El ascenso de una leyenda

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Es marcada la huella que Lara Croft ha conseguido dejar en el corazón de muchos jugadores. Sus aventuras, desde tiempos remotos, se han convertido en un referente para muchos. Ahora Lara vuelve más madura que nunca, con una aventura más profunda, grande y muchísimo mejor, pero siempre, manteniendo ese sello de identidad que siempre le ha caracterizado, porque si algo es bueno, ¿para qué vas a cambiarlo?

No podemos negar que el reinicio que regaló Crystal Dynamics a Tomb Raider ha sido, sin miedo a equivocarnos, una de las grandes sorpresas de la pasada generación, que más tarde también encontró su hueco en Xbox One y PlayStation 4. El listón estaba muy alto, las nuevas aventuras de Lara habían alcanzado cotas de espectacularidad que se escapaban a nuestros sentidos, y conseguir superar esa marca era sin duda un reto apabullante para el estudio.

Pero, ¿qué puedes hacer cuando tu anterior obra es ya de por sí sobresaliente? Mejorar aquellos puntos que más flaqueaban, pero por supuesto, poner pasión y corazón en la siguiente. Así es como nace Rise of the Tomb Raider, un ascenso magnífico para una Lara Croft que ha vuelto para quedarse, con una de sus aventuras más espectaculares hasta la fecha.

En esta ocasión, con Rise of the Tomb Raider se cumple el dicho de más de lo mismo, sí, pero en esta ocasión también mejor. El camino marcado por el reinicio de Tomb Raider allá en el año 2013 ha servido para que Lara encuentre su propio camino en esta nueva entrega. De esta forma nos encontramos con grandes dosis de exploración, algo que siempre pedirá el seguidor de esta arqueóloga, con una pizca de combate, siempre en su justa medida, y con una gran cantidad de contenido, tanto, que en algunos momentos llega a resultar hasta abrumador.

De esta forma nos encontramos con una aventurera mucho más curtida, Lara ha dejado la inexperiencia a un lado para salir ahí fuera a vivir aventuras demostrando qué es lo que mejor sabe hacer. Por supuesto no queremos contar más detalles de la cuenta sobre la historia de Rise of the Tomb Raider, pero sí diremos que se trata de una aventura mucho más profunda. Un argumento que sirve de hilo conductor para todo cuanto ocurre en pantalla, que incluso, en ciertos momentos, consigue dejar al jugador con ganas de más, algo que nos invita a seguir y seguir explorando para ir dando pasos en la historia. Así las cosas nos encontramos con más diálogos y cinemáticas que en anteriores ocasiones, a lo que tenemos que sumar los documentos y reliquias que iremos encontrando a lo largo de la aventura, que servirán para profundizar mucho más en la historia, descubriendo secretos que no serán contados de la forma tradicional, como ya ocurrió con la anterior entrega de la saga.

Pero si algo evoluciona en este Rise of the Tomb Raider, es en la sensación de supervivencia. Recordemos que su anterior entrega se quedó en un quiero y no puedo en este sentido, presentando grandes ideas que, por desgracia, no se explotaron de la forma idónea. En esta ocasión las cosas han cambiado completamente, y Lara tendrá que valerse del entorno, y los elementos que lo componen, para poder sobrevivir. Así las cosas, tendremos que crear nuestra propia munición, en forma de flechas, por citar un ejemplo. Para ello será necesario recoger ramas de pequeños árboles, además de plumas que se encuentran desperdigadas por el escenario. El sistema de crafteo es sencillo, ya que una vez que contemos con los objetos necesarios para producir el objeto en cuestión, bastará con pulsar un botón para crear este objeto, algo que incluso podremos hacer en el transcurso de los combates.

Esta evolución natural de recogida de elementos no hace más que explotar al límite las posibilidades del juego, que en todo momento nos invita, y por supuesto nos recompensa, a explorar los escenarios hasta el más mínimo detalle. Es aquí donde juego un papel fundamental el sentido de la supervivencia, una opción que ya pudimos utilizar en la anterior entrega y que ahora vuelve a la carga. Gracias a esta característica, pulsando el stick derecho del mando tenemos la oportunidad de ver resaltado en amarillo los objetos con los que Lara puede interactuar, ya sean reliquias, mapas, recursos, munición, por citar algunos ejemplos. En este sentido, su implementación está enfocada a aquellos jugadores que no disfruten con la experiencia de explorar por su propio pie cada uno de los elementos del escenario, algo que puede llegar a empañar la experiencia en cuanto a puzles se refiere.

