidas adicionales. El objetivo siempre es eliminar a los enemigos que nos incomoden para poder seguir avanzando por el nivel en cuestión y hacernos con las cuatro piezas que componen el orbe que necesitamos para desbloquear el siguiente.

En total contamos con ocho niveles principales, así como algunos a modo de extra. Aunque pueda parecer poco lo cierto es que cada uno de los niveles de Rad Rodgers está repleto de zonas secretas que merece la pena descubrir, aunque también pueden ser un peligro. No habrá problema con ello, pues a lo largo de las fases encontraremos puntos de guardado en los que podremos poner nuestra partida a salvo en caso de que perdamos todas las vidas.

El videojuego es mucho más profundo de lo que pueda parecer a simple vista. Y es que a lo largo de los niveles podremos recoger diamantes, píxeles de los enemigos caídos para recargar nuestro ataque especial o incluso encontrarnos con otros personajes que nos otorgarán beneficios y ventajas para el personaje. Cabe destacar que nuestra arma también podrá ser mejorada a nuestro gusto, por lo que la personalización y la progresión son parte fundamental de Rad Rodgers.

Con el fin de aportar algo de variedad a una propuesta mayoritariamente dominada por la acción, Rad Rodgers incluye algunas zonas a las que le faltan píxeles, de modo que deberemos entrar con nuestra consola Dusty en el Pixelverso para restaurar la zona y poder seguir avanzando una vez terminados los puzles que allí encontremos. No es lo mejor de la aventura, pero es un elemento curioso y que aporta la variedad suficiente.

Lamentablemente Rad Rodgers no está exento de errores y en ocasiones nos topamos con consejos demasiado vagos que nos complican el avance, tiros de cámara poco inspirados, una inteligencia artificial enemiga bastante escasa e incluso un error en el que podemos estar inmersos en una cinemática y seguir recibiendo daño de una trampa en la que hemos caído antes de entrar en dicha secuencia. Puede que no sean errores que destrocen una partida, pero sí pueden resultar verdaderamente molestos.

El apartado visual es uno de los grandes logros de Rad Rodgers, pues logra capturar la esencia del género plataformero en la década de los 90 pero añadiendo un acabado (gracias al motor Unreal Engine 4) y un colorido que le sientan espectacularmente bien a la propuesta. Los temas sonoros también son de lo más acertados, pero debemos lamentar la ausencia del castellano tanto en el doblaje como en los textos, por lo que si no dominas el inglés podrías perderte algunos de los chistes y las referencias.

Joel Castillo

Jugabilidad: Rad Rodgers emplea todos los elementos clásicos de los videojuegos de plataformas de los 90: acción a raudales, mucha sangre, personalización de nuestro equipamiento y divertidas habilidades. El Pixelverso aporta variedad, aunque es lo menos inspirado de toda la propuesta.

Gráficos: Visualmente el videojuego de Interceptor Entertainment es una delicia, combinando elementos propios de los clásicos del género con un maravilloso acabado gracias al motor Unreal Engine 4. En la versión de Xbox One que hemos probado no nos hemos topado con ningún problema técnico reseñable.

Sonido: La banda sonora del título cumple a las mil maravillas, así como un doblaje en inglés de un gran nivel. Lamentablemente no existe traducción al castellano de ningún tipo, por lo que quienes no dominen la lengua de Shakespeare podría tener algún problema.

Duración: Rad Rodgers puede completarse en unas cinco horas, pero siempre podemos volver a jugarlo en una dificultad más elevada o buscando todas esas zonas secretas que nos saltamos en nuestra primera partida. Aun así, no hubiera estado de más que el título se extendiera durante unas horas más.

Conclusión: El videojuego de Interceptor Entertainment es una carta de amor a los plataformas de los 90, con gran protagonismo en la acción y el humor al estilo Rick y Morty. Audiovisualmente es estupendo, así como a nivel del divertimento que nos ofrece su jugabilidad, pero lo cierto es que tiene algunas fases menos inspiradas que otras y cuenta con el hándicap de no tener traducción al castellano y de hacer gala de algunos errores jugables y de concepto que nos pueden llegar a molestar.

 

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