Muchos zombis que matar

Una de las sagas de acción más populares de la actualidad, Resident Evil, se estrena en Nintendo 3DS con un título de acción puro y duro. Y es que el componente aventurero ha quedado reducido prácticamente a la nada a favor de los enfrentamientos y las carnicerías. ¡Preparaos para aniquilar una y otra vez a miles de muertos vivientes!

Mencionar las palabras Resident Evil es sinónimo de evocar una de las sagas de terror y acción más queridas, exitosas e influyentes de las últimas dos décadas. La serie ha aparecido en multitud de formatos (las distintas PlayStation, GameCube, Xbox 1 y 360, portátiles, etc.), alcanzando un nivel de calidad general muy alto. Bien, pues dicha franquicia no ha querido saltarse el lanzamiento de Nintendo 3DS y Capcom ha realizado una especie de “versión extendida” de uno de los minijuegos complementarios que debutaran en Resident Evil 4.

La acción gana enteros

Olvidaos por completo de la mecánica de juego clásica de esta serie, es decir, aquella que se componía de exploración, resolución de puzles y continuos sustos. Y es que en Resident Evil: The Mercenaries 3D lo que priman son los enfrentamientos contra continuas oleadas de zombis y demás monstruos, criaturas a las que tenemos que hacer frente estoicamente.

De esta forma, la jugabilidad de este cartucho es bien simple: debemos apretar el gatillo a destajo a lo largo de todas las misiones, una tras otra. Así de fácil… en teoría, ya que el título va ofreciéndonos distintos retos a medida que avanzamos. A corto plazo esta mecánica de juego se hace entretenida pero, a medida que progresa el título, muchos jugadores (sobre todo los que no comulguen especialmente con este tipo de producciones) pueden acabar algo cansados por su inalterabilidad.

Dos mejor que uno

Por fortuna, uno de los ingredientes que aportan diversión añadida al cartucho es la incorporación de modo cooperativo para dos jugadores. Merced a esta modalidad es posible participar acompañados en las carnicerías de zombis, función que siempre es agradable y que añade un interés especial. Además, cada jugador puede elegir libremente el personaje al que quiere controlar. Leon S. Kennedy, Albert Wesker, Jill Valentine o Chris Redfield son algunos de los contendientes.

Cada misión se desarrolla en un escenario extraído de algunas de las últimas ediciones de Resident Evil, ofreciendo bastante variedad… mientras dura, ya que se trata de un título realmente corto, cuya única aportación reseñable en este sentido es el tema de las puntuaciones. Si sois de los que se “pican” con este tipo de cosas, sacaréis más jugo al título.

Gráficamente la aventura es de lo mejorcito que ha dado la consola hasta este momento. La cantidad de personajes que aparecen en pantalla es muy alta, las texturas aparecen bastante definidas y los fondos son muy sólidos. Poco que achacarle en este apartado más allá de alguna que otra brusquedad.

Y el sonido sigue los mismos derroteros, con efectos contundentes y variados y una banda sonora que se adapta bien a la acción. Si hubiera contado con voces en castellano, ya lo hubiera bordado.

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