Es cierto que podremos deshabilitar esta característica en el juego, pero a pesar de ello, algunos elementos se siguen resaltando ante nuestros ojos. Esto hace que llegado el momento de superar un puzle, siempre tengamos en bandeja cuáles son los elementos con los que tenemos que interactuar, por lo que el jugador solo tendrá que decidir en qué orden y momento hacerlo. Por eso mismo, y si eres fiel seguidor de las aventuras de Lara y quieres vivir la experiencia en todo su esplendor, recomendamos utilizar lo mínimo posible esta característica, ya que resta enteros a la verdadera propuesta, y reto, que nos presenta el juego.

Además de la potenciación de la supervivencia, Lara evolucionará como aventurera a lo largo de la aventura. Para ello, al igual que creamos nuestra propia munición, también tendremos que recolectar otros elemntos que nos sirvan para mejorar nuestro equipo, armamento o incluso habilidades en el campo de batalla. Para ello, la lucha contra los animales propios de cada zona es de vital importancia, pero más los recursos que nos brindarán. En este sentido, nos encontramos con un mundo de semi libertad, en el que nuestra protagonista puede pulular a su antojo para descubrir en qué lugar hay más recursos. Una vez conseguidos estos, será el momento de regresar al campamento, lugar en el que podremos mejorar nuestras habilidades, ante un árbol de posibilidades bastante generoso, y mejorar nuestras armas con piezas que hayamos encontrado en nuestro camino. Podríamos decir que Rise of the Tomb Raider es una fusión perfecta entre un juego de mundo abierto, y un título más lineal, ya que la sensación de libertad es siempre palpable con un sistema de mejora con tintes bastante roleros. 

Otra de las grandes bazas de esta nueva entrega son sin lugar a dudas las tumbas opcionales que se encuentran desperdigadas por el escenario. Algunas de ellas nos las encontraremos sin mucha complicación, aunque también es posible que para acceder a ellas sea necesario mejorar nuestro equipo, por lo que tendremos que regresar más adelante para poder adentrarnos en sus terrenos, algo para lo que será especialmente útil el viaje rápido entre las diferentes regiones. La cantidad de tumbas se ha visto aumentada en esta ocasión, pero no solo eso, sino que además su tamaño es sencillamente increíble, y acceder hasta sus entrañas no será precisamente un paseo sencillo. Es en estos momentos donde Rise of the Tomb Raider destaca sus bondades como juego de aventuras y plataformas. Los saltos imposibles se dan cita, los momentos de escalada con nuestro piolet se convierten en grandes protagonistas, y la posibilidad de nadar y bucear hacen que cada tumba se convierta en un tesoro natural escondido en el escenario.

Es sencillamente magistral el diseño de escenarios elegido para cada momento, con una variedad increíble, que nos regala parajes nevados, otros tantos acuáticos, áridos, o incluso algunos donde la vegetación es la auténtica protagonista de la estampa. Esto hace que el juego no decaiga en ningún momento en la monotonía, contando con una variedad paisajística que consigue abrumar nuestros sentidos, recreando parajes de una belleza sublime que nos hacen desear atravesar la pantalla para sumergirnos en sus entrañas.

En cuanto a la inclusión de puzles, es más abundante, algo que nos ha encantado y que desearíamos ver potenciado en futuras entregas. Gracias a estos momentos, conseguimos rememorar aquellas escenas que consiguieron hacer grande la saga Tomb Raider en el mundo de los videojuegos. Por desgracia, parece que hay cierto temor a la inclusión de puzles complicados que puedan echar para atrás a los jugadores principiantes, por lo que ninguna de las cuevas supondrá un dolor de cabeza, aunque sí un reto que sabe satisfacernos como jugador, y recompensarnos como aventureros.

Pero en Rise of the Tomb Raider no todo será aventura y exploración, aunque sí su mayor parte, sino que también hay cabida para los momentos de acción. En este sentido, Crystal Dynamics ha sabido encontrar el equilibrio perfecto, ofreciéndonos una ración de combate en su justa medida, dando al jugador total libertad a la hora de afrontar estas escenas. De esta forma, seremos nosotros los que en todo momento llevemos la batuta de la acción en pantalla, por lo que podremos decidir si queremos ensalzarnos en la batalla de la forma tradicional, haciendo uso de nuestro armamento, como por ejemplo escopetas, pistolas, revólveres o el arco, o bien si preferimos ocultarnos en las sombras para llevar a cabo unos movimientos sigilosos.

