Chapa y pintura

Bandai Namco ha estrenado la secuela de Ride, el videojuego de motociclismo estrenado en 2015. Tan solo un año y medio después, los chicos de Milestone han desarrollado la segunda entrega, que ofrecer nuevo contenido y modos jugables con los que conquistar a los seguidores del motor sobre dos ruedas en PlayStation 4, Xbox One y PC.

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En los primeros meses de 2015 llegaba Ride, una nueva franquicia de motociclismo de los creadores de SBK que apostaba por un lanzamiento intergeneracional con el que atrapar a usuarios de todas las plataformas. Pese a tratarse de un título disfrutable sobre todos para los apasionados del motor sobre dos ruedas, los jugadores señalaron la escasez de contenido tanto en la cantidad de vehículos disponibles como, sobre todo, en lo relativo a los circuitos.

Con el objetivo de superarse, el estudio Milestone, que ya ha desarrollado diversos juegos de esta temática en lo que llevamos de año, acaba de estrenar la secuela de Ride, que esta vez solo ha aterrizado en PlayStation 4, Xbox One y PC. Su principal valor respecto a la propuesta original es el incremento de opciones jugables y de los aspectos en los que su público había incidido tras el lanzamiento del primero. Por tanto, parece que los responsables del desarrollo han prestado atención a las críticas y han tomado medidas. 

Sin embargo, cabe analizar si el progreso ha sido suficiente como para motivar una segunda entrega tan poco tiempo después del lanzamiento del título también distribuido por Bandai Namco. A continuación te ofrecemos nuestras impresiones sobre la versión de PlayStation 4 de Ride 2.

Milestone ha tratado de extender la experiencia de la primera entrega de la saga y lo cierto es que lo ha conseguido, al menos parcialmente. Desde el mismo inicio del juego se hace patente el interés por incorporar opciones personalizables con las que convertir la experiencia del jugador en única o, al menos, diferente a la del grueso de usuarios. De este modo, el apartado de creación del piloto, hombre o mujer, aunque reducido al inicio, esconde más adelante diferentes formas de modificar el aspecto del personaje.

Este es uno de los añadidos de Ride 2, que permite cambiar la vestimenta del protagonista o su tipo de conducción, que en ocasiones requerirán de créditos del juego, que también pueden adquirirse mediante micropagos, para hacer efectiva la modificación. El jugador puede, por tanto, escoger entre diferentes monos, cascos, guantes o botas de diferentes marcas reales para que su piloto se convierta en el más destacado de la pista, al menos en cuestiones estéticas.

Sin embargo, el elemento clave es su motocicleta. Tras la carrera introductoria con la que tener el primer contacto con el asfalto, el usuario debe escoger entre cuatro motos diferentes, todas ellas de diferentes características y para enfrentarse a diferentes estilos de pilotaje. Sin embargo, una de ellas, a elegir entre KTM Duke 690, Husqvarna FS 450, Mr Martini Peace Sixty2 o Honda NSR 125 R, acompañarán al piloto hasta que obtenga los créditos necesarios para hacerse con una nueva.

No obstante, los modos rápidos de juego, entre los que se encuentran las carreras rápidas, las pruebas de tiempo y la pantalla dividida, permiten también hacer uso de cualquier moto en calidad de prestada, impidiendo sin embargo que cualquier mérito en pista sea recompensado al finalizar la prueba en cuestión. Aún así, se trata de una forma sencilla de probar cualquier moto fuera del alcance del jugador al menos en los primeros compases del juego.

Las opciones son amplias, pues esta secuela incrementa sobremanera la cantidad de motos a nuestra disposición con un total de 180 diferentes. Además, si el jugador desea conocer hasta el más mínimo detalle técnico o histórico de cualquiera de ellas, puede aprovechar las pantallas de carga para leer información al respecto. Una incorporación útil sobre todo para los amantes del motociclismo en todas sus vertientes.

Para sacarles el máximo partido y evitar que cojan polvo en el garaje, el jugador dispondrá de múltiples opciones jugables para pilotar su moto en diferentes circuitos, treinta en total, una cifra que duplica la cantidad de recorridos disponibles en el primer videojuego de la saga. Además, este amplio surtido contiene escenarios de todo tipo, disponiendo desde circuitos clásicos hasta rutas urbanas o en entornos rurales muy abiertos, que variarán notablemente dependiendo de la condición climatológica seleccionada. Por ejemplo lluvia, prácticamente imperceptible en lo jugable y solo apreciable en lo visual.

De este modo, podremos pilotar, por estricto orden alfabético, en Airport Fastlane, Almería, American Highway, Castelletto, Donington Park, Eastern Mountains, Franciacorta, Hellenic Towers, Imola, International North West 200, Macao, Magny-Cours, Miami, Milán, Monza, Norte de Gales, Nürburgring GP, Nürburgring Nordschleife, Ottobiano, Parque Nacional del Stelvio, Potrero de los Funes, Riviera Francesa, Road America, Salinas, Sierra Nevada, Sugo, Templos de Kanto, Ulster GP Circuit, Vallelunga y Viking Valley.

A ellos puede accederse, por tanto, a través de las diferentes opciones que nos sugiere el menú, tanto offline como en línea. El más destacado y el eje principal del título, la Gira Mundial, con un sinfín de eventos y campeonatos con los que mantener entretenido al jugador la mayor parte del tiempo. Al contrario que en otros juegos, el acceso a las diferentes pruebas no sigue ningún orden lineal, aunque quedará limitado por el número de medallas que el jugador habrá debido de obtener antes de poder participar. Además, cada vez que se completen ocho eventos, de muy amplias características jugables, se considerará finalizada una temporada, pudiendo acceder a una prueba especial con la que finalizar la gesta.

