Reviviendo el terror

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La nostalgia y el terror vuelven a ser partícipes de las mentes de los jugadores. Con Resident Evil: Origins Collection, Capcom nos brinda la oportunidad de revivir dos de los clásicos de la franqucia survival horror por excelencia, para que podamos volver a aventurarnos en los inicios de la extensión del virus T con un aspecto mucho más pulido y adaptado a los tiempos que corren.

Resident Evil es una de las franquicias survival horror más prestigiosas de todos los tiempos. No cabe duda de que la saga iniciada en la década de los noventa se ha convertido en todo un referente en el género, aunque poco a poco ha ido perdiendo su esencia, pasando a convertirse en una saga en la que predomina la acción y el miedo pasa a un segundo e incluso un tercer plano. Pero en Capcom son conscientes de que las grandes joyas nunca dejan de brillar, aunque a veces sea necesario un buen pulido de las mismas.

Y esto es precisamente lo que nos encontramos con Resident Evil: Origins Collection. Un estupendo respiro en la franquicia que nos devuelve a sus inicios para adentrarnos nuevamente en la mansión Spencer y en el tren de los horrores que protagonizan, principalmente, Resident Evil y Resident Evil 0, los dos títulos incluidos en este recopilatorio. Sin duda, la ocasión perfecta para volver a ponernos a los mandos de Jill Valentine, Chris Redfield, Rebecca Chambers y Billy Coen con un aspecto mucho más nítido, pero manteniendo su gran esencia de los títulos clásicos. 

Y, como no podía ser de otra manera, desde la compañía nipona han querido acordarse de todos aquellos jugadores que siguen suspirando por un título de estas características, por lo que se han mantenido al completo los controles clásicos (aunque son completamente personalizables para adaptarse a nuestras necesidades), además de incluir el mítico formato 4:3, por si deseamos tener una experiencia mucho más cercana con los videojuegos que se han reedicionado. Aunque, por defecto, viene seleccionada la opción de los 16:9, para que podamos apreciar las numerosas mejorar que se han incluido en esta ocasión. Y es que el terror nunca había estado tan bien proyectado en los tiempos modernos.

Como recordarás, y si no lo recuerdas te refrescamos la memoria, en lo referente a Resident Evil ya te ofrecimos nuestro completo análisis en el momento en el que apareció en formato digital en las diferentes plataformas. Te dejamos el enlace de dichos análisis, por si quieres echarle un ojo, aquí mismo. Destacamos que ambas versiones corresponden a PlayStation 4.

Lo cierto es que, aunque los dos títulos guardan grandes diferencias argumentales, la mecánica resulta de lo más similar, por lo que no podemos sino realizar un análisis general de los grandes aspectos, adentrándonos en lo verdaderamente importante que pueda contener cualquiera de los dos títulos. A este respecto, hay que destacar que es una auténtica delicia poder volver a disfrutar de un par de videojuegos en los que el mal acecha en cada esquina, de manera inesperada para todos aquellos que se enfrenten por primera vez a la propuesta, con zombis surgiendo por cualquier resquicio que podamos imaginar, perros infectados acechando para ponernos las cosas difíciles, mezclas de hierbas, cintas limitadas para salvar la partida y un sinfín de detalles que provocan una sensación nostálgica y maravillosa para cualquier jugador de los noventa. 

Porque, precisamente esto es lo que resulta más llamativo y atractivo de Resident Evil: Origins Collection: el mantenimiento de todos los elementos que hicieron grandes a estos dos títulos, sin apenas cambiar nada, para que la experiencia sea absolutamente la misma que la vivimos hace un par de décadas. Podemos volver a sentir la tensión de no controlar a la perfección la trayectoria de nuestros disparos, de no saber qué encontraremos detrás de cada puerta o de cada escalera (con sus características escenas con el fondo oscuro), de buscar una estancia de guardado y sentirnos realmente seguros junto a una máquina de escribir… En definitiva, una ocasión perfecta para volver a aterrorizarnos y poner a prueba nuestros nervios con todas las características que contienen estos dos títulos.

Teniendo en cuenta todos estos detalles, se sigue echando de menos que en Resident Evil 0 siga sin haber un baúl en el que guardar todos los objetos que se nos presentan en la zona del tren, el Ecliptic Express, aunque eso sería perder la esencia de lo que nos encontramos en primera instancia. 

La gran diferencia entre los dos títulos radica en que, en Resident Evil, contamos con la posibilidad de elegir a Jill o a Chris para afrontar la aventura (siempre por separado) para completar el argumento viviendo los dos caminos diferentes que toman los protagonistas de esta aventura. Algo que contrasta notablemente con las posibilidades que ofrece Resident Evil 0, permitiéndonos alternar entre Rebecca y Billy en todo momento e, incluso, ofreciéndonos la opción de controlarlos a ambos a la vez, uno con cada joystick; sin duda, una propuesta de lo más interesante que resulta muy útil a la hora de afrontar diferentes retos, especialmente los puzles que se nos presenta a lo largo del juego. Unos puzles que apenas han cambiado un ápice y que tanto hemos echado en falta en las últimas entregas de Resident Evil. Además, tanto la joven miembro de S.T.A.R.S. como el presidiario Coen tienen diferentes características que aportar un tinte estratégico al título; por ejemplo, Rebecca es la única que puede mezclar hierbas, mientras que Billy es capaz de mover grandes objetos.

Pero vamos con lo verdaderamente importante, que son los cambios que se han integrado en las dos reediciones de estos fantásticos títulos.