En este sentido, Lara consigue fusionarse de una forma sublime con el entorno, demuestra su destreza como superviviente y puede, por ejemplo, subirse a las ramas de un árbol para acabar con un enemigo desde lo alto, sin ser detectada. Los arbustos y sombras también cobran un papel fundamental en este sentido, y conseguir bajas de forma sigilosa es algo que se recompensa en forma de puntos de experiencia, que podremos gastar en el campamento para mejorar nuestras habilidades. A pesar de que el juego cuenta con cuatro niveles de dificultad, todos ellos desbloqueados desde el comienzo de nuestra aventura, nos hemos topado con algún que otro problema en la inteligencia artificial de los enemigos, que, a pesar de encontrarnos en niveles altos de dificultad, en ciertos momentos no se comporta como cabría esperar. Por suerte esto no ocurre siempre, pero sí hemos sido testigos de momentos puntuales en los que nos hemos cruzado cara a cara con un adversario que no se ha percatado de nuestra presencia.

Por suerte el conjunto se ha visto mejorado hasta niveles más que aceptables, haciendo que los momentos de acción sean realmente frenéticos y divertidos. A esto tenemos que sumar el hecho de que siempre tendremos que estar alerta de nuestra vida, ya que será necesario, en momentos críticos, curarnos de forma manual, algo que no hace más que aumentar la sensación de supervivencia palpable en todo momento.

Todo este conjunto, sumado a los cuatro niveles de dificultad disponibles, hacen que Rise of the Tomb Raider sea un título inmenso, con gran cantidad de cosas por hacer. Esto se traduce en unas doce o quince horas de juego, siempre que nos decantemos por ir directamente a la historia principal. En el caso de querer conseguir todas las reliquias, documentos, exploremos las tumbas, completemos todas las misiones secundarias, nos encontraremos con un producto que puede llegar hasta las 25 horas de vida útil. Pero la cosa no acaba aquí, ya que a pesar de que en esta ocasión se ha optado por prescindir del modo multijugador, sí que tenemos a nuestra disposición lo que se conoce como Expedición.

Aquí, y en cualquier momento, los jugadores tendrán la oportunidad de revivir momentos y escenarios de la historia del juego, aunque con algunas particularidades, para medirnos a través de marcadores con las puntuaciones de nuestros amigos. Así las cosas, tendremos la posibilidad de volver a vivir momentos del juego, pero añadiendo las variantes que nos ofrecen las cartas que iremos desbloqueando con créditos a lo largo del juego. Estas cartas serán de lo más variopintas, e irán por ejemplo desde empezar una misión sin munición, hasta conseguir un determinado número de bajas de una forma en concreto. Esto dota de variedad a la propuesta original, y hace que aquellos jugadores que quieran experimentar con las posibilidades de las cartas, encuentren aquí un modo de juego que supone todo un reto.

Además, también tendremos la oportunidad de crear nuestras propias misiones, gracias de nuevo a las cartas, para retar a la comunidad de jugadores, o bien descargarnos sus creaciones. En este sentido, dependiendo de la dificultad de las misiones a superar, la recompensa en forma de créditos será mayor o menor. En nuestro caso, hemos querido probar algunas de las creaciones de los jugadores, y nos hemos topado con misiones en las que teníamos que acabar con osos, cinco en total, a lo largo de cinco submisiones. Para ello, contaremos con una serie de elementos desperdigados por el escenario que nos permitirán abastecer nuestro arsenal para acabar con los enemigos. También existen modificadores para los adversarios, para convertirlos en un auténtico reto, y las misiones son de lo más variopintas. Se trata de un añadido que sin duda complementa a la historia principal, y que puede ofrecer buenos momentos de diversión, aunque habría sido de agradecer un modo cooperativo para esta modalidad.

Pero si algo ha conseguido dejarnos con la boca abierta ha sido su apartado técnico, de una factura impecable. Lara se nos presenta más real que nunca, con una ristra de movimientos y animaciones que consiguen quitar el hipo. Mención especial merecen aquellos momentos en los que Croft se moja el pelo, y acto seguido se lo seca con la mano, o aquellos escenarios donde el frío es el verdadero protagonista, algo que hará que nuestra protagonista no pare de tiritar ante las inclemencias climatológicas. A esto tenemos que sumar al grado de realismo conseguido con los escenarios, ya sean parajes naturales o bien aquellos creados por el hombre. Todo cuanto aparece en pantalla nos demuestra el mimo que ha puesto el estudio en la creación de su obra, disparando hasta límites insospechados todo cuanto habíamos visto en el transcurso de esta generación.

