Viajeros al tren

Trenes, apasionante medio de locomoción. Ya sea para el transporte de pasajeros o de mercancías, el caballo de hierro llegó cubriendo las praderas para quedarse. Y alguien ha de poner las vías, enganchar los vagones, levantar estaciones y crear una industria alrededor de ellas. Lo que tratamos de decirte es que si dominas Railroad Tycoon, de Sid Meier, ya tienes camino andado para ser un gran magnate ferroviario.



De Sid Meier y de su crianza en un hogar donde los juegos de mesa tuvieron una importante presencia ya hemos hablado en alguna ocasión anterior. Y eso quedó patente en la que es su gran juego por excelencia, Civilization. Un juego de estrategia que llegaba con la envoltura de un juego de tablero llevado con pulso maestro. No obstante, Civilization no era un tiro al aire exactamente. Sid Meier, que venía de diseñar simuladores de vuelo en los inicios de MicroProse, ya se había apartado de este género anteriormente, por ejemplo en 1990. Y le salió fenomenalmente, tanto como para crear otro de sus juegos legendarios: Railroad Tycoon.

Es curioso lo que les pasa a algunos de los mejores diseñadores de videojuegos, y es que la inspiración les suele venir cuando exploran terrenos en los que quizá no tenían tan contemplado el aspecto interactivo y sí más el estético. Le pasó a Will Wright cuando disfrutaba como un enano diseñando mapas para Raid on Bungeling Bay y le pasó a Sid Meier cuando dió forma a un programa de modelismo en el que, como si de una maqueta de trenes se tratase, se pudieran crear líneas de ferrocarril, señales y hacer circular a los trenes en ellas. Un concepto que gustó en MicroProse, pero en especial a alguien muy familiarizado con el tema.

Bruce Shelly es el nexo entre Sid Meier y los juegos de mesa, y es que Shelly es un diseñador de juegos de tablero que en 1986 crea para Avalon Hill el juego 1830: Railways & Robber Barons. Un juego del género magnate en el que varias compañías de ferrocarril se debaten en la jungla económica con la amenaza de la bancarrota. Es este aspecto económico el que dará el toque maestro a Railroad Tycoon, un juego en el que no solo se da libertad al jugador (dentro de sus recursos, claro está) para “modelar” su propia maqueta de trenes, sino que además tendrá que hacer frente y llevar a la ruina, si así lo desea, a sus competidores en el negocio de las vías.



El progreso ha llegado. Los caballos y las diligencias están quedando apartadas por la locomotora y los vagones de pasajeros. Estados Unidos, Inglaterra y Europa empiezan a ver sus ciudades más unidas gracias a los trenes y los raíles de acero, y múltiples potencias privadas luchan por hacerse con un mercado en auge que puede ser la llave para aprovechar florecientes industrias. La pregunta es si serás tú el magnate que finalmente conquiste el medio de transporte del siglo XX.



Antes de que el propio Sid Meier nos hiciera jurar que un turno más y nos íbamos a la cama mientras jugábamos a Civilization hasta las tantas, ya nos había cautivado con su Pirates!, un juego que nos ponía en la piel de un lobo de mar que, con patente de corso de alguna de las naciones disponibles o enarbolando bandera negra, hundía y saqueaba buques, asaltaba fuertes y buscaba tesoros y pistas de sus familiares desaparecidos, si es que cortejar a la hija de algún gobernador le dejaba tiempo. Era un juego con una libertad y un abanico de posibilidades como pocos. Y es que la mente de Sid Meier, desde sus inicios en los videojuegos, ha sido de las que piensan a lo grande.

En Railroad Tycoon, lo que pasa por la cabeza del diseñador es crear nada menos que una red ferroviaria operativa, pero dicho así puede parecer algo muy poco emocionante. Si alguien ha tenido alguna de las míticas maquetas de Ibertren, sabrá apreciar la belleza del concepto. Pero también reconocerá que después de ratito de ver el tren circulando, incluso haciendo el cambio de vías para que no se tope con el Talgo que viene de Valdepeñas, perdía algo de su gracia. ¿Pero y si le añadimos el factor comercio para que la ruta comercial entre ciudades tenga un sentido y que de paso la meta sea ganar cuanto más dinero mejor? Pues que estamos en uno de los primeros pasos de gigante del género tycoon.



