¡Balas! ¡Necesito balas!

[videoyoutube]1214[/videoyoutube]

Si te creías que fue Danny Boyle el que revitalizó el género zombi con 28 días después estás bien equivocado. Los jugones ya sabíamos que los zombies volvían, y por todo lo alto, cuando Capcom lanzó uno de los survival horror por excelencia: Resident Evil.

En Resident Evil todo escasea. La munición, las habitaciones en las que podemos respirar tranquilos, los aliados, las hierbas, la vida. Todo. Sólo hay dos cosas que sobran: zombies y el mogollón de sustos que nos esperan detrás de cada puerta y de cada esquina de la mansión de Umbrella Corp.

Sé que me vais a llamar pesado porque ya lo he dicho más veces, pero el catálogo de salida de PlayStation durante sus primeros años de vida fue simplemente espectacular. Hablamos de cuatro o cinco títulos que vieron la luz por primera vez gracias a la consola de Sony y que hoy en día son referentes absolutos de sus géneros.

Resident Evil es uno de ellos. Vale que con los años la premisa ha degenerado por otros derroteros que te pueden gustar más o menos, pero en su concepción fue un título magistral como pocos.

La historia hoy nos puede sonar a refrito pero, repito, en 1996 todavía no había explotado la moda del zombi y el mayor exponente del género seguían siendo los no-muertos de Romero, que ya peinaban canas. La historia en cuestión tampoco descubría la sopa de ajo: éramos un cuerpo de élite de la policía que tenía que ir a investigar unos sucesos extraños a una mansión. La gracia de todo era aparecer allí y ver, a los pocos minutos, que aquella casa estaba infestada de zombis y que no había escapatoria de aquellas cuatro paredes a corto plazo.

Después de aquella horrorosa introducción en imagen real que puedes ver en el vídeo, el juego era el perfecto compendio de cómo hacer un survival horror. Posiblemente sea el mejor ejemplo, junto a Silent Hill, para enseñar a cualquier aspirante a diseñador de videojuegos. A los pocos sustos que había, Capcom supo dotar al título de una atmósfera malsana que inundaba todos los rincones de la mansión. No es que hubiera miles de zombis, aunque eran unos cuantos, para qué negarlo, pero la sensación de que el peligro acechaba en cualquier momento era permanente. Esa sensación crecía al atravesar cualquier habitación, momento que Capcom supo implementar de manera magistral colocando una animación de una chirriante puerta de madera mientras la consola cargaba la estancia en cuestión.

A esta ambientación opresiva habría que sumarle dos conceptos más. El primero, el juego de cámaras. Con los años he leído a mucha gente que lo criticaba con dureza cuando me parece un acierto y de los gordos. Es cierto que las vistas lastraban ligeramente el control (una minucia para los que en su día jugamos a La abadía del crimen) pero el juego de cámaras fijas ayudaba todavía más, si es que era posible, a sumergir al jugador en la historia. Aquello de estar en una habitación y no saber si al fondo de la misma había un zombi hambriento provocaba muchísimo más mal rollo. Pensadlo, con una cámara al hombro se habría perdido todo atisbo de tensión.

El segundo, y con esto vuelvo al principio y cierro el texto, la escasez. Resident Evil era un juego más que difícil (de hecho, quien esto escribe no se lo consiguió pasar en su día) en gran medida gracias a la poca munición que teníamos, y que debíamos administrar sabiamente, así como las pocas hierbas (la mejor analogía con el mundo de las drogas desde las setas de Super Mario) que nos ayudaban a recuperar vida.

¡Qué narices! Si no te ha picado ya el gusanillo por probar Resident Evil o volver a la mansión Umbrella, es que no tienes sangre en las venas. En su día tuve que jugarlo de día porque era tan cagado que no soportaba la tensión que suponía hacerlo de noche y sin luz en casa, pero por volver a disfrutar de un survival horror en condiciones estaría dispuesto a manchar la ropa interior una vez más..

 

Jaume Esteve, colaborador de AlfaBetaJuega

——————————————————————————————————————————-

Juegos relacionados

Resident Evil: Revelations

Resident Evil 4

Resident Evil 6

 

No te quedes solo en el juego

Libro: Zombi- Guía de supervivencia de Max Brooks

Película: 28 días después, de Danny Boyle

Canción: Mein Teil de Rammstein

Publicaciones relacionadas

Cerrar