En cuanto a su resolución, el título funciona a 1080p durante todas las secuencias de juego, mientras que las cinemáticas, recreadas con el propio motor del juego, funcionan a 900p. Su framerate se mantiene en 30 durante el mayor transcurso de la aventura, aunque hemos vivido algunos momentos donde esta tasa sufre alguna que otra caída, sobre todo cuando la densidad de elementos en el escenario es bastante grande. Rise of the Tomb Raider es una auténtica delicia para los sentidos, y todo un portento gráfico que pone el listón muy alto a lo que venga detrás.

Su apartado sonoro sigue siendo un verdadero gustazo, con sonidos ambientales en aquellos momentos en los que nos encontramos explorando en el entorno, o bien melodías frenéticas en aquellas situaciones en las que la acción es la verdadera protagonista. A todo esto tenemos que sumar un doblaje al castellano más que sobresaliente, con unas interpretaciones a la altura que permitan que vivamos la aventura de una forma soberbia.

Rubén Moyano


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Valoración final

Gráficos: Rise of the Tomb Raider es un portento gráfico, uno de los mejores productos que hemos visto en el presente año 2015. Los entornos que nos rodean se muestran muy vivos, con su fauna y flora típica recreada de una forma magistral. Lara luce más realista que nunca, haciendo gala de una tecnología facial que consigue quitar el hipo. Mención especial merece la recreación del agua, que en esta entrega juega un papel primordial y parece comportarse como un personaje más en el juego. 1080p durante todo el transcurso de nuestra partida, y una tasa de 30 fps son la guinda de un pastel que es toda una delicia para nuestros sentidos.

Jugabilidad: En esta ocasión el título no reinventa nada, simplemente se han mejorado algunas de las características que hicieron grande a su anterior entrega, y se han implementado otras tantas que se han llevado a cabo de una forma soberbia. La supervivencia, y la obligación que siente el jugador de explorar su entorno para hacerse con recursos que faciliten su aventura es una de las grandes inclusiones. Además, la posibilidad de afrontar combates de forma sigilosa dota de un importante componente estratégico a la obra.

Sonido: Una banda sonora magistral, con sonidos ambientales en aquellos momentos más relajados donde la exploración es la que juega el papel fundamental, y momentos de verdadero frenetismo cuando la acción y las escenas cinematográficas son las protagonistas. A todo esto hay que sumar un doblaje al castellano sobresaliente, donde Lara destaca, como no podía ser de otra manera, por encima del resto.

Duración: El título cuenta con un total de cuatro niveles de dificultad desbloqueados al inicio de la aventura. Superar el juego principal puede llevarnos entre las 12 y 15 horas, todo dependiendo del nivel elegido y, por supuesto, de la cantidad de tiempo que queramos invertir en explorar nuestro entorno. Intentar conseguir todos los documentos, reliquias, superar las tumbas y descubrir todos los secretos nos puede llevar, perfectamente, unas 25 horas aproximadamente. A esto, por si fuera poco, tenemos que sumar la inclusión del modo Expedición, que nos permitirá rejugar momentos de la historia con añadidos bastante suculentos, gracias a las posibilidades que brindan las cartas en el juego.

Conclusión:

Rise of the Tomb Raider es más de lo mismo, sí, pero también mejor, más grande, más ambicioso y más espectacular. Nos encontramos ante una entrega que ha sabido adaptarse a los tiempos actuales, como hizo su anterior aventura, pero que también recupera aquellas características que hicieron grande a Lara en el pasado, como esos momentos de puzles que sin ser complicados, sí añaden ese toque de reto que tanto nos apasiona. El apartado gráfico del juego consigue lucirse en todo su esplendor, con una recreación de ambientes de auténtico infarto, que en ocasiones nos hará confundir la realidad con la ficción. Rise of the Tomb Raider se convierte, por méritos propios, en uno de los grandes exclusivos (temporal) de Xbox este año. Una aventura épica que nadie debería perderse, porque así es como se produce el ascenso de una leyenda, así es como Lara Croft demuestra su papel tan importante en el mundo de los videojuegos.
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Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.

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