Análisis de Railway Empire – El chacachá del tren

 

 

Ya no parecen llevarse las maquetas de trenes. Y es una pena, porque es un hobby apasionante. La fidelidad de los modelos, el elaborar escenarios con túneles, pasos de nivel, ríos y demás detalles, todo al servicio de recrear los viajes de las locomotoras más famosas del mundo desde un cuadro de mandos y sentirse el rey de los transportes ferroviarios. Pero claro, hace falta mucho espacio y quieras que no, es un desembolso importante. A aquellos hobbistas que echan en falta su Ibertren, les alegrará saber que Kalypso Media les pone la solución al alcance de su ratón. Con un juego ambientado en un marco espacial y temporal muy concreto, pero que cubre precisamente la época más apasionante de la historia de los transportes por raíles.

Railway Empire es un título de estrategia que parte de la premisa que llevan por bandera juegos como Railroad Tycoon, y es la de convertirse en el mayor magnate ferroviario, el rey de las locomotoras, vaya. Que nada vaya a ningún sitio si no es a bordo de tus trenes y pasando por tus estaciones, a eso hemos venido aquí. Ahora, entiéndase “aquí” por Estados Unidos desde 1830 y cubriendo principalmente el resto de siglo XIX. La época en la que las caravanas y diligencias vieron venir al imparable caballo de hierro.

Es en este marco socieconómico y geográfico en el que tiene lugar el escenario del juego, en el cual nuestra misión será conectar las principales ciudades norteamericanas y transportar recursos y pasajeros de este a oeste y de norte a sur. Habrá, eso sí, algunas trabas que tendremos que atender, especialmente cuando veamos que tenemos competencia. Pero si lo planificamos bien, nuestro imperio sobre raíles nos llevará a conquistar el país.

Railway Empire pertenece a una estirpe de juegos que merece la pena considerar cuando queremos matar el rato de una manera algo distinta. Cuando no nos apetece embarcarnos en una épica cruzada contra un malo malísimo, o liarnos a tiros contra todo lo que se mueve, sino algo más sosegado y amable, que no sencillo, y con un trasfondo más relajado. Y eso que establecer una red de transporte tampoco es tarea envidiable, pero tal como la presenta Gaming Mind Studio casi invita a tomarlo con calma y aprovecharlo para desconectar de otras tribulaciones, porque vamos a necesitar concentración e inteligencia para poder superar sus desafíos.

El juego, como ya hemos dicho, desarrolla su campaña a lo largo de varios capítulos que transcurren cada uno en una zona diferente del mapa de los Estados Unidos, y también en épocas diferentes, de modo que según el año y el terreno sobre el que nos movamos, la dificultad para alcanzar determinados objetivos y superar el escenario será mayor o menor. En todas ellas, estaremos al frente de una compañía que bautizaremos nosotros mismos tomando el papel de uno entre varios personajes posibles que contará con ciertas ventajas. El juego nos planteará una serie de objetivos a cumplir antes de que termine el año indicado, y si los batimos todos completaremos el escenario y podremos pasar al siguiente.

Principalmente, lo que hacemos es establecer estaciones en ciudades o puntos de abastecimiento (granjas, aserraderos, canteras, etc.) y unirlas mediante vías, tras lo cual asignamos una locomotora y creamos una ruta del punto A al punto B con la opción de poder pasar por cuantos puntos intermedios estén conectados y nosotros consideremos. En cada estación no solo se podrán subir pasajeros, sino que se cargará correspondencia y mercancías para exportación a otras ciudades de la ruta, y cuanta más actividad traiga el ferrocarril a la ciudad, más crecerá esta, más atractiva será para los visitantes y negocios, y mejores infraestructuras podremos tener en ellas.

Puesto así parece que no tenga misterio, pero el juego tiene un tutorial que es más que recomendable seguir,  porque lo cierto es que su interfaz no es especialmente intuitiva. Aunque es justo decir que una vez se le coge el truco todo viene como la seda.Railway Empire permite afinar en bastantes cosas, como el trazado de las vías, para poder sortear obstáculos o ahorrarnos unos miles de dólares al hacer un trayecto más corto, mientras que otros detalles son más bien de importancia capital, y si no prestamos atención no tardaremos en verlo.

Por ejemplo, dos trenes en la misma vía y sentidos opuestos. La tragedia se masca, pero no pasa nada, nuestras locomotoras no chocan provocando una desgracia. Simplemente, se paran en la vía a esperar que se libere el paso, o lo que es lo mismo, que borres alguna de ellas perdiendo su carga. Si prestas atención, sabrás que esto no te sucederá si en una vía que esté siendo usada por varias líneas pones una segunda vía de adelantamiento y las convenientes señales para que cuando un tren vea venir a otro de frente, éste frene y espere a que la locomotora que se acerca tome el desvío a la otra vía para luego poder proseguir. Sencillo una vez se comprende, pero hay que comprenderlo. Como hay que comprender que los trayectos son largos y los trenes necesitan en varios puntos de éstos torres de suministros para abastecer de agua, lubricante y demás.