En cuanto a la jugabilidad, se incluye la posibilidad de seleccionar el control ortopédico de los movimientos de nuestros protagonistas (altamente recomendable para vivir la experiencia en su máximo esplendor y dificultad) o elegir unos controles totalmente renovados y adaptados a las características de los títulos de última generación. Un gran gesto por parte de Capcom para tener en cuenta a todos aquellos jugadores que han crecido con unos controles totalmente diferentes a los que incluían las propuestas originales. 

Adentrándonos en el terreno técnico encontramos ciertas luces y sombras. Es cierto que el aspecto sonoro es una completa delicia para todos aquellos sensibles a los sonidos y ruidos repentinos. Esto hace que jugar a las remasterizaciones de Resident Evil y Resident Evil 0 a oscuras y con auriculares sea un reto cardíaco no apto para todos los jugadores, ya que se ha conseguido acertar a la perfección con la reedición de los elementos sonoros, mucho más nítidos, estridentes y descriptivos respecto a lo visto hace casi 20 años. El crepitar de la lluvia, el traqueteo de un tren, el crujir de la madera e infinidad de detalles que asombran al mismo tiempo que crean una potente tensión. 

No obstante, no es oro todo lo que reluce y la joya no se ha pulido todo lo que se podría. Aunque hay una innegable mejora es el aspecto visual de ambos juegos, sigue adoleciendo de su edad y algunas texturas resultan tremendamente irregulares, especialmente en los escenarios, con texturas borrosas y desiguales, algo que se extenúa en un granulado de lo más molesto en Resident Evil 0. Incluso en las expresiones faciales de los personajes se puede apreciar cierta rigidez, más allá de las cinemáticas, que demuestra el auténtico potencial del motor gráfico empleado en ambos títulos. Aun así, el resultado es más que satisfactorio, aunque el renderizado no sea todo lo perfecto que convendría. Todo ello se traduce en unos fenomenales 1080p que rejuvenecen los títulos de un modo más que aceptable.

Pero no todos son aspectos negativos, ya que los efectos de luces y sombras son sorprendentes y consiguen crear un ambiente mucho más potente y realista que aporta un plus a la dosis de terror que nos aguardan en Resident Evil: Origins Collection. Además, la gran mayoría de escenarios se han cuidado en el aspecto técnico, conteniendo muchos más elementos y detalles respecto a las propuestas originales, algo que se agradece y que resulta mucho más atractivo tanto en lo visual como en lo jugable.

Y, por si esto pudiera parecer poco, en Resident Evil 0 también se ha incluido el denominado y aclamado Modo Wesker, que nos permite disfrutar de la propuesta junto al villano más mítico de la franquicia Resident Evil y que convierte la propuesta en un paseo, ya que contamos con habilidades sobrenaturales como las que dispone el bueno de Albert en Resident Evil 5, juego con el que comparte atuendo. En dicha modalidad Wesker sustituye Billy y Rebbeca, por su parte, adquiere un tinte mucho más oscuro en su indumentaria y aspecto general. Una ocasión perfecta para rejugar el título desde otra perspectiva y que solo se activa una vez hayamos superado la propuesta original.

En definitiva, con Resident Evil: Origins Collection contamos con la ocasión perfecta para volver a adentrarnos en un universo que ha evolucionado tanto como se ha degradado con el paso del tiempo. Capcom nos ha demostrado que las grandes joyas nunca dejan de brillar, aunque no está de más sacarlas a relucir con mejor aspecto del que recordábamos. Objetivo cumplido, señores.

Juan Montes


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Valoración final:

Jugabilidad: La jugabilidad de Resident Evil: Origins Collection es una de las grandes premisas que invitan a jugar a estos son títulos. La posibilidad de rescatar el manejo raquítico y ortopédico del debut de la franquicia o la opción de disfrutar de la propuesta con una mecánica totalmente diferente es un aliciente que no se puede pasar por alto. Resulta una verdadera maravilla recuperar las grandes cualidades que hicieron grande a la franquicia Resident Evil desde sus inicios. 

Gráficos: Evidentemente, resulta complicado renderizar un título de hace dos décadas, pero el aspecto que lucen tanto el remake del primer Resident Evil como el de Resident Evil 0 cumplen con las características que se pudieran esperar en este aspecto. No obstante, lejos de ser un producto perfecto gráficamente, sigue conteniendo texturas borrosas e irregulares y en las facciones de los personajes aún se aprecian ciertos tintes de rigidez que los hacen parecer muñecos de cera en determinados momentos. Aun así, el resultado es bastante notable.

Sonido: Probablemente sea uno de los aspectos en los que más destacan ambos títulos. Los efectos sonoros han sufrido una clara mejoría respecto a las propuestas iniciales. Es cierto que los gruñidos de los zombis siguen siendo los mismos que por aquel entonces, pero el entorno está mucho más conseguido a través de los diferentes sonidos que nos rodean y que consiguen que la experiencia sea mucho más terrorífica e inmersiva de lo que recordábamos. 

Duración: Como suele ocurrir en estos casos, la duración depende de la experiencia de cada jugador. No obstante, si tenemos en cuenta los parámetros medios, los dos títulos pueden superarse entre las 20 y 25 horas, aunque en ambos casos se tratan de videojuegos altamente rejugables que ampliarán este margen para los usuarios más ávidos.

Conclusión:

Como decimos, con Resident Evil: Origins Collection contamos con la posibilidad de revivir dos de los grandes pioneros en el género survival horror, exprimiendo todas sus grandes cualidades y afrontando sus propuestas con gráficos mejorados y una jugabilidad flexible para las necesidades de cada jugador. Un trabajo realmente notable para todos aquellos que disfruten con este tipo de videojuegos y deseen volver a visitar el tren y la mansión de los horrores. El mal llama a tu puerta, una vez más.
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