Somos de colores

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¿Te sorprende ver un juego de Reservoir Dogs 25 años después, una película que tampoco es que sea un derroche de acción y se sustenta sobre todo en personajes y diálogos? Pues aquí está, es más, es el segundo juego con esta marca. El primero, lanzado para PlayStation 2, PC y Xbox, fue básicamente un bodrio. ¿Pueden Big Games superar el listón? Por suerte sí, y además con una propuesta de jugabilidad muy curiosa que implica manejar el tiempo.



Hay, y seguramente siempre habrá, un halo de extrañeza que rodea la sola idea de hacer un videojuego de Reservoir Dogs, un film de Quentin Tarantino que cuenta con un culto tremendo en todo el mundo. Pero también un film que no es que se preste excesivamente a los campos del entretenimiento interactivo. ¿Por qué?, es la pregunta. Reservoir Dogs no es una licencia fácil, su público mayoritario es el del cine negro y no necesariamente el que tiene afinidad hacia los videojuegos. La propia narrativa de la película hace que trasladar su espíritu a un juego sea algo complicadísimo. Entonces, de nuevo, ¿por qué? La respuesta puede ser por qué no, si no fuera porque el anterior intento de Eidos salió bastante rana. Ahora, Big Games quiere probar suerte en el 25 aniversario de la película con Reservoir Dogs: Bloody Days un juego de acción pura y dura con un toquecito de estrategia.

Si eres aficionado a los juegos de mesa, conocerás quizá el juego Cash ‘n Guns, donde una banda de atracadores se reparten el botín de manera no muy equitativa, haciendo que los jugadores lleven a cabo un mexican standoff de los que tanto gustan a Tarantino en cada turno. Bravatas, faroles, amenazas, insultos, gente apuntándose mutuamente, tensión. Eso casa más con Reservoir Dogs, pero no pega con lo que a priori se espera de un videojuego. Big Star, sin embargo, ha querido tirar por una novedosa calle de enmedio para acudir a la nunca del todo fácil acción táctica y representar cómo son los golpes que llevan a cabo los señores de colores en una precuela a la película.



No es un twin stick shooter, esos juegos de acción frenética donde con tienes que moverte y apuntar en todas direcciones al mismo tiempo, en lo primero que uno piensa cuando le dicen que va a jugar a un videojuego basado en Reservoir Dogs. Pero por otro lado, Reservoir Dogs: Bloody Days no llega tampoco con la idea de ser el film de Tarantino llevado al pie de la letra. De hecho, más bien nos encontramos ante una precuela, un juego que nos muestra a la banda formada por los señores Rosa, Azul, Blanco, Rubio, Naranja y Marrón a las órdenes de Joe Cabot llevando a cabo asaltos por toda la ciudad. Da igual que sean restaurantes que el mismo departamento de policía, no hay caja fuerte a salvo de los señores de colores, y eso va a ser cosa nuestra.

Reservoir Dogs: Bloody Days nos muestra en una sucesión de 18 golpes delictivos la formación de la banda y su proceder de una manera mucho más movida y directa a como vimos en pantalla, donde realmente conocimos los prolegómenos y consecuencias de un atraco que no sale según lo deseado. Aquí, Big Games nos sumerge de lleno en el meollo de la cuestión, con un equipo de al menos dos de los señores trajeados convenientemente armados entrando ya sea por las buenas al principio o bien directamente a sangre y fuego en las instalaciones donde se encuentre el botín objetivo, en un desarrollo de niveles que recuerda irremediablemente a Hotline Miami. Y es que si bien las maneras de liquidar a los enemigos que salgan al paso no son tan creativas, su vista cenital y el uso de un arsenal de armas que caerán de las frías manos muertas de nuestras víctimas acudirán al momento a la memoria de quienes hayan jugado a este violento juego. No pasará lo mismo cuando tengan contacto con la mecánica que da el toque particular a este título.

Reservoir Dogs: Bloody Days se define como un juego cooperativo para un solo jugador. Y lo más chocante es que así es, tal cual. Es un juego de acción en tiempo real, pero al mismo tiempo es un juego por turnos, donde controlamos a un personaje, pero al mismo tiempo a todos, y todos acabarán actuando a la vez. Para que se dé esto es necesario manipular un poco las leyes de la naturaleza y enredar con el tiempo para hacerlo retroceder a nuestro antojo. Como ya veíamos en su tráiler, un vídeo que mostraba al Sr. Rubio cayendo de un disparo para, tras rebobinar el momento, ser salvado in extremis por el Sr. Rosa, que se carga a su asesino. Esta es la idea táctica del juego, una mecánica que depende en buena medida de nuestro desempeño con el personaje inicial. El primero en actuar será quien marque, en función del tiempo que pase hasta que caiga o nosotros hagamos retroceder el tiempo, la cantidad de segundos que tendrá el resto para actuar cuando les llegue el momento mientras los compañeros repiten mecánicamente las acciones que hemos llevado antes a cabo.



Esto permite corregir errores si es que, por ejemplo, obedecemos a nuestro instinto y nos lanzamos a tumba abierta, o si se nos cuelan enemigos hasta la cocina y nos disparan cobardemente por la espalda. Mientras quede uno de los señores por actuar, podremos ponerle remedio, a la vez que nos servirá para que cada miembro actúe por su cuenta y podamos tender emboscadas o definir cualquier otro curso de acción en grupo. Sin embargo, hay que tener en cuenta algunas cosas antes de retroceder el tiempo alegremente. La primera es que no hay una inteligencia artificial en este juego para nuestros compañeros, ellos simplemente se quedarán plantados en el sitio o harán lo que sea que hayan hecho si han actuado ya este turno, y lo harán mecánicamente. Lo que implica que darán los mismos pasos, dispararán a los mismos puntos y recogerán las mismas armas. Y al igual que podemos solucionar un error anterior, también podemos arruinar un buen movimiento si resulta que le quitamos de las manos a nuestro socio la escopeta con la que tres segundos después descerrajará dos tiros a los últimos policías que cerraban el paso con sus pistolas. Con los puños solamente, ya te aseguramos que no saldrá tan bien.