En ocasiones, algo que ya hemos hecho con anterioridad puede que el juego nos lo deniegue, y será por algún detalle que no hemos tenido en cuenta. Todo forma parte de un aprendizaje que casi no cesa, porque la evolución de la industria trae consigo la competencia. Y con ella nuevas posibilidades en forma de eventos que podemos aprovechar a nuestro favor. Como arrebatar en subasta pública algunos recursos y granjearnos la ira de nuestros rivales, comprar negocios locales que nos darán un plus de ingresos o tomar ciertas decisiones no demasiado éticas con respecto a nuestros competidores.

Si tenemos en cuenta las necesidades de mercancías que demandan las ciudades y sabemos jugar bien nuestras cartas, podremos ganar una importante suma de dinero conforme la actividad de nuestro emporio avance, y puntos de investigación que se nos otogan cada mes y que sirven para desbloquear nuevas tecnologías. Varias de ellas son componentes o metodologías que hacen más eficientes los transportes y reducen el consumo y desgaste de las máquinas o incrementan los beneficios, pero también figuran entre ellas decenas de locomotoras desbloqueables (más de 40 de ellas) con mejores prestaciones y que nos permitirán establecer nuevos tipos de servicio. Algo que se verá reforzado si añadimos vagones de diferente condición y asignamos un equipo de maquinistas y operarios variados para sacar el máximo partido posible. Podemos incluso contratar guardas de seguridad por si algún desperado tiene la loca idea de asaltar el tren de las 15:10 a Tennessee.  Cosas que pasan.

Pero si interesante es la campaña de Railway Empire, no menos divertido es experimentar con un modo libre, que eso sí, hay que abordar una vez ya nos hayamos familiarizado sobradamente con el juego para poder sacarle todo el jugo. Podemos incluso diseñar nuestros propios escenarios y compartirlos con la comunidad para ver si pueden superar nuestros retos. Y en última instancia, podemos simplemente establecer un recorrido, y mediante el modo cámara, subirnos al tren y disfrutar del viaje viendo el paisaje y las ciudades, que si bien no son especialmente bulliciosas, al menos sí presentan algo de animación.

Railway Empire no te convertirá en un temible conquistador ni pondrá el mundo a tus pies, pero te va a dar una vía de evasión que es como la evolución de aquellas maquetas antiguas. De hecho, viene a mezclar este modelismo con una estrategia de gestión para dar lugar a una mezcla bastante interesante, aunque no perfecta. No es el aspecto técnico su punto fuerte, aunque ni falta que le hace, y algunas incidencias del juego podrían estar mejor explicadas. Pero sí es un título con una cierta elegancia y un atractivo inherente a su temática y ambientación que supone que supone una refrescante y más sesuda opción al shooter del momento. Anímate a subirte a este tren.  

Juan Elías Fernández

Gráficos: Nada espectacular, pero sí que cumplen muy bien, dando a veces la sensación de estar ante un elaborado juego de mesa.

Sonido: Su banda sonora es bastante correcta, pero sin grandes alardes. Lo que sí es de destacar es el doblaje, con voces de sobra conocidas.

Jugabilidad: Los menús y posibilidades de Railway Empire pueden resultar apabullantes, sobre todo porque cada elemento parece tener un mecanismo incluso para poder comprarlo. En cuanto cojas práctica, todo fluirá orgánicamente, pero es necesario romper la mano antes.

Duración: No te preocupes por lo que te pueda durar la campaña porque su modo libre te puede hacer el juego prácticamente eterno.

Conclusión: Cuando Kalypso Games nos presentó su juego diciendo que era el digno sucesor de Railroad Tycoon pensamos que eran palabras mayores. Y lo son, para qué engañarnos. Pero resulta que no han dicho ninguna mentira. Railway Empire es, en efecto, un muy digno heredero de este clásico, un juego que tiene sus cuestas hacia arriba pero que se las apaña para desprender encanto. Será la ambientación, será su atención al detalle en lo que a todas las cosas ferroviarias concierne o será una mayor profundidad de la que a simple vista puede parecer. O puede que sea un extraño placer atávico que experimenta el ser humano al conseguir hacer que un mostrenco de acero de montones de toneladas cruce un continente entero sobre una vía. Sea lo que sea, es una sensación placentera y un reto al mismo tiempo. Así que quienes gusten del género tycoon, de los detalles de ingeniera o sencillamente de lo trenes, que suban a bordo de este expreso.

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