El lugar más feliz de la Tierra

13911

En la estrategia no todo ha de ser conquistar, dominar y explotar, también hay que saber divertirse y desconectar. Y para eso, una visita a un parque de atracciones es mano de santo. Pero si ni así te abandona el espíritu emprendedor, MicroProse, los creadores de X-COM, nos propusieron en 1999 la aventura de sacar adelante un parque temático en Rollercoaster Tycoon.

Es bien sabido en el mundo empresarial que en Disneylandia no contratan a cualquiera. Los parques temáticos de Disney tienen una gestión férrea con miras a que todo marche sobre ruedas y sus parques sean un ejemplo de imagen de marca sólida. Vamos, que es un imperio en toda regla. Y a veces, el conquistar una nación entera o llevar una civilización a la excelencia no se queda atrás a la hora de hacer que estas titánicas fábricas de sonrisas funcionen como es debido. Cuántas veces tendremos la oportunidad de decidir los designios de un parque como EuroDisney, ¿verdad? Ya te lo decimos: ninguna. Pero Rollercoaster Tycoon te pone quizás en la tesitura más parecida en favor de un excelente juego de estrategia.



Los caminos del género tycoon son muchos y variados. Tycoon, por hacer un breve repaso, significa “magnate”. Por tanto, son juegos que nos invitan a vivir la aventura empresarial, a hacer de emprendedores y comernos el mundo, como señores encorbatados y trajeados de prominentes hombreras de los que lucían sonrisa y tupé en los ochenta y conseguían un despacho con vistas en las películas para cuando empezaba el segundo acto. En MicroProse, estos juegos de gestión se convirtieron en una de sus especialidad, y en buena parte gracias a mentes como la de Sid Meier, creador de Civilization pero también del aclamadísimo Railroad Tycoon, un simulador donde debíamos erigirnos en magnates de los ferrocarriles.

Unos cuantos años después, pero también con raíles de por medio, el desarrollador escocés Chris Sawyer recogió el testigo que había dejado vacante Bullfrog tras publicar en 1994 Theme Park, un juego tipo tycoon en el que el jugador colocaba atracciones, diseñaba caminos y debía estar al tanto de todo lo que pasaba en el parque para mantener un buen funcionamiento. Algo que incluía tratar los residuos, encargarse de averías, lidiar con vómitos, colas interminables y demás delicias de un superpoblado parque de atracciones. Con Rollercoaster Tycoon, sin embargo, Sawyer abordó todos estos aspectos pero de regalo se centró en la creación y diseño de los reyes de las atracciones, las montañas rusas.



Rollercoaster Tycoon no tiene un argumento definido, ni siquiera uno que nos lleve a abrir nuestro parque y abrazar las miles del éxito… porque de hecho, los parques ya vienen abiertos. Lo que sí tenemos que hacer es cubrir en cada escenario una serie de objetivos antes de la fecha indicada, con lo que si conseguimos dominar cada uno de los puntos de partida y tomar las decisiones correctas, seremos los amos del entretenimiento temático.



Rollercoaster Tycoon es un juego de enorme éxito y fama, y bastante merecidos. Aunque cierto es que tiene ciertos detalles que hasta sucesivas entregas no fueron pulidos. El aspecto de la creación y diseño era el que más llamaba la atención de Chris Sawyer, que como Sid Meier y Will Wright a veces disfrutaba mucho más con estos apartados que con el juego en sí. Esto, sin embargo, hace que Rollercoaster Tycoon tenga algunas carencias, como la imposibilidad de mantener un control sobre la velocidad del juego, que es uniforme y que únicamente se puede pausar para echar un vistazo y hacernos una imagen de conjunto. Pero para construir y actuar todo ha de estar en marcha. Ahora bien, la ausencia de un modo libre en el que de verdad poder crear en el sentido más estricto nuestro propio parque es lo más llamativo del juego. Pero los escenarios son bastantes, dan para mucho tiempo de juego y se las apañan para enganchar al usuario.

En buen parte porque levantar las atracciones en Rollercoaster Tycoon es muy sencillo. Todo va por un menú de iconos de los cuales los dedicados a la construcción son nuestra principal herramiento. En ellos podemos comprar y construir directamente y sin esperar atracciones de varios tipos, no solo montañas rusas. De hecho, están agrupadas por tipo según el grado de emoción e intensidad que despiertan en los asistentes, desde los clásicos como la noria o el tiovivo a las casas del terror o las atracciones de caída libre. Cada atracción tiene un precio y costes asociados, y una prueba preliminar nos dará los datos de cómo influye en sus pasajeros, en base a los cuales podremos ponerles el precio del ticket cuando decidamos abrirlas. Para lo cual hay que permitir que esos adinerados chavalines puedan acceder a su entrada, y por ende, a su salida mediante carriles para guardar cola conectados a la senda principal. Resumiendo, las atracciones han de estar bien conectadas. El juego nos da incluso la posibilidad de ponernos creativos y echar mano de pasos elevados para llegar a atracciones a distintas alturas o simplemente para evitarnos las congestiones de los cruces.



Pero vamos a lo que de verdad resalta en Rollercoaster Tycoon. Las montañas rusas son el alma de la fiesta, y podemos optar o bien por las que vienen predefinidas, que no son moco de pavo, o tomar las riendas y crear nuestro monstruo de acero. Si optamos por ello, mediante una sencilla interfaz iremos colocando cada tramo decidiendo su dirección y su elevación, con lo que crear locos giros y pendientes es algo al alcance de nuestra mano de una manera relativamente sencilla. Hay que vigilar los costes y dónde se construye, ya que los terrenos del parque son los que son y aumentarlos requiere invertir valioso capital, pero si tu Sacabuches Atómico o tu Furia del Tirabuzón (sí, puedes bautizar a tus atracciones, y sí, tienes bastante manga ancha para ello) requieren de más hueco es algo que tendrás que valorar a cambio de pingües ingresos por viaje.

Para que nuestra fábrica de sueños funcione, necesitamos contratar personal. En principio serán gente de mantenimiento para que se encarguen de esos rastros de vómito tan incómodos y desatasquen los baños, personal de seguridad por si se cuelan los indeseables, animadores embutidos en disfraces de pinta calurosa y mecánicos por si, ejem, las cosas se tuercen. Y lo harán, tenlo seguro. Y es posible que alguna de tus montañas rusas haga que alguien salga despedido y vea su casa desde las alturas, o que esa rueda de caída libre sube hasta alturas que no debería alcanzar con desastrosos resultados. Nadie quiere muertos en su parque, y menos lo inversores, así que procura que todo funcione bien y los comentarios que harán los asistentes serán favorables. 

Rollercoaster Tycoon dispuso de dos expansiones en esta primera entrega que principalmente incluían nuevos escenarios y modelos de atracciones. Sucesivas secuelas fueron puliendo cada uno de los aspectos de la serie, y de hecho, la última de ellas es bastante reciente. Tanto que está disponible como Acceso Anticipado en Steam dado que no está terminada aún, pero permite que los usuarios más impacientes jueguen a Rollercoaster Tycoon World, sexto título de la franquicia donde su potente editor y las bondades del 3D son los principales reclamos. Claro que los clásicos siempre son los clásicos. 

Juan Elías Fernández

Juegos Relacionados Si te gusta juega a… No te quedes solo en el juego: 

Rollercoaster Tycoon 3D

Rollercoaster Tycoon World

Película: Montaña Rusa (1977)

Canción: Red Hot Chili Peppers – Love Rollercoaster

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
Cerrar