De forma adicional, el usuario también puede participar en retos diarios y semanales de diversas dificultades con el objetivo de obtener recompensas para el juego. Consisten en diferentes pruebas, offline y contra otros usuarios en modos competitivos, en las que el jugador debe conducir una determinada moto en el circuito indicado y finalizar la sesión en la posición marcada o en un tiempo concreto. Un digno pasatiempo con el que disfrutar entre el resto de modos de juego.

Quizás el otro gran atractivo de Ride 2, al menos para un perfil muy amplio de usuarios, es la vertiente online, que ofrece partidas rápidas, personalizadas y privadas en línea. Asimismo, también permite el acceso a marcadores, una serie de pruebas en las que batir los récords de otros pilotos. Aunque los diferentes modos online se desarrollan de forma adecuada, hemos detectado clipping durante las carreras, propiciando así que las motos se atraviesen en determinados momentos. Pese a que podría tratarse de una estrategia para evitar desafortunados accidentes, sin duda es un aspecto digno de mención.

En cualquier caso, y centrando la atención en los modos en solitario, cabe señalar que la conducción es accesible, huyendo de la más pura simulación. Las opciones y controles en torno a este aspecto son muy amplias, permitiendo modificar la dificultad de la IA, la facilidad para conducir en las zonas alejadas del asfalto, la física más o menos realista de la moto e incluso la asistencia de frenada, que podrá desde dividirse entre el freno delantero y trasero o activar un modo totalmente automático.

Puede seleccionarse también si si el piloto se agachará detrás del carenado de forma automática o será el usuario quien controle sus movimientos, la forma de funcionamiento de la transmisión del vehículo o la asistencia de frenada, que será especialmente útil para los jugadores novatos, pues las indicaciones no se reducen simplemente a la mejor ruta a seguir, sino al momento adecuado para activar el frenado dependiendo de la conducción que se está realizando y la propia velocidad a la que se está moviendo el vehículo. No podemos olvidarnos del rewind o rebobinado, que permite, literalmente, volver atrás en el tiempo tras un descuido durante la carrera, pudiendo evitar errores de conducción e incluso caídas.

En lo referente al apartado gráfico, es obvio que no estamos ante un referente en la generación, sino ante un título que perfectamente porfía situarse entre los primeros juegos del género en llegar a las consolas actuales. Pese a que el diseño y el modelado de las motos resulta excelente, el resto de elementos en el escenario podrían estar más trabajados, algo que se conseguiría en parte con el Unreal Engine 4, que el estudio solo empezará a utilizar a partir del próximo año. Visualmente, y sobre todo comparativamente con otras propuestas similares, esta secuela no sale demasiado bien parada pese a mejorar tímidamente lo que presentaba Ride.

Respecto al sonido, la banda sonora cumple un papel meramente anecdótico, sobre todo durante los diferentes menús del juego, donde también nos acompañará una voz over femenina en determinados momentos, muy puntuales. Una vez en carrera, los efectos de sonido están presentes aunque de forma un tanto repetitiva incluso en diferentes modelos de motocicleta. El efecto utilizado durante el rebobinado es, de hecho, el mismo que en la franquicia MotoGP, dejando patente el interés del estudio en este aspecto.

Javier Castillo

JUGABILIDAD: En términos jugables, el título cumple aunque solo en parte. La conducción es más que correcta y las opciones de pilotaje, ampliadas respecto al anterior juego, pueden adaptarse a las necesidades de cualquier usuario. Sin embargo, se intuye la falta de un plus para poder considerar a Ride 2 como un simulador de motociclismo como tal. Las opciones de juego, sin embargo, se han incrementado respecto al original, un valor a tener en cuenta.

GRÁFICOS: El diseño de las motos está a la altura, un mérito del que no pueden presumir los treinta circuitos de los que dispone el título, que presentan una estética más acorde a los inicios de la generación actual de consolas y inferior a algunos de los últimos lanzamientos del género de conducción sobre dos ruedas.

SONIDO: Una voz en castellano introduce al jugador en diferentes secciones del juego, como las carreras, en las que podrá percatarse de que los efectos de sonido resultan en ocasiones insuficientes para hacer llegar la sensación de encontrarse en un verdadero trazado.

DURACIÓN: Una propuesta de estas características, carente de un modo historia como tal, ofrece numerosas horas de entretenimiento distribuidas en sus amplias opciones offline y en línea. Por tanto, la duración dependerá única y exclusivamente del interés del jugador por sacar el máximo rendimiento a cada uno de los apartados, algunos de ellos sin final a la vista.

CONCLUSIÓN: Si los chicos de Milestone pretendían confeccionar un simulador de referencia, la misión no se ha cumplido. Sin embargo, todo parece indicar que el estudio simplemente ha tratado de ampliar los contenidos disponibles en la primera entrega con una continuación que ha incrementado tanto el número de circuitos como el de motos, las máximas exigencias de los usuarios. Por tanto, más allá de la más jugabilidad o de un apartado gráfico que podría haberse pulido en mayor medida, el resultado final es del todo satisfactorio para el tipo de propuesta que esperábamos encontrar, al igual que los usuarios que se hayan decidido por su compra o lo vayan a hacer en el futuro.

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Ride
 
Esta secuela incluye 180 motos y 30 circuitos, el doble que su predecesor. 

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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