En Railroad Tycoon, nuestro objetivo es prevalecer como la empresa privada ferroviaria frente a otros tres competidores virtuales que querrán arrebatarnos el mercado, e incluso absorber nuestro emporio y borrarnos del mapa. Esto lo podremos llevar a cabo en cuatro escenarios ubicados en sendo marcos espaciotemporales: El este de los Estados Unidos en 1830, el oeste de dicha nación en 1866, la Inglaterra de 1822 y la Europa central del año 1900. En cualquiera de estos puntos de partida, de dificultad variable, tendremos un siglo por delante para prosperar, teniendo que rendir cuentas de nuestras finanzas cada bienio. Si declaramos demasiadas bancarrotas o las acciones de nuestra compañía se mantienen mucho tiempo por debajo de 5 dólares, entonces nuestra empresa corre peligro de desaparecer, nosotros seremos despedidos y veremos el sueño esfumado.

Para prevenirlo, nuestra mejor herramienta en el comercio entre ciudades, las urbes que enlazaremos con nuestras vías y que ofrecerán y demandarán determinados tipos de bienes. Rairoad Tycoon es uno de los juegos pioneros en sacar provecho de este tipo de comercio, que luego sería un factor crucial en otros títulos, y que aquí nos da la vida si sabemos organizar bien nuestra red. Y es que además de vías y estaciones, lógicamente necesitamos trenes, y a cada locomotora le podemos enganchar vagones de varios tipos que satisfacen estas necesidades. Saber establecer una línea que cubra las demandas de las ciudades que conecta, y que demás lo haga en poco tiempo va a ser durante mucho rato nuestra principal preocupación.



Otra puede ser la competencia, y es que como decíamos, a menos que se haga indicado un tipo de economía amistosa al crear la partida, el resto de tiburones de los negocios querrán hundirnos en la miseria, haciéndonos la competencia y ofreciendo sus servicios en nuestras ciudades, y si éstas consideran que somos la peor opción, nuestras vías pasarán a ser de la competencia. Además, nuestro rendimiento marca el precio accionarial, y nuestros propios competidores pueden adquirir paquetes de opciones y ganar poder en nuestra compañía. Un bajo precio puede facilitarles obtener más del 50% necesario para tener la propiedad y echarnos fuera, pero la buena noticia es que a ese juego juegan todos. Tú puedes hacer lo mismo con ellos y eliminar competidores del tablero de juego, pero asegúrate de tener el riñón bien cubierto antes.

Llegado el momento, el transporte por sí mismo no será nuestra única actividad. En las inmediaciones de las estaciones que levantemos podremos establecer industrias y servicios, de manera que con el tiempo seremos capaces de erigir, por ejemplo, hoteles y restaurantes, así como fábricas que provean de mercancías, en una de nuestras estaciones para aumentar la riqueza de la zona y hacernos – aún – más ricos. Pero cuidado, porque son muchas las cosas de las que hay que estar pendiente y las desgracias ocurren. Vigila bien las trayectorias de los trenes y los cambios de aguja, no se te cuelen dos trenes en vía única y sentido contrario y salgas en los periódicos. Y eso por poner un caso.



Parecía algo tan simple como imitar una maqueta, pero no. Railroad Tycoon tiene lo que un buen juego digno de su nombre ha de tener. Sencillez de manejo y profundidad, y con ello llegan raudales de adicción. No importan los gráficos casi esquemáticos de 1990, muy en la línea de SimCity. Hasta tienen su encanto. Ni que no haya una banda sonora que acompañe el juego, aunque sí hay un magnífico tema con toques de banjo para la intro y efectos de sonido que le dan bastante gracia al juego. Son cosas que en este tipo de desarrollos son más banales y tienen menos peso en el resultado final. Al final, Railroad Tycoon se volvió leyenda por méritos propios y dio pie a tres secuelas, pero ya sin su creador detrás, tras su marcha de MicroProse para fundar Firaxis. Es que dar con un genio como Sid Meier para que te cree una franquicia mítica es un tren que pasa pocas veces en la vida.

Juan Elías Fernández

Juegos relacionados: Si te gusta juega a… No te quedes solo en el juego: 

Railroad Tycoon II

Railroad Tycoon III

Sid Meier's Railroads!

Película: Asesinato en el Orient Express

Canción: El Consorcio – El chacachá del tren

Nacho Castañón

Editor y PR en Andro4all. Licenciado en Periodismo y Comunicación Integral. Formado en El Referente, Agencia Colpisa y AlfaBetaJuega, y escribiendo sobre el mundo de la tecnología, videojuegos y deporte desde 2013. Mi perfil en LinkedIn.
Cerrar