Los amos del barrio

No hagas eso. No reúnas a las principales bandas de delincuentes juveniles y sometas a sus líderes bajo tu control. No, no secuestres a la novia de uno de los pocos que podrían frustrar tus planes. ¿Ves? Ya has enfadado a Kunio. Ya la has liado. Luego, cuando se cruce la ciudad para cantarte las cuarenta en River City Ransom dejando un reguero de gamberros magullados a su paso no te quejes. El que quiso ser malo de un juego de Technos fuiste tú…

El abajo firmante jamás ha estado en Japón, pero si algo me ha enseñado el anime es que es un lugar donde si sales a la calle a primera hora de la mañana, tras cada esquina puede tropezarse contigo una colegiala de instituto con su tostada del desayuno a medio comer y comenzar un idilio juvenil como el que no quiere la cosa. También que los rubios, los jóvenes con tupé y los que llevan el uniforme escolar desabrochado no son gente de fiar. Al menos el estudiante medio japonés parece llevarlo mejor que el pobre Kunio, el personaje emblema de Technos, que no gana ni para disgustos ni para peleas. Street Gangs es su tercer juego, pero la fama y posteriores reediciones le han venido por su título internacional: River City Ransom.

Que un estudiante de poca paciencia y bronca fácil sea tu imágen de marca no es algo muy corriente, pero Kunio-kun es de la pasta de la que están hechos los buenos héroes nipones. Es decir, es de ideas fijas, tiene un fuerte ideal de justicia y es más bruto que un arado. Si alguien se mete con los suyo puede ir consiguiendo un cajita donde guardarse los dientes, porque Kunio no va a parar hasta que pague por sus fechorías. Da igual que sea en peleas callejeras o en deportes, todo le va bien a Kunio. Sopapos, patadas, fútbol o balón prisionero, todo lo que sea movidito y libere testosterona le viene como anillo al dedo.

¿Por qué no conocemos a este figura en occidente? Lo conocemos, pero nos lo han camuflado. A pocos les suena Kunio-kun, pero si decimos “Renegade” ya es otra cosa. Es porque en su periplo a occidente, Kunio se transformó en un guerrero urbano de chaleco de cuero y bandana en cabeza presto a patear ídems. Y de un modo parecido, se eliminó su uniforme escolar y su identidad quedó oculta bajo el alias de Alex en Downtown Nekketsu Monogatari (River City Ransom), el tercero de sus juegos en saltar el charco tras Nekketsu Kouha Kunio-kun (Renegade) y Nekketsu Koukou Dodge Ball Bu (Super Dodge Ball). Lo importante, sin embargo, es que la ardiente furia de Kunio y su espíritu siguen bien presentes en un cartucho que ahora es de culto.



Kunio y su eterno rival Riki, aquí llamados Alex y Ryan, están en un aprieto. Slick tiene a la ciudad de River City en jaque después de aunar bajo su mando a sus principales bandas callejeras, y para asegurarse de que no se interfiere con sus demandas mantiene cautiva a Cindy, la novia de Ryan. Los dos rivales y sin embargo amigos han de hacer lo que un hombre de finales de los ochenta ha de hacer, que es atravesar diversas zonas de la ciudad partiendo caras como si fueran piñatas y resolver las cosas por las malas para que cualquier villano que quiera creerse por encima de la ley aprenda con quién se juega los cuartos.



Un buen beat’em up ha de ofrecer controles sencillos, un cierto repertorio de golpes y enemigos y la posibilidad de atacar con diferentes armas o estilos de lucha en su defecto. Si de algo sabía Technos era de hacer buenos beat’em ups, no hay más que ver su currículum. Solo dos palabras: Double Dragon. Pero aparte de las andaduras de los hermanos Lee, River City Ransom es un juego muy venerado, empezando por ser referencia de otros juegos de su género o haber servido incluso de molde, por ejemplo, para Scott Pilgrim contra el Mundo: El Videojuego. Si has jugado a la genial adaptación de Ubisoft del cómic de Bryan Lee O’Malley, sabes en buena medida como va River City Ransom, aunque a diferencia de éste, su recorrido es algo más abierto.

En el juego podemos manejar o bien a Alex o a Ryan, o a ambos a la vez si jugamos con un amigo a medias, y los dos mozalbetes pueden defenderse a base de puñetazos, patadas y el uso de varias armas y objetos del decorado que pueden blandirse o lanzarse contra los enemigos. Es más, pueden hacer eso mismo con los propios enemigos, a los que una vez caídos en el suelo pueden levantar como un saco de patatas y usar como arma, aunque a los segundos se reharán y escaparán de nuestras garras a menos que los liquidemos antes. Alex y Ryan también pueden correr y subirse a las vallas que encuentren para escapar del alcance de los enemigos, pero lo cierto es que interesa derrotar a cuantos más mejor, dado que sueltan monedas que nos serán muy útiles.



La River City del título no es solo una sucesión de decorados que recorrer de manera lineal en el juego de Technos. En realidad, podemos volver atrás a puntos anteriores del mapa por varios motivos. Principalmente, porque llegaremos entre zona y zona conflictiva a distritos comerciales donde gastarnos ese dinero bien ganado en comida que reponga nuestra salud (algunas las podemos pedir para llevar y usarlas como ítem cuando creamos oportuno) o bien en libros que desbloquean nuevas técnicas de lucha. En cualquier caso, dependiendo de lo que compremos, y hay una amplia variedad de compras que hacer, el consumo de estos objetos afectará a las capacidades de nuestro personaje, haciendo que se vuelva más fuerte, más resistente, más ágil o con más voluntad para sacar fuerzas de flaqueza y levantarse del suelo tras recibir el último golpe con fuerzas renovadas. Pero si es derrotado, volverá al último distrito comercial con una penalización en sus ahorros. Algo que otorga al juego un interesante componente rolero que le da buena parte de su gracia.

Otro motivo es que debemos asegurarnos de luchar con todos los jefes de bandas callejeras, y cada sector está controlado por una de ellas. Los enemigos que nos salen al paso son sprites genéricos donde lo que cambia son sus cabezas, pero viene con nombre propio y algunas cosas que decirnos, aunque sea un simple “¡BARF!” a la hora de perder el sentido. Otros, en cambio, nos contarán cosas más interesantes en forma de pistas para avanzar en la aventura en forma de indicaciones de donde encontrar al siguiente jefe. Así, llegado el momento, podremos entrar en el instituto de River City y proseguir la búsqueda en una recta final donde espera Slick, pero también alguna sorpresa. Y es que Billy y Jimmy, de Double Dragon, harán su aparición sorpresa como adversarios muy poderosos.



En su momento, Street Gangs no armó mucho revuelo por aquí. Será que no sabíamos apreciarlo como se merecía, eso sin duda, pero el caso es que más tarde River City Ransom alcanzó el status de culto. Y es con ese título con el que a día de hoy perdura su fama. Además de los ports con los que contó en su día para PC Engine y el ordenador X68000, Game Boy Advance y la eShop de Nintendo han dado un nuevo hogar a Alex/Kunio-kun en este siglo XXI al que ya le impresionan poco los delincuentes juveniles, sean justicieros o no. En cualquier caso, y ya que la NES Mini no lo ha rescatado del olvido del que se merece salir, aquí traemos a colación a este bribonzuelo y su mítico juego. Porque pese a que en nuestro país hubiera conducido una Rieju y se hubiera paseado por los recreativos pidiendo cinco duros a todos el mundo, hay que querer a Kunio-kun.

Juan Elías Fernández

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Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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