¡Domina las seis cuerdas!

Ubisoft ha conseguido lo que todos los jugones aficionados a los juegos musicales llevaban pidiendo desde que apareció el primer Guitar Hero: jugar en nuestra consola usando una guitarra de verdad. Y el resultado no podía ser más alucinante.

¿Quién dijo que todo estaba ya visto en el género de los juegos musicales? Hace unos cuantos años, la saga Guitar Hero revolucionó el mundo de las consolas con la intención de hacernos sentir estrellas del rock, y fue todo un éxito. Tras varios títulos, incluyendo incluso versiones portátiles, los juegos musicales nos llevaron más lejos y nos propusieron no sólo tocar la guitarra, si no montar nuestro propio grupo con Rock Band. Dos sagas divertidísimas, pero que con la llegada del título que vamos a analizar a continuación, parecerán simples juegos de niños.

Y es que en Rocksmith lo primero que tenéis que hacer es olvidaros de los juguetes en forma de guitarra como periférico, y quitarle el polvo a esa vieja guitarra que tenéis por ahí guardada y nunca hicistéis mucho caso, porque a partir de ahora será vuestro nuevo mando. Esa es la principal característica del juego, la cual le hace completamente único en el mercado, convirtiéndose así en el primer juego de música para músicos del mercado.

Pero entonces, ¿es un juego para aprender a tocar, o sólo podrán jugarlo los que dominen el instrumento? Pues la respuesta es sencilla: está pensado para ambos tipos de jugadores. Y es  que lo primero que destaca del juego en cuanto empezamos la primera canción es que no hay modos de dificultad. El mismo juego, mientras tocamos, se da cuenta del nivel que tenemos, reduciendo o aumentando el número de notas que aparecen en la pantalla, autorregulando así la dificultad a nuestro nivel en ese momento.

Pero claro, si te cuelgas por primera vez la guitarra, o eres de aquellos que la abandonaron tras ver que tocar los riffs de Metallica no es tan fácil como puede parecer, primero tendrás que aprender. Y todos los que llevamos años tocando algún instrumento sabemos que los comienzos son duros, con mucha parte teórica y ejercicios monótonos hasta que coges la pericia suficiente para empezar a hacer algo que no suene horriblemente mal. Pero con Rocksmith se acabaron esos ejercicios repetitivos, ya que cuenta con varios tutoriales y minijuegos con los que aprenderemos a dominar tanto las técnicas más básicas, como los acordes, hasta técnicas como el hammer on, los slides o trémolos, en divertidos minijuegos tipo arcade, en los que tendremos que cazar patos que suben por el mástil en sencillos ejercicios de digitación, o jugar al béisbol a base de hacer bendings para golpear la pelota. Una forma realmente divertida tanto de aprender a tocar, como para que los más experimentados pulan su técnica con divertidos ejercicios.

Una vez ya conozcamos lo básico es momento de lanzarse a la carretera y tocar en baretos de mala muerte, como estrellas del rock en potencia que somos, y empezar así el modo Trayectoria. En él, tendremos que tocar en una serie de eventos unas canciones, y conseguir una puntuación determinada para poder pasar a la siguiente. Cuando ya dominemos unas cuantas, tendremos que dar un concierto con ellas.

En cuanto a las canciones, el repertorio que encontramos en el juego se basa en el rock clásico, con temas de los Rolling Stones, Nirvana, The Cure, Muse o David Bowie. Pero que no se preocupen los aficionados al Metal, porque irán apareciendo canciones descargables para el juego, de grupos como Megadeth  o Judas Priest, de forma que podremos acabar haciendo nuestro propio repertorio, basado en nuestro propio grupo musical.

 

 

En cuanto al aspecto gráfico, no es lo que destaque precisamente en un juego de estas características. En pantalla sólo veremos el mástil de la guitarra, donde irán apareciendo las notas que debemos tocar, en diferentes colores para indicar cada cuerda y con el número del traste correspondiente, y podremos ver el público que nos está escuchando, pero nada más. A diferencia de juegos como Guitar Hero, aquí no puedes crear tu propio personaje y personalizarlo para ser un músico punk lleno de pinchos y con peinados imposibles. Rocksmith da toda la importancia a la música, y olvida todo lo que vaya más allá de nuestra guitarra.

Otra de las novedades más curiosas de Rocksmith es el modo amplificador. Si os aburrís de tocar los temas que incluye y queréis improvisar, o simplemente os apetece practicarlos buscando vuestro propio sonido, tan sólo tenéis que poner este modo, en el que iremos desbloqueando amplificadores y pedales de efectos para hacer nuestro sonido más personal. Eso sí, los más veteranos de las seis cuerdas no debemos esperar que un amplificador en un videojuego suene como si fuera un Marshall o un Line 6. Pero al menos cumple lo suficiente como para estar a la altura, y si no tienes amplificador en casa es perfecto para al menos poder enchufar la guitarra y probar distintos efectos sin tener que gastar dinero en amplificadores y pedales de distorsión y efectos.

Pero sin duda, lo más divertido de un juego de estas características es el modo multijugador. Podremos enchufar dos guitarras y picarnos con un amigo para ver quién hace los mejores solos, aunque será necesario un cable extra, ya que el juego sólo incluye un adaptador para consola. No incluye modo online, lo cual tiene lógica, ya que se sería muy difícil adaptar el sonido de dos guitarras al mismo tiempo en diferentes lugares del mundo sin que el lag hiciera de las suyas.

En cuanto a las guitarras que son compatibles con el juego, son prácticamente todas las del mercado que tengan conexión mediante jack. Para aquellos que no tengan instrumento, se vende un pack del juego con una guitarra Epiphone que no está mal de precio.

Y aunque durante todo el análisis hemos hecho referencia a la guitarra, el juego es también compatible con cualquier bajo, siendo por lo tanto también adecuado para los amantes de las cuatro cuerdas.

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Valoración final

Jugabilidad: Es puro amor por las guitarras. Engancha y te permtie mejorar mientras te diviertes.

Gráficos: Carecen de importancia. Tienen un toque más adulto que en otras sagas.

Sonido: Las canciones del juego apuestan por el rock and roll más clásico. 

Duración: Hasta que te conviertas en un Van Halen moderno. 

Conclusión

Rocksmith
es simplemente un juego que todo aficionado a las seis cuerdas desearía, es un juego de música para músicos. Gustará tanto a aquellos que quieran empezar a tocar, que conseguirán adentrarse en el instrumento de manera más sencilla y divertida; como a aquellos que ya dominan la guitarra, que encontrarán un juego con el que hacer más divertido practicar, mejorar y pulir detalles técnicos. Además, el modo multijugador es un vicio, ya que picarse con otro amigo guitarrista o bajista para ver quién es el mejor hace que vayáis a dedicarle muchas horas a las seis cuerdas con este juego.

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