En cada una de las misiones podremos ganar una cantidad de dinero al obtener el botín, además de saquear por nuestra cuenta tanto a civiles como cajones, cajas registradoras y demás lugares susceptibles de tener algo de valor que veamos, y esto nos servirá para desbloquear nuevas misiones, personajes y, si nuestro rendimiento ha sido bueno (el juego invita a conseguir mayor puntuación encadenando combos de muertes y acciones cooperativas), armas con las que empezar un nuevo trabajito. La manera de proceder es escoger el golpe, para el que serán necesarios ciertos señores que deben sobrevivir sí o sí, y se nos puede dar la opción a añadir más que sean prescindibles, con la particularidad de cada uno tiene unos valores de velocidad, vitalidad y robo (cuánto tardan en apoderarse de un botín) diferentes según su personalidad.

A ellos les equiparemos el arma que creamos conveniente y tendremos que ir guiándoles hasta las marcas para que al menos los principales coincidan en ellas y se pueda proseguir. En ocasiones habrá que trasladar un botín, saquear contrarreloj o dar caza a alguien que se escapa, pero por lo general, salvo que el juego se esté reservando una gran traca final, lo cierto es que las misiones son bastante parecidas y no presentan mucha variedad. Dado que tampoco hablamos de un desarrollo lineal, el juego no tiene mucha más trama, y solamente las frases sacadas de la película que podemos ver en las pantallas de carga, e incluso reproducidas durante breves momentos de charla en plena faena nos recuerdan que estamos en el mundo de Reservoir Dogs.



Porque el aspecto de los personajes, desde luego, no lo hará. El juego hace uso del título pero no de las apariencias de Steve Buscemi, Tim Roth, Quentin Tarantino, Harvey Keitel, Michael Madsen y el resto de intérpretes del largometraje. En su lugar presenta personajes totalmente diferentes y con un estilo cartoon bastante estilizado. Es lo más llamativo en un apartado visual donde tampoco hay nada especialmente destacable. Los escenarios son correctos, con los elementos necesarios y definidos en su justa medida. La banda sonora tiene temas un tanto reminiscentes del rock sin que sea una música especialmente memorable y no hay voces para acompañar los diálogos. El apartado técnico del juego, la verdad es que no enamora, pero tampoco lo necesita al poner todas las fichas en su jugabilidad distintiva. Al contrario, la sencillez no le va nada mal.

Una jugabilidad a la que, eso sí, hay que encontrar el truco, y esto puede llevar un rato. No porque sea difícil sino porque Reservoir Dogs: Bloody Days es un juego donde no hay que hacer lo que más ganas tenemos de hacer, y es avanzar a tumba abierta y pegar tiros como si no hubiera un mañana. La munición se gasta, el ruido alerta a los enemigos, nuestros compañeros están indefensos hasta que les llegue su momento y es conveniente saber manejarse con el retroceso temporal, pero eso llevará unos cuantos intentos. Cuando se domina, hasta puede resultar gratificante. Pero mientras, es fácil que incluso llegue a frustrar. Es una propuesta curiosa, no muy común, y no está mal ejecutada pese a que en determinados momentos suponga un pequeño “corte de rollo” cuando en mitad del frenesí se agote el crono. Dicho esto, Reservoir Dogs: Blood Days es con mucho el mejor juego que se ha hecho sobre la franquicia, y aguanta el tipo mejor que otras muchas adaptaciones de cine. Con el tiempo aprenderás a comportarte como un profesional y sacarle todo el partido, como pide a sus compinches el Sr. Rosa.



Jugabilidad: El control es bastante bueno y la mecánica de rebobinar te puede resultar incómoda al principio, pero cuando la domines verás que tiene mucho jugo.

Gráficos: Bastante discretos, la verdad. El aire comiquero no le va tan mal, no obstante.

Sonido: No esperes oir el Hooked on a Feeling, si es lo que te preguntas, ni ninguna voz famosa. Ninguna voz, en general.

Duración: Con 18 misiones y todas rejugables para poder desbloquear más armas, el juego puede dar bastante de sí.

Conclusión: Si no se puede acusar de algo a Reservoir Dogs: Bloody Days es de ir a lo fácil. Al contrario, hay unas cuantas filigranas en este juego. Primero en lo que respecta a su licencia, ubicando el juego en un momento anterior a la película, cambiando el aspecto de los personajes, mostrándonos un lado en el que Tarantino no profundizó demasiado, y luego en su propia mecánica. Un juego cooperativo para un solo jugador es lo más parecido a un oxímoron hecho videojuego, y sin embargo aquí está. Pero no sin una toma de contacto un poco farragosa, con una curva de aprendizaje que puede llegar a desesperar al que busque acción 100% directa, y una cierta repetición en sus niveles. La cuadratura del círculo no se hace a la primera, y aunque no sea perfecto hay buenas ideas en Reservoir Dogs: Bloody Days como para esperar más trabajos de grandísimo nivel con el sello de Big Games en un futuro. 

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Aúna ideas de juegos como Limbo y Hotline Miami para mostrar el lado más movido del universo de Tarantino.

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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